Eurocopa 2016

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«El mejor preparador físico es un buen resultado»

Javier Miñano, ayudante de Del Bosque es el responsable del evidente buen tono de España en el arranque de la Eurocopa

Javier Miñano, de azul, entrenando con los jugadores
Javier Miñano, de azul, entrenando con los jugadores - EFE

Los jugadores de la selección española pudieron dormir a pierna suelta en la Isla de Ré tras regresar la madrugada de ayer de golear a Turquía. La contundente victoria en el segundo partido permitió al cuerpo técnico relajar las rutinas, eliminar horarios y dar cancha libre a los internacionales hasta el entrenamiento de ayer por la tarde. Algo que agradecen en una concentración tan rígida, donde la seguridad limita hasta el extremo sus movimientos.

No para de dar buenas noticias este equipo. La última, el excelente nivel físico que mostraron ante los turcos, un equipo rocoso y corajudo que sufrió con la intensidad y dinamismo de los españoles. Que se lo pregunten a Gokhan Gonul, su lateral derecho, que aún sueña con todas y cada una de las cabalgadas de Jordi Alba. O a Selçuk Inan, al que Busquets no dio un segundo de respiro, imperial el azulgrana en el corte. Qué decir de Iniesta... España ganó esa batalla con contundencia, como ya hizo ante la República Checa, un primer paso imprescindible para que después lo futbolístico brille: «Veo frescura en el equipo», confirma Javier Miñano, preparador físico de la selección, en una charla con ABC. «La imagen desde el primer momento ha sido la de tener mucha claridad». Y, claro, ganar ayuda: «El mejor preparador físico que hay es un buen resultado. Incluso un gol en un momento determinado puede hacer que los jugadores cambien su dinámica», sentencia.

No es un asunto menor, porque desde que se conoció la planificación de España hasta la Eurocopa se empezaron a escuchar voces que ponían en duda el estado en el que llegarían los jugadores. Ya se sabe, que si había pocos días de preparación, que si el calendario de clubes haría que estuvieran cansados... Argumentos recurrentes que Miñano se encarga de desmontar: «En realidad, para un torneo como este, en el que se juega cada cuatro días, nos viene muy bien tener jugadores que compiten tanto. Están más que acostumbrados. A veces es peor cuando tienen una semana entera sin partidos de por medio».

El plan de trabajo de la selección comenzó en Schruns, en Austria, pocos días después de acabar la Liga y con la mayoría de los convocados pendientes aún de terminar la temporada con sus clubes. Ese fue el principal obstáculo que tuvo que asumir el cuerpo técnico a la hora de preparar la Eurocopa. Los internacionales fueron llegando de forma escalonada, lo que obligó a adaptar la exigencia al estado físico en el que llegó cada uno. «Unos tardan más y otros menos, pero no contamos con semanas o meses. Hacemos un trabajo progresivo para que cuanto antes puedan entrenar con el grupo».

El paréntesis de Brasil

Ese cambio solo es posible, en su opinión, si la actitud de los jugadores es la correcta y aceptan el cambio de chip que supone olvidarse de sus clubes, fijar nuevos objetivos y relacionarse en el día a día con compañeros que no son las habituales. «Esa sensación es más mental que física. Pero todos estáis viendo la relación que hay entre ellos, ahí no se puede mentir».

Este inicio arrollador, también en lo físico, contrasta con el precedente más cercano de la selección en el Mundial de Brasil, un fiasco tan mayúsculo que puso en cuestión todos los mecanismos del equipo nacional. Para Miñano se exageraron los reproches. «Pasamos de recibir las mayores alabanzas después de Sudáfrica a las críticas de Brasil, donde llegaron a decir que la preparación había sido para niños. Y en realidad no hay tantas diferencias», explica con cierta resignación. «Siempre hay matices».

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