Leo Messi se lamenta tras la derrota ante el Valencia en la final de Copa - AFP / Vídeo: Valverde, abatido tras la derrota, quiere seguir al frente del Barça
Fútbol

De la emoción del triplete a la debacle: el chasco del Barça, a examen

El proyecto se intuye agotado y la afición reclama una regeneración de la plantilla y el cese de Valverde, que ha recibido el aval de Messi y Bartomeu

Luis Suárez, bajo sospecha por la operación que le dejó sin final

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Sergi Font
BarcelonaActualizado:

La derrota ante el Valencia en la final de Copa fue el epilogo de una temporada decepcionante por las altas expectativas generadas desde que Leo Messi prometió traer de regreso «esa copa tan linda y deseada». El Barcelona, que acabó la temporada en Anfield, prorrogó su depresión hasta el Villamarín, donde se vislumbraron todas las carencias que han ido quedando tapadas por una Liga que se dominó con solvencia. Roma y Liverpool son las dos piedras que han provocado los mayores tropiezos en la historia reciente del club catalán y cuya consecuencia promete un verano movido. «Ya hace tiempo que se piensa en la temporada próxima, todos los años lo hacemos. No es el momento de explicar lo que pasará, no es el momento de decirlo ahora, pero habrá novedades, habrá algunas bajas», advertía Josep Maria Bartomeu tras esfumarse el doblete.

Reuniones de urgencia

El viaje de regreso tras la final de Copa fue de auténtico funeral, «incluso peor que el que se vivió tras la eliminación en Liverpool», explican a ABC fuentes presentes en el desplazamiento. Piqué, Messi y Luis Suárez analizaron la temporada desde el mismo momento en el que se sentaron en la parte trasera del autocar. Incluso permanecieron veinte minutos a solas en el vehículo tras llegar al aeropuerto de Sevilla, después de que el resto del equipo se encaminara a la zona de embarque. Esta reunión fue improvisada pero hay otras que ya están planificadas, como las que mantendrán en las próximas horas los directivos del club, discrepantes con algunas ideas del presidente de mantener al entrenador o a algunos responsables de la secretaría técnica.

El futuro de Valverde

Si antes de la final de Copa, el técnico recibía el crédito de Bartomeu y el aval de Leo Messi, la derrota ante el Valencia reactivó las voces distantes sobre la continuidad del técnico, que ya ha manifestado que acepta el reto de prolongar un año más su contrato. El presidente y el argentino decidieron, en una reunión privada antes del partido contra el Eibar, en casa del rosarino, que Valverde liderara el proyecto de la próxima temporada. «Esta derrota no ha sido culpa del entrenador», justificaba el presidente poco después de caer ante el Valencia.

No obstante, hay una facción de la directiva que pide un relevo en el banquillo arguyendo la pesada mochila con la que deberá cargar el técnico, que ha sido incapaz de alcanzar la final de la Champions League, objetivo prioritario desde que el Madrid sumara tres títulos europeos consecutivos. Los dirigentes se amparan en las encuestas que han publicado los medios deportivos catalanes y que le otorgan al técnico en torno al 60 por ciento de la culpa en el decepcionante final de campaña.

También se pide la cabeza de Pep Segura, manager deportivo del club y alma mater de la filosofía que deben seguir los equipos profesionales. Los inexplicables fichajes, la renuncia al estilo del que siempre ha presumido el club y la escasa presencia de la Masía le colocan en la picota, aunque Bartomeu sigue defendiéndole. Muchas de las críticas cuestionan el resultadismo del equipo, que ha convertido los partidos en aburridos y previsibles.

