Fórmula 1 | GP de MónacoHamilton resiste el ímpetu de Verstappen y triunfa en Mónaco

Resultados del GP de Mónaco

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Nada cambia en el universo de la Fórmula 1 por mucho que Mónaco sea una de las grandes fechas marcadas en rojo por los outsiders. Junto a Singapur, el edén de las sorpresas. No las hubo esta vez, y Lewis Hamilton logró una victoria de punta a punta con la que se aferra aún más al liderato. El Mundial abrocha su cita más exclusiva del calendario bañado completamente por el color plateado de Mercedes, que no cede ni las migajas a sus oponentes. Seis de seis victorias para el fabricante alemán en su año más apabullante.

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Tras Hamilton, el siempre audaz Max Verstappen cruzó la meta en segunda posición, pero una salida alocada en la calle de garajes le costó una sanción que le sacó del podio. El holandés fue el único que plantó cara al líder, a quien persiguió de forma machacona, pero sin éxito, durante más de sesenta vueltas. Por detrás, en un discreto segundo plano, terminaron Vettel y Bottas, intrascendente y aburrida la carrera de ambos.

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Primero de comienzo a fin, la victoria de Hamilton no estuvo exenta de tensión. El inglés, pole en la clasificación del sábado, aguantó bien en la arrancada y hasta la salida del coche de seguridad, provocada por un toque de Charles Leclerc con el muro que fue dejando pedazos del Ferrari por toda la pista. Era la décima vuelta.

A partir de entonces, el líder del Mundial tuvo que bregar con un desgaste excesivo de sus neumáticos medios que convirtieron su final de carrera en un suplicio, incapaz de apretar el acelerador a fondo y aguantando las embestidas de Verstappen. Más león enjaulado que nunca, el holandés arrimaba el Red Bull al Mercedes a la mínima oportunidad. A falta de dos vueltas hizo la intentona definitiva a la salida del túnel, pero de nuevo le perdió su mala cabeza. Se lanzó desde demasiado lejos y obligó a Hamilton a saltarse la chicane para evitar el impacto de los monoplazas.

Pese a que los pronósticos daban un noventa por ciento de probabilidad de lluvia, la climatología no cumplió un papel decisivo. No así los neumáticos, responsables de poner la salsa en el asfalto y de alimentar el pánico de Hamilton. El británico se pasó media carrera jurando en arameo contra el compuesto medio que le colocaron en su única parada en boxes. No se había alcanzado el ecuador de la prueba y para Hamilton esas ruedas ya estaban «muertas». La tortura duró 67 vueltas. «Nunca desde el GP de China de 2007 lo había pasado tan mal con unas ruedas. Ha sido la carrera más dura que he tenido, pero sabía que nunca iba a entrar a cambiarlas. Hace años estaba liderando, entré en boxes y perdí la carrera. Aprendí a las malas. Tenía claro que me iba a chocar o que iba a terminar en cabeza».

Como siempre, nunca se sabrá cuánto hay de verdad y cuánto de pantomima en esos dramáticos momentos entre el piloto y el muro que suele regalar Mercedes. El caso es que, aún con Verstappen a menos de un segundo durante más de una hora, Hamilton acabó cruzando la meta en cabeza y firmando su victoria número 77 en el Mundial, la tercera en Mónaco. La dedicatoria del triunfo también estaba clara: «He luchado con el espíritu de Niki Lauda», dijo el inglés, que lució un casco especial con el nombre del fallecido expiloto austriaco. «Ha sido alguien con una gran influencia en el equipo, ayudándonos a llegar donde estamos. He intentado que se sintiera orgulloso de mí. Todos en el equipo le echamos de menos».

Vettel, al que se le debió escapar más de un bostezo en su plácido transitar por las calles del Principado, se encontró la segunda plaza gracias a la sanción a Verstappen. El holandés fue penalizado con cinco segundos por salir con excesivo ímpetu de un pit stop en el que se puso a la altura de Bottas, ganándole la posición a costa de empujarle contra el muro.

Tampoco fue un buen fin de semana para Ferrari, que sigue lejos de las expectativas marcadas a principio de año. El equipo italiano pagó con creces su error en la clasificación con Leclerc. El monegasco, confinado en el fondo de la parrilla, abandonó tras golpear el muro cuando intentaba recuperar posiciones. Brillante al adelantar al McLaren de Norris y al Haas de Grosjean, pecó de fogosidad cuando se lanzó encima del Renault de Hulkenberg. Perdió la rueda trasera izquierda, y aunque consiguió alcanzar los boxes, los daños en el monoplaza le obligaron a retirarse poco después.

Para Carlos Sainz, Mónaco supuso su mejor carrera de la temporada, con un sexto puesto ganado a pulso ante la mayor velocidad de los Toro Rosso, a los que contuvo durante toda la carrera. El madrileño ganó una posición en la salida y dos más tras el choque de Leclerc. A partir de ahí, no pudo hacer nada frente el Red Bull de Gasly. Tras un inicio dubitativo, Sainz ya es séptimo en el Mundial, el primero de todos sin contar a los seis tripulantes de las tres escuderías de referencia. «Es lo que tiene este deporte. Carreras en las que pareces tener más ritmo las acabas sin puntos y otras donde tienes menos expectativas lo haces mucho mejor».