Augusto César Lendoiro, en una foto de archivo de 2014
Augusto César Lendoiro, en una foto de archivo de 2014 - EFE
Fútbol

Las confesiones de Lendoiro sobre Cristiano, Casillas o Djalminha

El que fue presidente del Deportivo hasta 2014 se caracterizó, entre otras cosas, por su talento como negociador

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Uno de los grandes responsables del nacimiento del «SuperDepor» fue Augusto César Lendoiro, presidente del club gallego hasta 2014. Ahora, con motivo de una entrevista para el canal de YouTube «Ídolos», ha desvelado algunos de los secretos de aquellos años. Lendoiro fue el artífice de traer a La Coruña a jugadores de la talla de Mauro Silva, Bebeto, Donato o Djalminh, todos ellos ídolos para la afición.

Sin embargo, tal y como ha contado, más tarde se le escapó un futbolista que por aquel entonces empezaba a despuntar. Se trata nada más y nada menos que de Cristiano Ronaldo. «Beci (Eduardo López Beci), el secretario técnico del Deportivo en aquella época, vio jugar a Cristiano y nos avisó. A partir de ahí empecé a ver vídeos suyos con 17 o 18 años y pedimos precio por él. Nos pidieron once o doce millones y se acabó la fiesta porque nosotros no podíamos alcanzar esos niveles. Cristiano era un chaval que no sabíamos lo que podría llegar a dar, aunque lo que se observaba era espectacular, pero llegó el Manchester United, pagó el precio y se lo llevó».

Además, una de los aciertos que llevaron al Deportivo a luchar por la Liga y la Copa, fue una planificación deportiva en la que se juntaba el fichaje de grandes jugadores con otras incorporaciones de futbolistas que no gozaban del protagonismo que querían en su equipo. Una vez jugaban en Riazos, muchos de ellos se revalorizaban, permitiendo al club venderlos y obtener grandes beneficios. Es el caso de Roy Makaay.

«Lo del fichaje de Makaay por el Bayern tiene una historia muy curiosa con Rummenigge. Ellos cometieron el error de presentarlo antes de tener firmado el contrato y ahí es cuando dije que ellos sabrían mucho de jugar fútbol, pero de contratos y de negocios no entiendan mucho. Hoeness y Rummenigge me invitaron a una cena en Madrid y no llegamos a ningún acuerdo. Entonces al salir del restaurante, estaba también con nosotros Giovanni Branchini, que hacía de hombre puente entre los dos equipos, ellos eran tres y yo estaba solo. Pedimos dos taxis y cuando llegó el primero en vez de dejármelo a mí, que era el único que se quedaba solo en la parada, lo cogieron ellos. Les dije que eso les iba a costar un millón más y al final les costó dos».

Otra anécdota que ha contado a «Ídolos» es el esfuerzo que estaba dispuesto a hacer el Real Madrid por hacerse con Manuel Pablo, uno de los centrales de referencia de la época y baluarte defensivo del Deportivo: «El Real Madrid nos ofreció 4.000 millones de pesetas por Manuel Pablo. Posteriormente, nos llegó otra oferta; si salían Manuel Pablo y Molina, eran 6.000 millones más dos años cedido Iker Casillas, que era cuando empezaba a jugar».

Lendoiro también ha querido reconocer el talento de Djalminha, «un jugador por el que valía pagar una entrada», aunque tenía un pero: «Djalminha me decía que él era el mejor jugador del mundo y yo le respondía que a ver si lo demostraba de una puñetera vez. Era muy bueno, pero a él no le podías decir que tenía que jugar en Soria, Valladolid o Pamplona con frío lluvia o nieve. Él se reservaba para el Madrid, el Barcelona, el Celta o para partidos internacionales». Prueba de su enorme talento, Lendoiro ha confesado lo que se llegó a proponer el brasileño: «Tenía la obsesión de tirar un penalti a lo Panenka y llegar él a cruzar la portería antes que el balón. Hay que tener mala idea para hacer una cosa así, pero si lo hubiera logrado habría merecido el Balón de Oro».