El bar de Mou

Y si el bueno fuera Joao

A Joao Félix se lo ha llevado el Atlético, que se ve que maneja dinero de bolsillo como el que más

Ignacio Ruiz-Quintano
Actualizado:

Entre Hazard y Joao Félix, pensando en el futuro, uno se queda con Joao Félix, pero a Joao Félix se lo ha llevado el Atlético, que se ve que maneja dinero de bolsillo como el que más. Joao Félix es el jugador más genialoide que ha llegado al Atlético desde los días de Juan Gómez Juanito, al que partieron la pierna en un partido… contra el Benfica de Joao Félix. La importancia histórica de Messi no se puede medir sin considerar que el fútbol que rompía las piernas a los buenos desapareció justamente en su generación. ¿Cuánto hubiera aguantado Messi en los 70 de Juanito o en los 80 de Maradona?

A Juanito le rompieron la pierna y fue a parar al Burgos, que era como la piscina probática de Jericó para futbolistas de vuelta del fútbol o del hospital. Lo que Juanito hizo en aquel equipo no es para contarlo, incluido el 0-3 del 76 al Atlético en el Calderón, sentado Luiz Pereira con un recorte de Juanito a lo Joao Félix, a quien el Atlético ha presentado con una foto en el Prado con ese «toreo de espejos» que son «Las meninas» de Velázquez.

–¿Dónde está el cuadro? –preguntó Gautier al verlo.

Las «meninas», en el castellano de entonces, eran las medio niñas, las jovencitas, las señoritas, palabra, dice Ramón Gómez de la Serna, que ha quedado en el portugués de hoy, manteniéndose así en pie el título del cuadro como un título de la tierra de la progenie paterna del pintor: «Oh, mia menina!».

–Oh, mio menino! –suspirará Cerezo contemplando a su Joao Félix en el cuadro del Wanda, donde Simeone hará de mastín velazqueño («perro castellano y noble, con saciedad amodorrada») que entresueña la escena, la sestea, y por su ceño, de cejas oblicuas y lampiñas (Gómez de la Serna mira al mastín de Velázquez, no a Simeone),asoman sus ojillos de zorro bueno, mirando a su señor, el rey de los caseríos y de las casas de campo, que le ha hecho su favorito, no inquietándose por eso al sentir que el enano de turno le pone el pie encima.

Si juega como nos tiene prometido, Joao Félix, que no tiene veinte años y que se parece a Jairo, el cantante de «Por si tú quieres saber» que nos vino de Argentina cuando en Argentina se sabía de todo, será la china en el zapato blanco, que entre él y Hazard escogió a Hazard.

El plan madridista para parar a Joao Félix pasa por Pogba y Dupont. Frente a Pintus, que representaba la superstición de la preparación física, Dupont representa la ciencia. Procede de la Selección de Francia, que impresionó en el Mundial por el poderío de sus «makeleles», y todo a base de fórmulas científicas pasadas por el principio de falsación de Popper, que es lo que ha convencido a Florentino Pérez: con Dupont, Kroos correrá como Kanté, Casemiro como Matuidi y Pogba como Pogba, cuyo fichaje (un fichaje, para Zidane, estratégico, como si estuviéramos ante Di Stéfano) se puede ir a uno o dos presupuestos de la Renfe. Joao Félix en el Atlético y Pogba en el Madrid es algo que no hubiéramos creído ni de labios de Gretta, y ya ven. ¿Tapará Pogba a Joao Félix?

Si llegara Pogba, habría que hacerle una presentación a la altura del pelotazo en el Banco. En el Prado, una vez «quemado» Velázquez por Cerezo, Pérez tendría que llevarse a Pogba con Goya, y el posado con «Saturno devorando a su hijo» sería una ocurrencia digna del asesor artístico Pepe Cobo, porque a los profanos nos cuesta ver a Pogba posando con el Tàpies o la arpillera de Millares que ennoblecen el castillo presidencial.

Es verano, hace calor, Gretta anda suelta, el Atlético invierte en arte, y el Madrid, en músculo, el músculo de Dupont, el científico, que trabajará a las órdenes de un entrenador que dice tomar sus decisiones importantes a instancias de un Visitante Nocturno del Más Allá. No quiere uno ponerse supersticioso, pero Dupont es nombre con mala suerte en España: la vida le hizo general, y Napoleón, conde, y nos lo envió a Madrid y a Andalucía, donde las guerrillas de Castaños le dieron unas cuantas tundas, la más gorda de todas en Bailén, a resultas de la cual Napoleón le quitó el condado y el generalato antes de mandarlo a hacer gárgaras a una imperial ergástula.

–España empezó a ser algo cuando empezó a comer bien –ha dicho Corbalán, aquel base calvo del Madrid.

En el fondo, al cambiar a Pintus por Dupont, lo que hacemos es cambiar el Txistu por la taberna Pedraza. Esto, la relación de la carne con el rendimiento de los deportistas de elite, ya estaba en el Nuevo Periodismo de Tom Wolfe. Tú metes a Pogba, Kanté y Matuidi en Pedraza y luego los pones a correr y ya tienes ganado el prestigio profesional de Dupont. Mas para que eso constituyera ciencia tendríamos que poder comprobarlo en la figura de Mágico González.

Ignacio Ruiz-QuintanoIgnacio Ruiz-QuintanoArticulista de OpiniónIgnacio Ruiz-Quintano