Eurocopa 2016

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Eurocopa 2016 Piqué pasa del tirón de orejas al abrazo colectivo

El central azulgrana, cuestionado muchas veces por sus actitudes, recibe el cariño de la selección después de su gol contra la República Checa

Piqué, durante el entrenamiento del martes en la Isla de Ré
Piqué, durante el entrenamiento del martes en la Isla de Ré - AFP

A la selección le gustó especialmente que el gol ante la República Checa lo marcara Gerard Piqué, protagonista estos últimos meses por los charcos que ha pisado y porque se puso de moda silbarle en los estadios del país. Por cómo responde, parece que no le inmuta está crispación que genera, aunque sí le molesta que ese ruido afecte al combinado nacional, envuelto en un extraño ambiente cada vez que toca partido ya que Piqué no se libra del abucheo. Al marcar de cabeza en el Stade Toulouse, corrió hacia la afición con mirada amenazante y se montó una piña con el central azulgrana en el eje. Es, aunque pueda parecer lo contrario, el amigo de todos de este grupo.

A partir del «así es Gerard», parece que se justifica todo lo demás. Es un defensa fundamental para el Barcelona y para la selección, decisivo cuando está en condiciones, pero también un agitador al que le encanta ese protagonismo mediático. Él decide cuando asumir el protagonismo y le gusta jugar con los focos, dueño de todos los mensajes que aparecen en sus cuentas en las redes sociales y provocativo por naturaleza. «Me va la fiesta», explica. De ahí lo de «así es Gerard».

Cómo estarán las cosas que él mismo trata de reivindicar su compromiso con la selección a través de fotos en Twitter y textos sin margen para la interpretación. «Supongo que no hace falta decir nada más...». Se ilustra con un retrato en el que Ramos se sube a su espalda después del gol decisivo en el debut, tan celebrado por todos. «Si buscamos connotaciones externas sí me gusta que marcara él. Pero el compromiso de todos es indudable y lo que queremos es llevar lo más lejos posible a la selección», resumió Andrés Iniesta a pie de campo, justo después de su exhibición ante los checos. «Piqué es fundamental dentro del grupo, una persona superextrovertida y muy amable con los jóvenes. Somos muy afortunados de tenerle en el equipo. Nos ha dado miles de cosas buenas», aportó ayer Thiago Alcántara. «Si uno no quiere venir, no viene. Y él ha demostrado que quiere estar siempre. Nos alegramos por su gol», compartió Nolito. «Es un jugador espectacular. Esta vez, como en otras muchas tardes, nos ha dado muchas alegrías», zanjó Aritz Aduriz en la zona mixta de Toulouse.

El cariño global se resume con las dos collejas que le dio Íker Casillas al término del encuentro, la felicitación del capitán que incluso accedió a participar en un periscope del defensa cuando agitaba las redes con sus vídeos. Cuando empezó a perder con el Barcelona, dejó de hacerlos, aunque dijo que no tenía nada que ver con los resultados.

Es el niño gamberro al que se le quiere -por lo de «Gerard es así»- y que ha pasado del tirón de orejas al abrazo colectivo. Le cuestionó su comportamiento en más de una ocasión el propio Sergio Ramos (y le sigue cuestionando) como voz autorizada del vestuario de la selección nacional, pero ahora ya se siguen en sus perfiles a modo de amigos porque aquí se rema por España. Y Piqué ya lo ha hecho 78 tardes vestido de rojo.

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