La plantilla, sin crédito

En los últimos años era la directiva y el cuerpo técnico los que cargaban con la responsabilidad de lo que sucedía en el terreno de juego. Aunque siguen teniendo su parte de culpa, la afición ha empezado a girarse hacia el equipo, al que se le ha acusado de falta de actitud y de exceso de confianza. El partido ante el Liverpool es el claro ejemplo que deja desnudos a muchos de los jugadores que eran intocables. Futbolistas como Sergio Busquets recibían pitos ante el Getafe, después de la eliminación en Anfield. Es la señal que marca la necesidad de una regeneración en una plantilla que mantiene la misma columna vertebral que ganó la última Champions en 2015. El plantel se ha envejecido y no se han encontrado relevos de garantías. Solo se han fichado suplentes que han engalanado el fondo de armario pero cuya aportación ha sido testimonial.

Messi solo no basta

El barcelonismo se echó las manos a la cabeza cuando Leo Messi se fracturó el brazo en octubre. La buena respuesta del equipo durante los cinco partidos en los que el argentino no pudo jugar (incluso goleó 5-1 al Madrid), escondió las carencias de una escuadra vulgar y excesivamente dependiente de la genialidad del rosarino. Sus 51 goles esta temporada, 36 de ellos en una Liga en la que se ha coronado como máximo goleador y Bota de Oro, han difuminado la pobre actuación global de sus compañeros. Messi ha remontado partidos, eliminatorias y ha logrado victorias trascendentes pero se ha sentido solo y desasistido en muchos momentos. Además, cuando el rival ha logrado desconectarle, el Barcelona lo ha acusado. Anfield vuelve a ser el máximo exponente de la messidependencia del Barcelona.

Jugadores sobrevalorados

La fuga de Neymar al PSG dejo 222 millones de euros en la caja pero provocó una inflación en el mercado que el Barcelona no supo gestionar. Así se gastó 160 millones en Coutinho, el fichaje más caro de la historia del club catalán, que jamas dio indicios de ser un crack merecedor de tal dispendio. Cuestionado por el Camp Nou, se atrevió a desafiar a la grada tras marcarle un gol al United en cuartos de la Champions. Ahí se acabó la paciencia del ‘soci’. El brasileño tiene todos los números para salir este verano. El Barcelona espera, así, recuperar parte de la inversión realizada y que aún le falta por amortizar, y ahorrarse 25 millones en variables, además de su elevadísima ficha. Valverde ha tratado de mantenerle en su once a toda costa pero sus apariciones han sido planas.

Lesiones inoportunas

Una de las grandes preguntas que se hace el barcelonismo es qué hubiera pasado si Ousmane Dembélé hubiera podido jugar en Anfield o la final de Copa ante el Valencia. Una lesión se lo impidió. Una de las muchas que ha sufrido desde que llegó al Barcelona el año pasado y que confirman que su musculatura es de cristal. Sus cuestionados hábitos, incompatibles con un deportista de élite pueden tener bastante incidencia, pero lo cierto es que Valverde se ha visto privado del francés en 13 encuentros (8 de Liga, 4 de Copa y uno de Champions). Al francés se le han sumado las eternas lesiones de Vermaelen, el calvario de Umtiti, la larga duración de Rafinha o problemas puntuales de Sergi Roberto, Arthur, Coutinho y Messi, que han impedido las adecuadas rotaciones de algunos titulares.

Dudoso compromiso

No anda contenta la afición con algunos jugadores que considera que han antepuesto los intereses de su selección a los del club. Al margen de Luis Suárez, que ya ha justificado su decisión de operarse, el caso más flagrante es el de Samuel Umtiti, que disputó el Mundial con molestias y luego rehusó pasar por el quirófano privándole al Barcelona de contar con sus servicios en 28 partidos esta temporada de los 60 que ha disputado el Barcelona. El galo solo ha jugado 15 encuentros tras ampliar su contrato y lograr una mejora de su ficha.

Fichajes cuestionables

Aunque Arthur, Lenglet y Arturo Vidal han tenido minutos y un buen rendimiento, nadie entiende los 42 millones pagados por Malcom y cuya presencia ha sido muy escasa. El mercado de invierno ha sido un despropósito con el fichaje de Murillo (4 partidos), Boateng (4) y Todibo (2), que pasaron el mayor tiempo en la grada.