Fútbol

La oscura trama detrás de la detención de Platini

Actualizado:

La reputación de Michel Platini, excelso centrocampista en los ochenta y presunto dirigente corrupto del siglo XXI, ha quedado una vez más por los suelos después del episodio de ayer en el barrio futurista de París, Nanterre, donde fue detenido e interrogado por la Policía Judicial francesa en relación con la podredumbre que desprende la designación de Qatar como sede del Mundial de fútbol en 2022. Investiga la Oficina del Fiscal Nacional de Finanzas y quiere saber lo que sucedió en una comida en 2010 entre el expresidente de Francia, Nicolas Sarkozy, el expresidente de la UEFA y el jeque Tamim Ben Hamad Al Thani, que fue primer ministro de Qatar y ahora es el emir del país, donde supuestamente se pudo tejer la adjudicación del campeonato del mundo y los vínculos posteriores del emirato árabe con el fútbol.

Nueve días después de ese almuerzo, el 2 de diciembre de 2010, la FIFAanunció que el Mundial 2018 lo organizaría Rusia (la favorita, Inglaterra, fue eliminada en la primera ronda) y, para sorpresa general, que el certamen de 2022 tendría su sede en Qatar, cuando el primer candidato era Estados Unidos. La designación de este riquísimo país con la mayor renta per cápita del planeta y una de las mayores reservas de gas y petróleo, donde las altas temperaturas en el verano hacen que la práctica del fútbol sea difícil o casi imposible, provocó inmediatamente sospechas de corrupción y fue uno de los desencadenantes de la grave crisis que sacudió a la FIFA a partir de 2015.

El 29 de enero de 2013, la revista gala France Football llevó a su portada una investigación que tituló «Qatargate». En la trama de corrupción fueron señaladas grandes figuras de la dirigencia internacional, el expresidente de la Federación Española Ángel María Villar, su homónimo brasileño Ricardo Teixeira, el expresidente del Barcelona Sandro Rosell y el propio Michel Platini, como responsables del amaño en la adjudicación del Mundial de Qatar.

France Football destapó la corruptela que hoy apunta a Platini, a Sarkozy y a Al-Thani. Entre los tres habrían establecido un pacto de favores según el cual Al Thani acabó comprando el PSG –a petición de Platini– y ayudó a la caída de Canal Plus Francia –lo que agradó a Sarkozy– con el objetivo de garantizarse el voto del presidente de la UEFA y sus adláteres en la elección del Mundial 2022.

El punto nuclear para urdir la elección de Qatar habría sido Mohamed bin Hamman, el primer ejecutivo del fútbol catarí hasta 2011 y presidente de la Confederación Asiática. Según detallaron medios británicos en su día, Hamman habría sobornado con 3,6 millones de euros a treintena miembros de la FIFA para asegurarse el voto. Michael J. García, autor del «Informe García» encargado por la FIFA, nunca pudo entrevistar a Hamann para que se explicase.

En enero de 2018, la australiana experta en administración deportiva Bonita Mersiades publicó un libro muy revelador, «Whatever it takes» (Lo que sea necesario). En él incluye declaraciones de Joseph Blatter, expresidente de la FIFA inhabilitado por entregar 1,8 millones a Platini «sin basarse en un documento legal. Blatter admitió en el libro que llamó «un par de noches» antes de que se celebrara la votación a Barack Obama, el expresidente norteamericano, para comunicarle que Qatar organizaría el Mundial 2022 y no Estados Unidos. El dirigente suizo acusó a Franz Beckenbauer de pedir dinero a cambio de apoyar la candidatura de Australia.

Ahora Platini, que fue suspendido cuatro años por la justicia suiza por no justificar ese pago de 1,8 millones, se enfrenta a la Fiscalía de su país y a otro escarnio público.