Aranda y Bravo, a su salida de prisión tras depositar la fianza
Aranda y Bravo, a su salida de prisión tras depositar la fianza - EFE
Operación Oikos

La Policía sospecha de un Algeciras-Guadalcacín de Tercera por un viaje de Aranda y Bravo

Los cabecillas solo usaban aplicaciones informáticas para hablar de los amaños

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Los investigadores solo necesitaron unos meses para detectar que los cabecillas de la trama de amaños en el fútbol se comportaban como jefes de una organización criminal. Carlos Aranda y Raúl Bravo utilizaban únicamente aplicaciones informáticas (voz Ip, Skype, llamada de whatsapp o llamada de Telegram) para las conversaciones importantes, ya que ambos sabía que así complicaban o anulaban la interceptación de los mensajes de voz o texto por la encriptación de los programas.

En un informe de la Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta (UDEV Central) de la Policía del pasado marzo los agentes vigilaron un viaje que hicieron los dos socios entre el 26 y el 27 de febrero a Tarifa y que les sirvió para cimentar varias sospechas. El viaje empezó con Bravo saliendo desde Madrid y acabó en El Palo (Málaga), el barrio de Aranda. La primera noche Bravo durmió en ese mismo barrio, en la casa de su socio o en la de los padres de su mujer. Al día siguiente, el malagueño le deja claro a su esposa que va a viajar con Raúl pero «no te puedo decir por teléfono» el destino. Ambos se dirigen a Tarifa.

Al día siguiente se clebró el partido que enfrentó al Algeciras C.F. contra el C.D. Guadalcacín, que terminó con 3-0 a favor del equipo local. La prensa andaluza destacó que el primero de los goles tuvo una colaboración inestimable del portero visitante.

«Esto unido a que se mantuvieron siete horas en Tarifa, hace pensar que esa parada fue realizada con la intención de comprar el fereirdo partido», señalan los investigadores que inciden en las reservas de Aranda para contarle a su mujer dónde iba a ir con Bravo.

Experto en seguridad

En ese mismo informe los agentes destacan que Aranda por su complejo estilo de vida laboral y personal (estaba siendo investigado también por tráfico de drogas) dedica parte de su tiempo a viajar en su Mercedes y desde ese coche realiza multitul de llamadas con los otros protagonistas de la trama delincuencial. Mantienen conversaciones «orquestadas» donde utilizan palabras clave o directamente son dirigidas por el malagueño que corta la comunicación si advierte una palabra de más.

A Bravo le definen como «experto en tomar medidas de seguridad para que no sean captadas sus conversaciones». Aseguran los investigadores que la mayoría de sus comunicaciones son por voz Ip, para que nadie sepa lo que hace «porque el whatsapp no lo escucha nadie listo», dice en una de ellas.

Los agentes aportan varias conversaciones que evidencian lo siguiente: Rául Bravo tiene un móvil «negro» con el que hace las llamadas que no quiere que sean interceptadas; utiliza una Renault Espace desde la que habla con mayor seguridad y se autodenomina «el rey del barro», en referencia a sus negocios ilícitos, según las pesquisas.

-Bravo: Le he puesto cien pavos... un peazo de JVC que tiene bluetooth, ahora mismo voy hablando con el micrófono (...) A todos lados voy con la «Space».

En otra conversación, también de marzo, cuenta a su interlocutor que se ha dejado el móvil negro en la mesita de su habitación y en una tercera explica que tiene otro número para los whatsapp.

Los agentes concluyen que los investigados dejaron de utilizar de manera paulatina el teléfono móvil para realizar comunicaciones que les implicaban de manera directa con los amaños.

«Las conversaciones han sido relegadas a contactos directos en lugares determinados fuera del alcance de terceros, y utilizando la tecnología de llamadas IP o a través de Internet», explican los investigadores en un informe dirigido al juez en marzo. Debido a estas extremadas medidas de seguridad, los agentes solicitaron al magistrado de Huesca otros medios de investigación para poder avanzar en las pesquisas, en concreto la instalación de micrófonos en los coches de Aranda y Bravo. Lo hicieron a finales de mes y dio nuevos resultados.