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Mbappé, entre Ronaldo y Pelé

Su carrera es la jugada más asombrosa del Mundial

En directo, Españ Vs. Rusia

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Nadie salvo Pelé había marcado dos goles en una eliminatoria del Mundial. Era el año 1958, en Suecia. Si Cristiano ha superado a Eusebio y busca a Puskas, y Messi se mide con Maradona, ayer en Kazán apareció definitivamente un jugador que iguala una estadística de Pelé pero asumiendo la forma de otro fenómeno: Ronaldo Nazario.

Es el heredero de otra estirpe. Para los que vieron al Fenómeno, lo que hizo ayer Mbappé tuvo que resultar familiar. El fútbol revivió sensaciones de los años 90, cuando Ronaldo hacía estas cosas en Holanda, Barcelona y Milán.

Pero no en un Mundial. En la jugada que dio origen al penalti del 1-0, Kylian Mbappé había superado a media Argentina cuando encontró a Rojo como obstáculo antes de entrar en el área. Hasta el momento su velocidad había sido extraordinaria, pero ahí activó algo distinto. Lo que hizo fue esprintar, sacar un turbo que solo le habíamos visto a Ronaldo cuando se colaba entre los defensores como Indiana Jones.

Vimos a un futbolista que a una velocidad suprema le suma habilidad y técnica. Su carrera tuvo la cualidad del atleta. La belleza, singularidad, elegancia y autonomía de un sprint de los 100 metros.

En la primera parte destrozó el partido como un velocista, y en la segunda se dedicó a marcar estando en el área y llegando a ella.

Mbappé destrozó a Argentina en el muy corto espacio, en la media distancia y desde más de 60 metros.

En el 3-2 cogió la pelota en el área y el efecto fue distinto. De pausa antes de la aceleración. Un efecto de algo polirrítmico, biónico, una tecnología biológica distinta. El estadio se quedo en vilo cuando le cayó la pelota. Se hizo una pausa, el gesto ya se vio a cámara superlenta. Recortó como un felino, burló a todos y de ese regate el gol ya salió lanzado hacia su terminación.

En el 4-2 apareció sigiloso por el lado contrario al de la jugada. Pero hubo otra cosa en él tan visible como escandalosa. Se notó la determinación para resolver el partido. La capacidad y la voluntad de hacerlo. Antes de la jugada del penalti ya se había ido directo a la portería. Eso dio lugar a la falta de Griezmann al palo. Después, volvió a hacer lo mismo y logró una falta para Pogba. En 20 minutos Rojo y Tagliafico, los defensores que estaban en su zona, estaban cargados con amarillas. Toda el costado argentino tuvo que bajar a contenerlo.

Con su actuación ayer, Mbappé puso del revés el escalafón. A su lado, Messi parecía ya un futbolista en vías de ser superado. Un futbolista de ayer. Y como Messi los demás.

El potencia de Mbappé era conocido, se esperaba su zarpazo. Lo que no se sabía era su magnitud.