Bartra, Mandi y Javi García, el trío de centrales del Betis en el partido de Copa del Rey frente a la Real Sociedad, junto a Barragán
Bartra, Mandi y Javi García, el trío de centrales del Betis en el partido de Copa del Rey frente a la Real Sociedad, junto a Barragán - J.M. SERRANO ARCE
Fútbol

La Liga se juega con tres atrás

La mayoría de los equipos de Primera emplean ya con frecuencia un dibujo que se ha extendido en toda Europa

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Como si se tratase de un ente sometido al darwinismo, el fútbol evoluciona buscando una versión que mejore a la de ayer. En ello está desde que se quitó el pañal: basta con echar mano de la hemeroteca para concluir que del juego en el que los pantalones medían un palmo menos, el bigote era más norma que excentricidad y la pelota volaba sin pretensiones supersónicas queda hoy una esencia más emocional que de fundamentos. Es así como el deporte es capaz de echar la vista atrás y avanzar, hasta el punto de readaptar hoy una idea, la de jugar con tres centrales, con fines bien distintos a los originales.

«Si pongo tres defensas es para atacar mejor, para crear más espacios, no para defender», argumentaba Guardiola en 2011, necesaria la explicación pues el sistema aún no había cogido vuelo más allá de lo defensivo. Algo lógico si se echa un vistazo a su embrión. Por ahí asoma Herbert Chapman, el entrenador del Arsenal que puso patas arriba el fútbol con el sistema de la WM. Era la época dorada del líbero, entendido este como una pieza eminentemente destructiva. Nereo Rocco o Helenio Herrera le dieron comba hasta que Franz Beckenbauer difuminó en el blanco y negro el carácter rudo del puesto. Serían Cruyff, Van Gaal, Bielsa, Conte o el propio Pep quienes recogerían el testigo del dibujo, hasta hacer de él la tendencia que hoy es.

Pepe Mel, ex entrenador de Betis, Deportivo de La Coruña o West Bromwich Albion, explica cómo influye sumar un hombre extra en la zaga a la hora de emprender labores creativas: «En España, la mayoría de equipos juegan con uno o dos delanteros. Por lo tanto, si tienes tres centrales ya tienes creada una superioridad. Eso genera que en el mediocampo también tengas esa superioridad numérica». A partir de ahí, la altura de los carrileros marca dónde busca cada equipo generar las ventajas de las que habla Mel. Y del perfil de estos jugadores dependen en buena medida los adjetivos que se le pongan a la propuesta de cada conjunto. «Este sistema de tres defensas se convierte en uno de cinco si se ponen laterales defensivos. Sin embargo, si por fuera juegan dos hombres meramente ofensivos», enlaza el preparador, «te encuentras con un problema a la hora de afrontar situaciones de dos contra uno en banda». Este es, a su juicio, el gran lunar de este esquema.

Los exponentes

Betis, Levante, Girona, Leganés, Rayo y Sevilla son los exponentes del sistema de tres centrales en España, apoyados en las etapas de Berizzo en el Athletic, Mohamed en el Celta y Francisco en el Huesca. También lo usaron el Real Madrid en el Villamarín y el segundo tiempo del Camp Nou, el Barcelona ante el Levante, el Atlético de Madrid ante algunos equipos que formaban con este dibujo o el Valencia contra el Alavés.

¿Y quiénes son entonces los grandes beneficiados de formar con tres centrales? «Los jugadores de carril largo, que llegan al área y son muy ofensivos, como Jordi Alba, Marcelo o Carvajal, salen claramente beneficiados. También los centrales con buena salida desde atrás. Y si encima son rápidos para corregir, no tienen ningún tipo de problema», explica Mel. Y por supuesto, cierra el técnico, no está hecho para todos: «Es un sistema en el que, si pierdes la pelota con facilidad, te crean muchas dificultades». El fútbol, entretanto, sigue pendiente de su próximo estirón.