David Wang posando con la camiseta del Wolverhampton el día del anuncio de su fichaje
David Wang posando con la camiseta del Wolverhampton el día del anuncio de su fichaje - @Wolves
Investigación ABC

David Wang, un peligroso cuento chino

Promociones como la que llevó a este delantero desde el colista de la Tercera división murciana a la Premier League disparan la alarma en el fútbol español

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Álvaro Morata firmó por el Atlético, Kevin Boateng fue presentado en el Camp Nou y el malagueño Brahim ilusionó al madridismo. El fichaje más sorprendente en el último mercado invernal resultó, sin embargo, el de un desconocido delantero de 19 años que dio un salto acrobático desde el colista de la Tercera división murciana a la Premier League. El mediático vuelo de David Wang del filial del Jumilla al Wolverhampton se produjo con el aval de que su nombre figuró en 2017 en una lista publicada por «The Guardian» con los mejores 60 futbolistas nacidos en el año 2000, nómina que compartía con figuras ahora consagradas mundialmente como Vinicius (Real Madrid), Jadon Sancho (Borussia Dortmund) o Moise Kean (Juventus). Internacionales que ya han debutado en la Liga de Campeones y cuya progresión técnica dista mucho de la evolución del joven delantero conquense de padres chinos al que, extrañamente, se le abrieron las puertas en Inglaterra sin haber llegado a jugar en España en la máxima categoría juvenil (División de Honor) y con un discretísimo currículum en Tercera división que no alcanza ni una veintena de partidos y en el equipo de su «padrino». Traspaso de futuro para algunos, fraude para otros, el viaje de David Wang encaja perfectamente en el nuevo negocio de fabricación de «falsas estrellas de balón» que tiene al fútbol semiprofesional y a los propietarios del FC Jumilla en el punto de mira, como ha venido informado este periódico.

«Desconozco qué criterios y parámetros se siguen para realizar esas listas de jóvenes promesas, pero, aunque que se le veían detalles, está a años luz de lo que ofrecen Vinicius o Jadon Sancho», explica a ABC el entrenador de un equipo que ha tenido como rival al Estudiantes, filial del Jumilla y conjunto en el que militaba David Wang antes de ser reclutado por el Wolverhampton. «Sinceramente, me cuesta mucho creer que esté entre los 60 mejores jugadores nacidos en 2000. Llevo mucho tiempo en el fútbol y sé de lo que hablo». El técnico pide que su nombre no aparezca y se nota que el fútbol modesto se muestra incómodo cuando se pregunta por el negocio que realizan algunos clubes promocionando a jugadores que pagan importantes cantidades por entrar en sus plantillas o en los equipos inferiores. Este periódico contacta con una de los primeras entidades en las que militó Wang, pero amablemente declina hablar sobre él.

Conocido futbolísticamente como David Wang, Wang Jiahao, nacido en Cuenca, donde sus padres regentan un restaurante, no ha llegado a debutar con el Wolverhampton, con el que el Jumilla abrió el pasado verano una estrecha vía de colaboración porque ambos equipos están presididos por ciudadanos chinos, Jeff Shi y Li Xiang, respectivamente. Tras viajar desde Murcia, la joven promesa fue cedida por el club inglés al sub 23 del Sporting de Lisboa, donde, sorprendentemente para un jugador de su supuesto potencial, tampoco ha sumado minutos.

Jugadores ya contrastados

En aquella lista de 60 jugadores más valiosos de 2000 publicada en Inglaterra aparecían otros tres futbolistas españoles, pero su progresión no tiene comparación posible con la de David Wang. En octubre de 2017, el mismo año en el que vio la luz esa clasificación, Abel Ruiz (Barcelona) y Ferrán Torres (Valencia) guiaron a España a la primera final de su historia en un Mundial sub 17. Ambos ya han debutado en Primera división con sus clubes y ahora son fijos en las convocatorias de la selección sub 19. El madridista Antonio Blanco, el tercer hombre, ya ha llegado al Castilla y Zinedine Zidane le ha reclutado para varios entrenamientos de la primera plantilla. Hace solo unos días, la imagen del centrocampista y capitán del juvenil blanco no paró de aparecer en las televisiones por un espectacular gol al Barcelona en la Copa.

«Era poderoso físicamente, con un tren inferior fuerte, pero técnicamente bastante limitado. Aunque no puedo afirmar que fuera una catástrofe de jugador, que David Wang aparezca en esa lista sí es una barbaridad. Te lo garantizo», asegura el miembro de uno de los clubes que acabó sirviendo al delantero conquense como trampolín. Y confirma a ABC las sospechas: «Aquí pagó lo normal. Cada vez es más habitual que intermediarios chinos que representan a jugadores de su país intenten meterlos en los clubes pagando. Piden que tengan ficha, para ellos eso es fundamental para luego poder venderlos con más facilidad en su país a altos precios».

En el fútbol chino, pasar por un campeonato tan reputado como el español abre muchas puertas a la hora de regresar y encontrar un equipo. Por ello, son cada vez más las «jóvenes promesas» que desembolsan cuantiosas cantidades por su estancia en un conjunto de Segunda B, Tercera división e incluso de categoría Preferente. Como informó ABC, no todo el dinero que se mueve para esas operaciones de promoción entra en España por los conductos reglamentarios, ni todos los chicos que entran por este conducto parecen hacerlo para jugar al fútbol. De ahí que adquisiciones de clubes como la del Jumilla y del Estudiantes hayan despertado muchas dudas.

