Islas Feroe-España

La selección, en busca del «balón filtrado»

La capacidad goleadora de Ramos, el retorno de Cazorla, el debut de Fabián o la proyección ofensiva de los laterales; el partido dejó cosas positivas

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Escribir sobre este partido de España obligaba a perderse el estreno del apasionante Mundial de fútbol femenino en Francia. Pero de sacrificios así esta hecha la vida de un plumilla.

El consuelo fue haber encontrado, quizás, un indicador para saber cuándo se conseguirá la igualdad o cuándo el interés será sincero y no del todo inducido. Muy fácil. Cuando haya un España-Islas Feroe femenino y se retransmita. Igualdad será que no haya dos, que haya cuatro al año.

Pero si hay algo peor que un España-Islas Feroe es que pueda llegar a gustarte.

España hizo lo que hace siempre: tocar. Y siempre toca igual. Desde este punto de vista, le da igual el rival. Buscaba lo que Manolo Sanchís llama el «balón filtrado», que debe de ser como el huevo hilado del fútbol. Esta España se define también por otras cosas poco halagüeñas: Sergio Ramos es su máximo goleador y Santi Cazorla es la novedad de calidad.

¡Y había que irse a las Islas Feroe para ver un gol de Isco!

El árbitro, de negro, llevaba medias rosas de torero. España tiene la tauromaquia y en las Islas Feroe una vez al año hacen una matanza de ballenas y delfines que deja el mar ensangrentado. Son tradiciones, tradiciones tan alejadas como deberían estar el fútbol de uno y otro, aunque en realidad, viendo el partido, por momentos no estaban tan lejos. A España le faltaba remate, finalización de las jugadas. Su tensión llegaba hasta cierto punto: en lo que dependía del trabajo táctico y lo estructural la había, pero faltaba en lo personal. No aparecía del todo el individuo, el delantero, el emprendedor. ¡Selección, servicio público!

Y justo cuando entraba Asensio, en ese mismo instante de (digamos) ilusión, el Madrid anunciaba a Hazard. ¡El fútbol entero estaba conspirando contra este España-Islas Feroe!

Pero al encuentro, orgulloso, aún le quedaba algo que ofrecer. El debut de Fabián, al que apetece ver, o el gol de Gayá, que marcó como Navas. Laterales hay.

El perfecto orden de Rodri y los medios a veces era exagerado. Cuando somos muy ordenados en lo muy pequeño o en lo poco importante somos maniáticos. Pues contra estos equipos España juega un poco así, como si tuviera un TOC.

Pero de estos partidos está hecha una clasificación. Y una afición. Que un Mundial le gusta a todo el mundo.