España-SueciaLa selección cierra su curso más agitado

España intenta remontar el fiasco del Mundial y el problema familiar de Luis Enrique

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La selección española echa el cierre en el Santiago Bernabéu a un año muy convulso. Una temporada traumática en la que la cadena de acontecimientos fuera de lo corriente ha marcado el devenir del equipo. Que Luis Rubiales, presidente de la Federación Española, haya tenido que despachar con cuatro entrenadores en este corto periodo de tiempo es el dato más evidente de lo extraordinario de la situación.

Va a cumplirse el primer aniversario del comunicado del Real Madrid anunciando a Julen Lopetegui como nuevo inquilino del banquillo blanco. El detonante de todo. El vasco fue el elegido para llenar el enorme vacío dejado por Zinedine Zidane y Florentino Pérez decidió pagar los dos millones de euros que figuraban como cláusula en el contrato del seleccionador. Eso sí, lo haría al acabar el Mundial.

La noche más larga

El problema para Rubiales, y una gran parte de la opinión pública, es que el anuncio llegó a tres días escasos del primer partido de España en Rusia. Esa noche fue larga en Krasnodar, lugar de concentración de la selección. Jugadores, entrenador y presidente se dijeron de todo. Hubo reuniones, confidencias, conatos de apaciguamiento y estallidos de rabia. Por la mañana, Rubiales explicaba con voz ronca la destitución de Lopetegui. El vasco se quedaba a las puertas de debutar en un Mundial tras haber completado una clasificación inmaculada. Solo dos horas después se anunciaba a Fernando Hierro, hasta entonces director deportivo del equipo, como nuevo seleccionador.

Ni el positivismo ni la buena voluntad del malagueño consiguieron remontar el ambiente enrarecido de la concentración. El Mundial se convirtió en un sonoro fracaso. Sendos empates ante Portugal y Marruecos y una victoria pírrica ante Irán clasificaron a la selección como primera de grupo. Pero ni siquiera ese pase raquítico sirvió como impulso. Todo lo contrario. En octavos se cayó por penaltis ante la anfitriona y en España se desataron truenos y relámpagos.

Descartada la continuidad de Hierro, enseguida comenzó el cásting para encontrar un nuevo seleccionador. Sonaron Caparrós, Paco Jémez, Míchel... Pero el elegido fue Luis Enrique, un técnico de mucho carácter y que despertaba dudas por su relación con los medios de comunicación y algún que otro jugador. Una apuesta arriesgada.

El inicio del asturiano fue apabullante, con victoria en Wembley ante Inglaterra y goleada escandalosa en Elche a Croacia (6-0), flamante subcampeona del mundo. La situación de mar llana duró poco porque los resultados comenzaron a torcerse y, sobre todo, por otra noche terrible: la del pasado 26 de marzo, previa del Malta-España. Luis Enrique tenía que regresar a España de madrugada por un grave problema familiar que aún hoy le mantiene alejado de sus funciones. Desde entonces es Robert Moreno, segundo del asturiano, quien actúa como seleccionador interino, aunque sea su jefe quien siga haciendo las listas y las alineaciones. Con esta situación excepcional se abrochará hoy la campaña. En septiembre se abre un nuevo ciclo con la Eurocopa en el horizonte y muchas incógnitas, una muy grande, por resolver.