Busquets junto a Junior y Umtiti en los prolegómenos del partido ante el Athletic - EP / Vídeo: Durante 11 años Busquets ha dominado el centro del campo del Barcelona con trabajo defensivo y algún detalle de extrema calidad como este caño a Diego Costa
Fútbol

El ocaso de Sergio Busquets

Valverde ya no le considera indiscutible, le relega a la suplencia y le da la batuta a De Jong

Sergi Font
BarcelonaActualizado:

Declaración de intenciones de Ernesto Valverde en San Mamés y dardo al corazón de la aristocracia de la plantilla culé con la confección de la alineación del debut liguero ante el Athletic. Sergio Busquets, intocable desde que Pep Guardiola le ascendiera directamente de Tercera división al primer equipo en 2008, se quedó en el banquillo en un claro mensaje del extremeño, que daba a entender que jugarán los mejores. El superpoblación en el centro del campo permite que el sentido común pese más que los galones y uno de los grandes perjudicados es el de Badía, que en los últimos tiempos ha estado viviendo de méritos anteriores, del nombre y la nula competencia en su demarcación.

La llegada de Frenkie de Jong pone contra las cuerdas a Busquets y le ubica en un escenario en el que no estaba acostumbrado a vivir, el de la competencia. El catalán, que junto a Xavi e Iniesta se erigió en uno de los iconos del mejor Barça de la historia y de la selección española que ganó el Mundial de Sudáfrica en 2010, empieza a sufrir el desgaste del paso del tiempo y el azuzamiento e las nuevas generaciones. Se le achacaba a Valverde su escasa querencia a apostar por savia nueva y la directiva a rejuvenecer la plantilla con fichajes de calidad. No obstante, la llegada de De Jong y el estancamiento de Busquets ha provocado un cambio en el escenario. Ante el Athletic se pudo comprobar con el segundo capitán en el banquillo acompañado por Ivan Rakitic. En un año, el Barcelona había pasado de presentar un centro del campo con una media de 31,3 años con el catalán y el croata, a uno de 23,1 con De Jong, Sergi Roberto y Carles Aleñá.

A pesar de su flojo rendimiento en los últimos meses, los números defienden a Busquets. El Barcelona no ha ganado los últimos cinco partidos de Liga en los que Sergio Busquets no ha jugado ni un minuto, con tres empates y dos derrotas. Su trabajo silencioso y preciso, que muchas veces pasa desapercibido, ha sido fundamental para que el estilo culé funcione. El medio lee los tiempos del partido y entiende cuándo es el momento adecuado para acelerar o ralentizar la jugada.

Bendecido por Guardiola y defensor del estilo y ADN azulgrana, nadie osó a cuestionar su titularidad. Incluso la estructura del club tembló cuando amenazó con marcharse si no le equiparaban el salario al de los cracks que estaban llegando al club (Dembélé o Coutinho). Bartomeu hizo un esfuerzo y en septiembre de 2018 se anunció su renovación hasta 2023, momento en el que pasó a ser uno de los jugadores mejor pagados de la plantilla (12 millones de euros anuales). Su trayectoria, implicación y palmarés lo exigían. Tres Champions, tres Mundiales de clubes, ocho Ligas y seis Copas destacan entre los 29 títulos que ha logrado con el Barcelona, a los que hay que sumar un Mundial y una Eurocopa con España. Un palmarés descomunal para un jugador que parece entrar en su ocaso con Valverde a sus 31 años de edad.

Rakitic es el otro señalado por Valverde, que también le dejó en el banquillo en San Mamés. Ya le avisó durante la gira por Estados Unidos. «Rakitic ha sido un jugador importante, no sé si lo será esta temporada», aseguró entonces y su primera decisión ha sido relegarle a la suplencia. Tampoco lo tendrá fácil Samuel Umtiti, que tampoco jugó en el debut liguero.