Messi lamentándose tras el empate de su selección contra Islandia - EFE / Vídeo: Decepción de los fans argentinos tras el debut de su selección ante Islandia
Patrocinado porInfiniti

Mundial de Rusia 2018La prensa argentina acusa a la selección de tibieza

Los diarios argentinos, eso sí, se muestran más indulgentes con la albiceleste que la afición

MadridActualizado:

Decepción controlada es el sentimiento que se extendió en Argentina tras el empate (1-1) de su selección con Islandia. Desencanto con el equipo del técnico, Jorge Sampaoli y tolerancia, de momento, con el juego y el penalti que Messi no pudo encajar.

«Nos vamos tranquilos pero con bronca y dolidos. Me siento responsable por errar ese penali, por no haber podido llevarnos los tres puntos, porque hubieses cambiado todo». El «mea culpa» de Messi fue más duro que las criticas volcadas en la prensa contra él. Éstas apuntaron al conjunto, «al plantel», sin monopolizar en el ídolo que tuvo los pies de barro.

Una derrota hubiera desatado un aluvión de críticas sin piedad pero el empate salvo a la albiceleste del látigo de los periodistas deportivos, un género en Argentina más cruel que ningún otro. Prágmática, la prensa apuntó los cañones al GPS de la selección sin olvidar que estuvieron «Lejos del debut soñado». El próximo encuentro con Croacia, duro entre los duros, Enrique Gastañaga (Clarín) lo plantea como una final, «mucho antes de lo previsto». Para el jueves, día D, propone: «Cuidar a Messi» porque aunque «no fue el mejor», la pulga, «lo intentó todo». En esa línea, le dedico una caricia para la culpa que persigue al delantero del Barcelona, «deberían hacerle entender que el problema no fue él, sino el equipo». En la misma dirección escribió Andrés Elicache (La Nación), «la selección sigue siendo un modelo para armar». Más allá «del empate, que bien pudo ser un triunfo ajustado, la selección se mostró como un equio en construcción».

Los titulares fueron realistas pero, salvo excepción, no hubo escarnio como en otras ocasiones. «La selección fue un equipo tibio y hasta Messi erró un penal», reconoció Clarín sin cargar en exceso las tintas. La Nación, pragmática, advirtió en la portada: «El golpe de realidad obliga a recalcular». Perfil, condescendiente, observó, «Messi no pudo con su karma y la selección apenas empató». El Diario Popular fue más ocurrente, «Nos dejaron helados» y Crónica, periódico amarillista como el anterior, reprodujo una foto de Messi sujetándose la cabeza con el doble sentido: «Pena máxima». Entre los especializados, Olé se destapó con «Crisislandia», una imagen de Messi pateando con los ojos cerrados como si estuviera dopado y un comentario que, en líneas generales, resulta coincidente en la mayoría de las crónicas. «Con el apoyo de miles de hinchas la Selección no pudo ganarle a un equipo menor que se defendió con garra. Le sigue rezando a Messi y Leo no nos salvó».

En ese contexto, resultaron inevitables análisis comparativos entre lo que hizo -y la actitud- de Cristiano Ronaldo frente a España y la intervención de Lionel Messi contra Islandia. Dicho esto, Argentina, le da otra oportunidad al hombre que mira y concibe, como su salvador en "la cancha". Quizá, la última. fin