Wolfgang Niersbach
Wolfgang Niersbach - EFE
Alemania

Niersbach renuncia a la Federación Alemana

El escándalo de los pagos por la adjudicación del Mundial 2006 acaba con el presidente del fútbol germano

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A las 14:30 horas del lunes tuvo lugar la reunión de la cúpula de la Federación Alemana de Fútbol (DFB) en la que su presidente Wolfgang Niersbach ha dimitido. La presunta existencia de una caja negra que habría comprado votos para que la DFB se hiciese con el Mundial de Fútbol 2006, así como una investigación de hacienda por evasión de impuestos, han forzado finalmente la salida de Niersbach. Según el ahora exdirectivo de la federación «ha llegado el punto de asumir la responsabilidad política» del escándalo desvelado por el semanario hamburgués Der Spiegel hace tres semanas. Niersbach inició su carrera en la DFB como jefe de prensa, luego como vicepresidente del Comité Organizador del Mundial de 2006 y después de regresó a la federación como secretario general para convertirse luego en el sucesor de Theo Zwanziger como presidente.

El epicentro del problema son 6,7 millones de euros que según Niersbach y el exfutbolista organizador de la Copa 2006 Franz Beckenbauer fueron pagados a la Comisión de Finanzas de la FIFA antes de la votación que eligió Alemania como organizador del Mundial. El pago lo realizó el fallecido expresidente de Adidas Robert Louis-Dreyfus a quien la DFB le devolvió la cantidad prestada en 2005.

AFP
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Según Niersbach y Beckenbauer, ese dinero responde a una propuesta que Joseph Blatter hizo al exfutbolista en una reunión en Zúrich en 2002: 6,7 millones de euros a cambio de una subvención de 170 millones para organizar el Mundial. Blatter y la FIFA niegan el pago, mientras Zwanziger confirma la información del Der Spiegel: «Está claro que hubo una caja negra en la candidatura al Mundial (de 2006)» para comprar votos, comentó el expresidente de la DFB. Además de declarar que «Niersbach miente» al negar que hubo sobornos, Zwanziger ha dicho que fue el mismo exsecretario general de la DFB Horst Schmidt quien le dijo que los 6,7 millones fueron a parar a manos de Mohammed Bin Hammam, suspendido de por vida de la FIFA por corrupción.

Hace exactamente una semana, unos cincuenta inspectores de hacienda registraron las oficinas centrales de la DFB en Fráncfort incautando documentos, ordenadores y discos duros. Lo mismo en las viviendas particulares de Niersbach, Zwanziger y Schmidt. Los registros ejecutados por la Fiscalía de Fráncfort en el marco de una investigación por presunto fraude fiscal en el pago de 6,7 millones no investiga –según la portavoz de la Fiscalía, Nadja Niesen– presuntos delitos de malversación de fondos y de soborno en transacciones internacionales porque estarían ya prescritos.

Según Niesen, la Fiscalía comenzó en octubre un examen preliminar del caso: la federación desgravó ese gasto de 6,7 millones, «aunque en realidad tenía otro objetivo y, por lo tanto, el pago no debería haberse presentado como gasto deducible».