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Mundial Rusia 2018«Marcamos una época que será difícil de repetir»

Se cumplen diez años del título en la Eurocopa de 2008, y los protagonistas de ese histórico torneo recuerdan en ABC el espíritu de aquel equipo que dio inicio a la transformación del fútbol español

Javier Asprón
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Han pasado diez años, pero el recuerdo permanece fresco en la memoria colectiva de España, en especial de quienes fueron protagonistas. Ahora que empieza el camino más duro hacia la segunda estrella, conviene detenerse en ese 29 de junio de 2008, el día que transformó para siempre la mentalidad del fútbol español. Cuando se pasó de chocar una y otra vez contra el techo de cuartos a inaugurar una era que acabó marcando época.

Esta historia comienza en el Ernst Happel de Viena, con la pelota picada de Fernando Torres sobre el portero alemán Lehmann. Pero hay que retroceder un poco para entender lo que supuso ese gol. Dos años antes, España se marchaba en octavos del Mundial 2006. Poco después iniciaba la fase de clasificación para la Eurocopa envuelta en una profunda crisis. Hasta llegar a esa final, antes se perdió con Irlanda del Norte y Suecia, se prescindió de un emblema nacional como Raúl y se exigió la dimisión de Luis Aragonés un día sí y otro también. Así de retorcidos son los caminos del fútbol. «Raúl era el líder de la selección, pero Luis supo crear un vestuario muy unido», señala Joan Capdevila, lateral izquierdo titular de aquella selección. «La sintonía entre todos era muy buena», corrobora Marchena, que fue el compañero de Puyol en el centro de la zaga y hoy ejerce de enlace en Krasnodar entre la Federación y los jugadores.

El cambio de rumbo

España se concentró en la localidad austriaca de Neustift, entre verdes prados y picos montañosos, y pronto dejó constancia de que algo se estaba cociendo. Las victorias ante Rusia, Suecia y Grecia clasificaron a la selección para cuartos como primera de grupo. En esa ronda maldita España se enfrentó al rival más incómodo. «La clave fue ese partido ante Italia. No teníamos nada que perder, y superar esa barrera fue una liberación total. Nos hizo mayores de edad», cuenta Capdevila. El partido, para más inri, se resolvió en los penaltis. Toda España se preparó para el drama. Sin embargo, emergió el mejor Casillas deteniendo dos lanzamientos italianos. «Ahí nos damos cuenta de que podemos ganar el título. Nos quitamos todos los complejos», dice Marchena. «Me tocó tirar el tercero y hasta que llegué al punto de penalti se me pasó una película entera por la cabeza», revela Marcos Senna. «Habíamos entrenado los penaltis el día anterior y sabía por dónde lo iba a tirar, pero pensaba: “No lo puedes fallar...”».

Después llegó la semifinal ante Rusia resuelta con un 3-0 en el que España despliega su mejor fútbol en décadas: «Ese partido roza la perfección. Es para ponérselo a los chavales como ejemplo». Y, por último, la final ante Alemania, donde se alcanza el éxtasis con un título que irá siempre asociado al gol de Torres. «Nadie creía que la pudiéramos conseguir», contaba el delantero hace un año en ABC. «La final fue el broche de oro a algo que inició la época más bonita de nuestro fútbol», asegura Reina desde Rusia. «No éramos conscientes de la magnitud de la ilusión que se había desatado en España».

Si en algo coinciden todos es en resaltar la importancia superlativa que tuvo Luis Aragonés en ese éxito. «Era un fenómeno, un sabio», recuerda Marchena. «Lo que más me marcó fueron sus charlas», explica Capdevila, «Sacaba lo mejor de cada jugador». Luego, el regreso a Madrid, la fiesta en las calles y el orgullo de quien sabe que ha hecho algo muy grande: «Sabemos que marcamos una época que será difícil de repetir, pero que nos quiten lo bailado», afirma Capdevila, quien comparte con sus compañeros el optimismo hacia la selección actual: «La esencia es la misma que hace diez años. Les conozco, ahora van a dar su mejor versión».