Morata, en el duelo ante Noruega
Morata, en el duelo ante Noruega - EP
Selección española

España y Morata, sonrisas sin goles

El delantero, que tiene otra cara desde que está en el Atlético, es el reflejo de esta selección: ante Noruega hubo mejoría, pero sigue faltando acierto

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Le quedó a España un buen domingo en Valencia, relajada después de su victoria con susto del sábado ante Noruega. A orillas del Mediterráneo, en El Saler, la selección afrontó con buena cara la resaca, satisfecha en líneas generales pese a tener varias tareas por resolver. Por encima de todo, el problema está en las áreas, pues en la propia se sufre demasiado con muy poco y en la del oponente se acierta muy de vez en cuando, y no será por la falta de oportunidades en Mestalla. Fueron una decena de ocasiones claras, y cuando se dice claras son claras de verdad, y al final se venció con un penalti a lo Panenka de Ramos, del que se puede decir que tiene más olfato que los propios delanteros del combinado nacional. Mañana, en Malta, debería subsanarse esa situación, aunque a Luis Enrique, a tenor de sus palabras, no le preocupa demasiado el recital de fallos de su equipo. Los delanteros, las rachas y el gol, el fútbol de toda la vida.

La mejoría de España, que la hubo, se resume perfectamente en Álvaro Morata, al alza desde que aterrizó en el Atlético, pero sin que esa evolución se traduzca en premios. En Valencia, Morata fue el delantero centro titular y tuvo un puñado de acciones de peligro, ansioso a medida que acumulaba suspiros. Dispuso de cinco remates de cabeza francos y en total disparó seis veces a puerta, pero se fue de vacío. Eso sí, por orgullo y rabia persiguió una mala entrega de un defensor noruego a su portero y provocó el penalti que abrió la puerta del triunfo. «Ha hecho un partido muy completo, generando muchos espacios, hemos entendido muy bien sus movimientos. Siempre es lo mismo, los delanteros si no marcan parece que su actuación queda empañada. Pero seguro seguro que va a marcar», le defendió Rodrigo Moreno, su socio el sábado y con quien parece combinar bastante bien.

Solo Grecia y Chipre, ambos con 31, han realizado más tiros a puerta que España (26) en esta primera jornada de la fase de clasificación para la Eurocopa, si bien es cierto que se midieron a equipos de muy poca entidad como Liechtenstein y San Marino. La selección, que por momentos jugó bastante bien, necesita 12 remates para hacer un gol, un mal endémico que se prolonga desde hace demasiado. Es verdad que España conquistó el Mundial a base de repetir el 1-0 en los cruces, pero aquel equipo de toque infinito contaba con el instinto de David Villa y Fernando Torres, una pareja prácticamente irrepetible. Desde que se apagaron (se establece la fecha del fin en el Mundial de 2014), los diferentes entrenadores han ido probando en la delantera sin que los números acompañen del todo.

Vicente del Bosque, desde esa cita de Brasil hasta la Eurocopa de 2016, probó con siete hombres de gol: Alcácer, Nolito, Morata, Aduriz, Diego Costa, Williams y Rodrigo. Julen Lopetegui repitió con varios de esos delanteros, y sumó a la causa a Iago Aspas e incluso recuperó a Villa, aunque tuvo una presencia testimonial. Y ahora, con Luis Enrique, ya han desfilado por Las Rozas Rodrigo, Morata, Aspas, Alcácer, Diego Costa (no ha jugado), Jaime Mata e Iker Muniain (sin minutos todavía). « No me preocupa en absoluto la falta de gol», exclamó el técnico en las entrañas de Mestalla. «A partir de la confianza, si sigues generando ocasiones al final terminas haciendo goles. Su portero ha hecho también dos o tres ocasiones de mucho mérito. El gol es fruto del trabajo de todos», resumió.

Al entrenador, visto lo visto, le gusta jugar con Rodrigo volcado a banda y un delantero tipo Aspas o Morata por el centro. Con el gallego lesionado, parece que Morata tiene ahora la titularidad, feliz con el cambio de aires. «Ha sido su mejor partido con nosotros. Lo veo mucho mejor en términos de autoconfianza. Siempre ha tenido buena actitud, pero está con más convicción, ha sido determinante aguantando el balón cuando jugábamos largo. Ha tenido muchas ocasiones estando donde tenía que estar, solo le ha faltado marcar. Por eso le pongo un 9 y no un 10», completó.

Morata, que necesita que todo esté en su sitio para sentirse en plenitud (habla con frecuencia con el psicólogo), tardó en encontrar el camino de la felicidad con el Atlético después de que no le señalaran un penalti ante el Betis y de que le anularan un gol contra el Madrid y otro contra la Juventus. Reconciliado con el Metropolitano, el Atlético medita comprarlo ya al Chelsea pese a tener otro año de cesión estipulado, y más ante la más que probable de salida de Diego Costa o incluso Griezmann.

De rojo, lleva ya 28 tardes y acumula 13 tantos, aunque a Luis Enrique le interesan más las sensaciones. España sonríe, como Morata, pero más lo haría con goles.