Vicente Moreno saluda a Martí en el partido por el ascenso a Primera división
Vicente Moreno saluda a Martí en el partido por el ascenso a Primera división - EFE
Fútbol

El «boom» del banquillo español

Reclutados en todo el mundo por su alto nivel, los entrenadores nacionales triunfan en casa y solo habrá tres extranjeros en los equipos de Primera

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El valenciano Vicente Moreno (26-10-1974) rubricó el fin de semana una travesía triunfal en el banquillo del Real Mallorca que iniciaba en el verano de 2017 al coger al equipo en Segunda división B y que, como si de un cuento de hadas se tratara, tuvo el final soñado el pasado domingo con una multitudinaria fiesta de celebración por el retorno a Primera división. Dos ascensos consecutivos del conjunto balear a las órdenes de un técnico que en 2015 ya salió a hombros en Tarragona tras llevar al Nástic a la mejor Liga del mundo, un exitoso viaje desde el fútbol de barro al profesionalismo que ejemplifica el potencial de la cantera de entrenadores españoles, cada día más apreciada y requerida por clubes y selecciones de todo el mundo, pero también cada vez más demandada en España. En la temporada 2019-20, salvo sorpresa, diecisiete de los veinte equipos de la Liga tendrán preparadores nacionales. Solo Atlético (Simeone), Real Madrid (Zidane) y Leganés (Pellegrino) evitarán el pleno.

«A Vicente Moreno le conozco personalmente y me alegro mucho por él, es un técnico, como muchos otros, muy bien preparado», asegura a este periódico Ginés Meléndez, exdirector de la Escuela Nacional de Entrenadores de la RFEF y una de las personas que más de cerca ha vivido la evolución formativa de los preparadores españoles. «Los clubes apuestan cada vez más por gente de casa porque el entrenador español es, si no el mejor formado, sí de los dos mejores del mundo», afirma con rotundidad Meléndez, que atiende a ABC desde Italia, donde está siguiendo el Campeonato de Europa sub 21. «Hay que destacar la labor que realiza la Escuela Nacional de Entrenadores desde hace años, desde la época en la que estuvo al frente Mariano Moreno. Él hizo un gran trabajo unificando los criterios de las escuelas, se puede decir que es el artífice de esta evolución en la formación de los técnicos. Nosotros solo continuamos su labor», añade Meléndez, que en diciembre de 2018 abandonó la RFEF, en la que trabajó a lo largo de 17 años también como director técnico de las categorías inferiores de la selección.

Espejo en el que mirarse

Vicente Moreno es el último referente, pero otros como Diego Martínez (Vigo, 16-12-1980), el técnico que esta temporada ha devuelto al Granada a Primera, también se han convertido en espejo para los preparadores de las categorías inferiores que sueñan con disfrutar algún día de la Primera división. Que alguien les dé una oportunidad es su anhelo. «Casos como el de Moreno o Martínez son un estímulo para todos los que aspiramos a llegar a la élite. Ellos no hace tanto estaban en Segunda división B», recuerda Raúl Garrido, responsable técnico del Olot en la categoría de bronce. Para los que trabajan en la base, los éxitos de sus compañeros son una puerta abierta para el futuro y no pierden la esperanza de que algún club se decida a apostar por ellos algún día. «Nuestros entrenadores tienen un mayor un reconocimiento porque cada vez están mejor preparados. El fútbol español se ha ganado ese prestigio sobre todo por los resultados, el juego y los éxitos de la selección, pero también por los equipos que juegan competiciones europeas. Es de agradecer que este reconocimiento internacional se traslade a la Liga y que los clubes de Primera apuesten decididamente por los técnicos de aquí», argumenta Garrido.

Tradicionalmente importador de jugadores y entrenadores, el paso al siglo XXI transformó definitivamente la mentalidad del fútbol español, que ahora no deja de exportar talento. «Tenemos casi 300 entrenadores trabajando por el mundo. Nuestro modelo de enseñanza y de fútbol está siendo importado en los cinco continentes», explica Ginés Meléndez, que llama la atención sobre la desaparición del antiguo vicio de contratar solo a grandes exfutbolistas. «Ser un gran jugador tiene grandes ventajas a la hora de ser técnico, pero no son exclusivas ni determinantes porque la metodología, la capacidad de liderazgo, hay que aprenderla. Los exjugadores tienen ventajas a nivel técnico y, posiblemente, táctico, pero no en cuanto a la metodología».

Abel Resino, que en 2015 dirigió por última vez a un equipo en Primera, el Granada, celebra que «los clubes se hayan dado cuenta del enorme potencial que existe en la cantera española de entrenadores» y considera que «en ese cambio de mentalidad ha resultado clave que algunos técnicos salieran del país y que obtuvieran buenos resultados». Además, el exguardameta pone el dedo en la llaga al recordar la mala costumbre que existía no hace muchos años entre los clubes de mirar insistentemente al mercado extranjero: «No siempre lo que viene de fuera mejora lo que hay en España, como se ha demostrado en muchos casos».

Pero los equipos en Primera y Segunda son limitados y la capacidad del fútbol español para acoger tanto talento no da para todos. Por eso, cada vez también son más los técnicos que se ven obligados a tener que hacer las maletas para poder encontrar hueco en un banquillo. «Ese éxito está provocando que muchos tengamos que buscar fuera porque no hay equipos para todos», asegura el entrenador.