Henry Bonello, el portero de la selección de Malta
Henry Bonello, el portero de la selección de Malta - Reuters
Selección española

Otro Bonello ante España

El hijo del guardameta de Malta que en 1983 sufrió el 12-1 en Sevilla será mañana el portero ante la selección

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Cuando John Bonello recibió una docena de goles en el Benito Villamarín, el escenario en el que vivió la noche más trágica de su carrera, su hijo Henry aún no había nacido. Aquel 21 de diciembre de 1983, la selección española festejó en Sevilla la inolvidable victoria por 12-1 ante Malta que le dio la clasificación para la Eurocopa de 1984, un partido que dejó señalado para siempre a un portero que continuaría defendiendo a su país hasta 1987, cuando cerró su etapa como internacional con otro abultado resultado frente a Italia (5-0). Mañana, Henry Bonello (13-10-1988), como su padre hace 35 años, se enfrentará a España con el reto de frenar a los jugadores de Luis Enrique para poder vengar, de alguna forma, una herida que dejó marcada para siempre a su familia y a la afición de todo un país que continúa sin olvidar aquella histórica derrota.

Después de su triunfo valenciano ante Noruega (2-1), la selección de Luis Enrique afrontará en Malta el segundo partido de la fase de clasificación para la Euro 2020. En La Valletta, donde habitualmente se entrena y juega con su club, Henry Bonello tendrá mañana la misión de evitar los goles españoles. La misma que se le encomendó a su padre en Sevilla y que no consiguió cumplir hace ya más de tres décadas, cuando a la selección solo le valía vencer por once tantos de diferencia para poder acudir a Francia 1984. Aunque de niño prefería marcar los goles en lugar de salvarlos, la admiración que sentía por Peter Schmeichel, guardameta danés del Manchester United, le llevó a probar con los guantes. El hijo siguió finalmente los pasos de su progenitor y acabó reconduciendo su posición hasta la portería. El sábado, ya metido en la treintena, disputó su primer encuentro de clasificación para una Eurocopa. La noche resultó redonda para él más allá de la victoria de su selección ante las Islas Feroe (2-1) porque detuvo un penalti y su actuación acabó siendo determinante para que el duelo terminara en celebración.

Decisivo ante las Islas Feroe

El 29 de febrero de 2012 es una fecha que jamás olvida Henry Bonello porque ese fue el día de su debut con la selección absoluta de Malta. Su participación como internacional, sin embargo, se había limitado a encuentros de carácter amistoso (7) hasta este sábado, cuando tuvo el bautismo de fuego ante las Islas Feroes en un encuentro de los de verdad. El día que esperaba con tanta ilusión pudo abandonar el terreno como un héroe porque, con 1-0, detuvo una pena máxima después de que el árbitro dejara a su selección en inferioridad en esa misma jugada.

Curiosamente, en sus siete años con la selección absoluta, Henry Bonello había recibido los mismos goles (12) que su padre aquel 21 de diciembre de 1983 en Sevilla. El tanto de las Islas Feroes rompió el empate.

Rincón, ante John Bonello en el España-Malta jugador en el Villamarín en 1983
Rincón, ante John Bonello en el España-Malta jugador en el Villamarín en 1983 - EFE

En las entrevistas se puede comprobar, pero Henry Bonello, guardameta de la Valletta FC, no tiene reparo en reconocer que es un hombre de pocas palabras. Él, según afirma, prefiere hablar en el campo y el sábado lo hizo ante las Islas Feroes.Ahora sueña con repetir una noche igual de feliz ante España, la que no pudo disfrutar su padre, que acumuló 29 internacionalidades y que desarrolló casi toda su carrera en su país defendiendo al Hibernians Paola (1976-1993). A pesar del paso de los años, John Bonello, que durante años trabajó como entrenador de porteros de la selección, es un personaje que ningún aficionado veterano de Malta ha conseguido borrar de su memoria por aquella nefasta noche ante los españoles. Una dolorosa derrota a la que el guardameta acabó sacando partido porque en 2006 protagonizó una campaña de publicidad con una cervecera que resucitó aquel partido en el Benito Villamarín. Un mal recuerdo que él quiere enterrar frenando a España.