Pelé regatea a Mazurkiewicz sin tocar el balón
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Fútbol

La fabulosa historia del mejor «no gol» de Pelé

El exdelantero brasileño, considerado uno de los más grandes de este deporte, cumple hoy 78 años

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Hoy es el cumpleaños de uno de los mejores jugadores de la historia del fútbol; hoy cumple 78 años Edson Arantes do Nascimento, más conocido como Pelé. Hablar del brasileño es hacerlo de una leyenda viva de este deporte. Y es que a pesar de que se retiró hace más de cuarenta años y buena parte de los aficionados nunca le hayan visto jugar, rara es la quiniela de mejores futbolistas de la historia en la que no aparece.

Con decenas de logros en su mochila, Pelé fue nombrado «mejor futbolista del siglo XX» por la FIFA y «mejor deportista del siglo XX» por el Comité Olímpico Internacional. El delantero brasileño llegó a anotar más de 600 goles en su carrera, pero al margen de los inolvidables tantos que consiguió, Pelé también es recordado por un gol... que no fue.

La historia del «no gol» de Pelé se remonta al Mundial de México de 1970. En un caluroso 17 de junio, Brasil y Uruguay se vieron las caras en la semifinal del torneo. Aquel partido lo terminó ganando la selección carioca por 3-1, pero lejos de recordarse el encuentro por uno de los goles anotados, ha pasado a la posteridad por uno de los detalles más brillantes vistos sobre un terreno de juego.

Pelé, que no anotó ningún gol en ese partido, dejó para la galería una magnífica jugada en la que consiguió sortear al portero rival sin tocar el balón. Aprovechando un buen pase de Tostão desde la izquierda, Pelé se quedó solo ante Ladislao Mazurkiewicz. Gracias a una maniobra inaudita, el brasileño logró regatear al portero dejando pasar el balón y reencontrándose con él instantes después. Sin embargo, tras haber hecho lo más complicado, su disparo a puerta vacía se acabó marchando por escasa distancia tras rematar muy forzado.

Pese al final infructuoso de aquella finta, la jugada se acabó convirtiendo en una de las más famosas de la carrera de Pelé. En la novela «El regate» de Sergio Rodrigues se habla de la misma de la siguiente manera: «Pero de repente estamos en 1970, el pase es de Tostão y, aquí está la clave, Pelé ya es Pelé. Está harto de saber que es un mito, un semidiós. ¿Qué puede perder si intenta ser un dios completo? Por eso no hace lo correcto, hace lo sublime. Cambia el camino trillado del gol, del gol seguro que había hecho tantas veces, por el incierto que, como veremos, jamás haría».

Aquel «no gol» en el Estadio Jalisco acabó pasando a la historia del fútbol como una de esas jugadas en las que su bella factura terminó de restar relevancia al fallo posterior. Además, Pelé pudo resarcirse del error en la final del torneo, cuando Brasil se impuso con contundencia a Italia por 4-1, siendo él quien abrió la lata con un gran remate de cabeza. Aquel Mundial supuso el tercero de su carrera deportiva, convirtiéndose en el único jugador en conseguir algo así hasta la fecha. Su carrera terminó siete años más tarde en el New York Cosmos.