Fórmula 1Madrugada de sorpresas en la Fórmula 1

Vence Bottas en una exhibición. Honda sube al podio con Max Verstappen. Chasco de Ferrari. Sainz se retira por rotura de motor

Así hemos vivido el Gran Premio de Australia

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Empezó la Fórmula 1 y lo hizo con sorpresas. El tradicional madrugón para presenciar la carrera en Australia deparó novedades en un deporte que, para España, ha cambiado de signo porque ya no está Fernando Alonso para liderar la acción. La primera extrañeza del día es que ganó Valtteri Bottas, el finlandés gregario de Hamilton que el año pasado no consiguió una victoria con el mejor coche (Mercedes). Otra rareza residió en que Ferrari, dominante en los test invernales, ni siquiera pudo luchar por arrimarse al triunfo. Y lo más significativo: Honda, el motor que no le valía a McLaren, subió al podio por primera vez desde 2008 gracias al arrojo de Verstappen. Carlos Sainz se estrenó con fiasco. El motor Renault del McLaren se rompió en apenas 11 vueltas.

Bottas parece demasiado apocado, demasiado pusilánime para medirse a un tiburón como Hamilton, pero en su tercer año en Mercedes tal vez ha llegado el momento de sacudirse la timidez. Salió como una centella, le ganó la posición al inglés eterno «poleman» y ya no paró hasta la meta. De principio a fin, con 22 segundos de ventaja sobre Hamilton, y logrando la vuelta rápida, que este año otorga un punto extra al propietario. «No sé qué decir. Es la carrera de mi vida», aseguró el finlandés, primer líder del Mundial. «Fue frustrante este fin de semana», dijo Hamilton, a quien un segundo puesto le sienta a cuerno quemado.

Casi inexplicable fue el ritmo de Ferrari en carrera después de haber gobernado los ensayos de Montmeló, de anticipar pronósticos optimistas y de colocarse en un estatus similar al de Mercedes. A la hora de la verdad, nada de esto había. Todo se resumió en una pregunta de Vettel a su ingeniero cuando la carrera ya terminaba. «¿Por qué vamos tan lentos?», quiso saber. «No lo sé», le respondieron.

Ferrari colocó cuarto y quinto a Vettel y el monegasco Leclerc, y el nuevo jefe de la escudería, Mattia Binotto, eligió la diplomacia para arreglar problemas. No le dejó a Leclerc intentar un adelantamiento a Vettel cuando estaba a menos de un segundo.

Otro éxito inesperado fue el rendimiento del Red Bull con el motor Honda. Todas las pestes que se vertieron sobre el propulsor japonés cuando estaba en McLaren, justificadas porque aquello se rompía un domingo tras otro, son ahora bondades. El motor funciona en Red Bull, lo que da idea de por qué McLaren está abocada a una serena decadencia.

Verstappen llegó a las últimas vueltas con posibilidades de adelantar a Hamilton, con su Mercedes imperial. No lo hizo, pero se dio el gusto de rebasar a Vettel con su Ferrari. Con el motor Honda, el Red Bull del holandés llegó al podio. Tercero en Melbourne.

«Espero que haya cubierto mi cupo de mala suerte», lamentó Carlos Sainz después de descolgarse de la carrera en la vuelta once con el McLaren en llamas y el motor Renault diciendo basta a las primeras de cambio. No es un comienzo halagüeño.