Brasil - ArgentinaMessi sigue sin poder levantar a Argentina

El conjunto albiceleste cayó en semifinales en el clásico contra Brasil (2-0), que ya espera rival en la final de Maracaná

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Cantar el himno a capella es una obligación en Brasil durante estos días. Pero lo es más aún cuando se está a un solo paso de la final y cuando delante está el mayor rival posible. Más de 60.000 personas hicieron que el himno brasileño retumbase en el estadio Mineirao. Argentina estaba enfrente. No había un escollo mejor para llegar al templo de Maracaná.

Como viene siendo habitual en el torneo, la «verde-amarella» tomó la iniciativa según suena el pitido final, pues la grada se lo exige. Algo que los visitantes quisieron cortar rápidamente a base de faltas. Buena muestra de la dureza argentina fue la amarilla que vio Tagliafico antes de llegar a los 10 minutos de choque y las continuas trifulcas sobre el césped. En muchos medios brasileños se afirmaba que con Casemiro, la selección siempre gana. El centrocampista del Real Madrid no tenía otro cometido que ser la sombra de Messi. No le dejó respirar ni generar juego para los suyos. La inoperancia del «10» obligó a Paredes a buscar el disparo lejano, y a punto estuvo de sorprender a Alisson, invicto en lo que va de competición.

La mejor arma de Brasil para tumbar a su eterno contrincante fue la efectividad. Dani Alves, capitán en ausencia de Neymar, inició una de esas jugadas que en su momento le otorgaban el papel de mejor lateral derecho del mundo. El carrilero vio a Firmino totalmente solo en el costado diestro, que sirvió un pase de la muerte perfecto para que Gabriel Jesús abriese el marcador y desatase la locura en el coliseo de Belo Horizonte.

Euforia amarilla frente a la tristeza de Argentina. El rostro de Messi así lo demostraba. Ni un aplauso, ni un atisbo de levantar a su equipo. Solo quería que el balón volviese a echar a rodar. Su enfado se convirtió en más participación, y eso es sinónimo de peligro. Su zurda incomprendida en su tierra natal colgó un balón desde el centro del campo al área que casi acaba en tanto de Agüero de no ser por el poste. No obstante, los defensas brasileños consiguieron contener el disgusto de Messi hasta el descanso.

A falta de fútbol y de creatividad, a Argentina no le quedaba otra que aferrarse a la garra y al pundonor. Tite sacó a Willian, su plan estaba claro: aguantar atrás y esperar que un contraataque cerrase el encuentro. Los albicelestes mostraron en la reanudación su mejor cara en la Copa América. Cuatro ocasiones, incluyendo un balón al larguero de Messi predecían un segundo tiempo eterno para Brasil, aunque muy corto para los hombres de Scaloni, que puso todo su arsenal sobre el campo con la entrada de Di María, Lo Celso y Dybala. No le quedaban más delanteros, y pocos con mayor calidad podían estar sobre el tapete.

En el duelo de los banquillos, Tite si impuso a Scaloni. Al técnico carioca no le pudo salir mejor la jugada. Un contraataque bien aprovechado y sentencia, a manos de Firmino, en el 70 de partido. En pocas ocasiones un gol dolió tanto a Argentina, probablemente el de Gotze en la final del Mundial de 2014. Con 20 minutos por delante los argentinos tiraron la toalla. Ni en su mejor momento consiguieron hacerle un gol a los anfitriones. Ni fútbol ni brillantez, pero no volvieron a escuchar los silbidos que su afición le venía recriminando en encuentros pasados a pesar de ir ganando. De Messi tan solo se pudo rescatar un lanzamiento de libre directo que atrapó con seguridad Alisson, que se ha convertido en la eterna pesadilla de «La Pulga». Roma, Liverpool y Mineirao. El nombre del guardameta se ha traducido en noches fatídicas para la estrella del Barcelona.