Liga de Campeones

Salah, la joya del Nilo

El delantero egipcio del Liverpool, ex de la Roma, hechiza como máximo goleador de Europa

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Lo apodan el Látigo, Momo y Faraón. Y los periódicos británicos, tan concisos y reacios a la exageración, hablan de él como «perfecto y despiadado». Es el Messi de Egipto, un prototipo de 1,75 metros llegado de las aguas del Nilo que ha deslumbrado por sorpresa en la Premier sin que sus antecedentes anunciasen una irrupción de este calibre. Es el máximo goleador de Europa (31 tantos), el mejor jugador de la Liga inglesa según sus compañeros, el único que ha alcanzado tal cifra de goles junto a Cristiano, Shearer y Luis Suárez. El delantero del Liverpool sueña, como toda la ciudad de los Beatles, con la final de la Champions League. Y solo se interpone la Roma, el club que vendió a Salah al club inglés en una operación para tirarse de los pelos.

Anfield coreará hoy su nombre (20.45 horas, Antena 3) después de entonar el «You’ll never walk alone», ya que Salah se ha convertido en la estrella en su primera temporada en la entidad. Su impacto ha sido deslumbrante: 41 goles en todas las competiciones, aspirante a la Bota de Oro de máximo anotador europeo y guía del Liverpool hasta las semifinales de la Champions.

Jugador eléctrico, dinámico y veloz en los movimientos, zurda exquisita, siempre enfocado al gol, Salah recuerda en cierto modo a Messi y enseña una trayectoria de hormiga, paso a paso, regularidad. Del Arab Contractors egipcio, al Basilea suizo, al Chelsea, cesión a la Fiorentina, venta a la Roma y traspaso al Liverpool . Vacío en el Chelsea, también en la Fiore, y trampolín en la Roma (19 goles en 41 partidos), desde donde emigró al Liverpool por 40 millones.

Más productivo que los mejores delanteros del Liverpool en los últimos años (Fernando Torres, Daniel Sturridge), Salah convirtió 20 goles en sus primeros 25 partidos con el equipo rojo. Su impacto ha sido enorme en la entidad, que en menos de doce meses ya le ha colocado a la altura de Kevin Keegan, Kenny Dalglish, Ian Rush, Michael Owen o Luis Suárez.

Ídolo en Liverpool y deidad en Egipto desde que sus dos goles en Alejandría ante el Congo transportasen a su país a un Mundial después de 28 años. Su estatus de héroe nacional ya estaba asegurado, pero ese tránsito al Mundial lo ha entronizado. Recibido por el presidente de Egipto, Abdel Fattah al-Sisi, y el ministro de Juventud y Deportes, Khaled Abdel Aziz, al futbolista le ofreció un empresario afín al poder una villa en un barrio exclusivo de El Cairo. Salah la rechazó y pidió que el valor de la casa fuese donado a su ciudad natal, Nagrig, en la provincia de Gharbia.

De alguna manera reivindica así su perfil bajo de estrella y sus orígenes humildes, que le obligaban n a cuatro horas diarias de transporte público para ir a entrenar con el Contractors cuando era un lateral izquierdo del montón.