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Amistoso | Holanda-España

Como conclusión: otra derrota

Holanda se impuso a una España en la que crecen las dudas. Muchos cambios y pocas sensaciones positivas

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Holanda290España

Será amistoso, pero también duele. Parece que tras el Mundial, la RFEF se ha dedicado a organizar capeas futbolísticas por el mundo. «No pasa nada, es que nos tienen ganas». ¿Pero quién¿ ¿Quién queda por contentar? Si parecemos la Selección Sumisa. ¿No se suponía que una estrella confería orgullo? España ha convertido el Mundial en una disculpa para que la abofeteen. [ Así hemos contado el partido]

En España pones la tele y todo el mundo propone un cambio. Todos son «sujeto del cambio». Hasta Del Bosque. «El hombre al que quiso conocer Martín Patino» ha adaptado perfectamente esta retórica engañabobos a la selección. Pilota un cambio. Ayer, por ejemplo, hubo muchos. Esto no ayuda porque cambiar el once no permite ningún progreso táctico (si es que «progreso táctico» significa algo). Pero hay un pacto tácito, una cortesía con los clubes para repartir esfuerzos entre los futbolistas. Y es que todos son componendas, medias tintas, colores tan pastel como chaquetas de «Corrupción en Miami», pero así son las selecciones. ¿Qué puede hacer D. Vicente? Dimitir, claro, pero ¿cambiaría algo con Víctor Fernández o Marcelino? Al menos él tiene prestancia ministerial.

El problema es que no le asoma una idea porque no toma decisiones. Acaba los amistosos con más dudas que empezó y ayer hasta perdió el balón. El tono es de pachanga intergeneracional y sigue la duda del gol.

Si nosotros tenemos a Del Bosque, que ya era Molowny del Sanzismo, ellos tienen a Hiddink. ¿Tendrá años Hiddink?

Para vender el partido la prensa había inventado lo de la «media vendetta», que es como si los Corleone decidieran apiolar sólo a los Tattaglia con bigotillo. Pero sólo interesaba a las mamás de Juanmi y Vitolo.

¿Qué criterios justifican una delantera Juanmi-Pedrito? ¿Eso hacia dónde mira? ¿Al pasado o al futuro? Del Bosque es un Jano bifronte en el banquillo. Esa bizquera de mirar con un ojo a lo que fue («los héroes») y con otro a lo que está por venir («los chicos») es una genialidad. Lo que no es pasado, ni es futuro y a la vez es las dos cosas ¿qué es? Un Presente tranquilo que no va a ningún lado. EL Presente Respetuoso Ilusionante de Del Bosque es un tiempo nuevo que él se ha creado en el que de un modo genial trata de eludir los rigores de lo temporal. Ni rompo con el pasado, ni me lanzo a la incertidumbre de lo nuevo. Pues eso, a pastelear, ¡pero pastelear con el Tiempo ya es mucho pastelear!

La delantera Juanmi-Pedrito nos retrotraía (difícil palabra, como para dársela a pronunciar a Alejandro Sanz) a los tiempos de Eloy. «¡Balones altos a Eloy!», escuchó una vez Ruíz Quintano a Miera. Y balones largos hubo. Una España contranatura salió paradita en su campo y Holanda, que como diría el comentarista «tiene cosas de la escuela holandesa», agarró el balón y dio un recital en la primera media hora dirigida por el excepcional Depay. No jugaban así desde Bergkamp. Los cómicos fallos en defensa de Indi y Willems no los aprovecharon nuestros panzers.

Tras mandar Sneijder dos pases al área con demasiada tranquilidad, De Vrij marcó de cabeza. Klaassen, poco después, hizo el segundo tras fallo defensivo. Como el del chiste: «¡Cuesta arriba y sin frenos!». España entró en un bache y ni retomó el control de la pelota ni contragolpeó. Estaba a merced de Holanda. En instantes así, este equipo tiene una rara cualidad. Está muerto y a la vez es blando. Ni la rigidez del rigor mortis tiene. Este estado recordaba a Sánchez Dragó, que una vez reconoció que había logrado penetrar hembra en estado de flaccidez. ¡Pues eso intentaba España! Sólo a la media hora espabiló, asomó Isco y Pedrotuvo un par de ocasiones.

Carrusel de cambios

El partido se fue al descanso esperando el cambio múltiple en el pizarrín castizo y fiel de Toni Grande. Dos eran los objetivos: salvar la honrilla y que jugaran todos. Difícil. Los oficios tejedores de Silva provocaron la primera ocasión de España; no remató Cesc. El equipo tenía más cuerpo, quizás fue la desbolquina, quizás que Holanda esperaba. Pero Sneijder volvió a centrar completamente solo tras un córner. Ni seguimiento de los rechaces, ni balón parado. Silva tiene el efecto de quedarse el yoyó y De Gea hizo una salida de una seguridad importante. Parecía un danés de Rosa Díez. Piqué, con su talento para lo inoportuno, contribuyó a la sensación de desgobierno convirtiéndose en lanzador de faltas. No le hacía un favor a su entrenador. Ganaba Holanda, pero la media docena de cambios los hizo España. Al final entró Iniesta, ¡el círculo temporal se cuadraba por enésima vez!