Inusual viaje al «estrellato»

El inusual viaje al «estrellato» de David Wang tomó definitivamente forma en 2015 cuando Pablo, su hermano, comenzó a relacionarse con Li Xiang, actual presidente del FC Jumilla y entonces comentarista de LaLiga en una plataforma de internet para la televisión china. La temporada 2015-16, el programa del presentador, LaLiga es divertida, alcanzó un acuerdo de patrocinio con el Deportivo de La Coruña, que pasó a lucir en su pantalón una inscripción en chino por la que ingresó 200.000 euros. Fue entonces cuando el delantero llegó a la Ciudad Deportiva de Abegondo para incorporarse a uno de los equipos juveniles del club gallego. El objetivo de ese patrocinio era que militara en el División de Honor, pero en la entidad coruñesa, tras pasar unos días allí, se negaron «por prestigio». David Wang duró allí solo unos días porque de inmediato emprendió rumbo al Mediterráneo.

Coincidiendo con la adquisición por parte de Li Xiang del Jumilla en Segunda B por el importe de su deuda de 200.000 euros, así como del Estudiantes en Tercera división, al que convirtió en su filial tras pagar otros 33.000 euros a los seis socios que figuraban en esa entidad para que se marcharan, a David Wang se le abrieron las puertas del Juvenil B de un histórico conjunto del Grupo IV de Segunda B, el Real Murcia. Según ha podido confirmar este periódico, se desembolsaron 40.000 euros con el objetivo de que el delantero pudiera promocionarse en el Juvenil de División de Honor de ese club, pero al joven jugador apenas dispuso de unos minutos a final de temporada cuando ya no había nada en juego. Su nivel no daba para más.

David Wang, sin embargo, consiguió la foto que buscaba, la misma que otros futbolistas chinos ansían poder hacerse en España. «Sus representantes pagan y, evidentemente, piden que jueguen al menos unos minutos, pero si no dan la talla no se les deja. Para ellos la promoción es fundamental», explica un directivo habituado a que por su entidad desfilen futbolistas chinos, pero también de otras nacionalidades. «Cuando un jugador tiene ficha, los chinos incluso llaman a los técnicos para ofrecerles dinero para que hagan debutar a sus chicos. Es más, pagan solo por poder hacer una foto a sus representados calentando en la banda durante un partido. Si sus futbolistas no juegan, esa imagen es un excelente aval para colocarlos en su país». Las imágenes son claves para una futura venta, como ya destapó este periódico con el caso de Tien Zhou, futbolista chino que se hizo la foto con dos equipos antes de acabar en Jumilla prácticamente en una misma semana.

En un centro formativo

En el verano de 2017, Li Xiang entró en contacto con la cúpula de Nama Sport, empresa con presencia en Cornellá y en China dedicada a la intermediación en la explotación de derechos de imagen de deportistas, como figura en su objeto social, para dar otra vuelta de tuerca a la promoción del chico. Desde allí derivaron al delantero a la Associació Esportiva Josep María Gené, un centro formativo privado de alto rendimiento que tiene equipos propios. La conexión catalana del presidente del Jumilla iba más allá porque otra empresa de Cornellá llevaba la contabilidad de su club en Murcia.

Jugadores asiáticos del Estudiantes, el filial del Jumilla
Jugadores asiáticos del Estudiantes, el filial del Jumilla - @JCJumilla

Durante su estancia en ese centro de alto rendimiento, a pesar de no conseguir éxitos deportivos llamativos y con la colaboración de Nama Sport, el nombre de David Wang cobró protagonismo al aparecer, sorprendentemente, en la lista de The Guardian. Su siguiente movimiento sorprende llama poderosamente la atención porque en 2018, figurando ya como uno de los 60 jugadores más prometedores del mundo, se incorporó al Estudiantes, un equipo al que pocos conocen fuera de Murcia, pero con el enorme atractivo de ser el filial y propiedad del club presidido por Li Xiang. Desde allí y dejando a sus compañeros como colistas de Tercera división, el delantero conquense protagonizó el pasado invierno su sonado fichaje por el Wolverhampton. «Tenía alguna cosa, era descarado con el balón, desbordaba y se sacrificaba por equipo, pero ese salto a Inglaterra es sospechoso», explica a ABC una persona que coincidió con él en el vestuario del Estudiantes.

Pero este interlocutor va más allá de David Wang, «un delantero con velocidad y garra» que llegó al Wolverhampton sin haber jugado en Diviisón de Honor y que pagó por hacerlo en otras categorías. Incide en el nuevo negocio que supone tener en propiedad un club para meter jugadores afines. «En el Estudiantes, algunos futbolistas asiáticos tenían que jugar un mínimo de partidos, eso creó muchos problemas en el vestuario», asegura. Y llama la atención sobre Bernard Sun, «un caso igual de extraño que el de Wang, pero menos mediático». «Si ese chico ha podido jugar esta temporada en el Nástic, cualquiera podría hacerlo con la selección española», explica gráficamente para llamar la atención del nivel de un futbolista que, a mitad de temporada, viajó a Tarragona cedido por el Jumilla para jugar en Tercera con la Pobla de Mafumet. Sin minutos en este filial del Nástic, a final de curso, cuando ya había consumado el descenso, este jugador chino tuvo presencia en dos partidos de Segunda división, entrando en ambos en los minutos finales. Un estreno que sorprendió a la prensa deportiva tarraconense por el bajo nivel del chico y que, evidentemente, tuvo una enorme repercusión mediática en China.

Bernard Sun se convirtió así en el primer jugador chino en lucir la camiseta del Nàstic, club al que llegó en invierno procedente del FC Jumilla, cuyo patrocinador principal esta temporada ha sido INEX Exchange. La misma compañía que comenzó a invertir en el club tarraconense desde finales del curso pasado. Una complicada interrelación entre entidades futbolísticas y empresariales donde el espíritu deportivo pierde sentido.