Ansu Fati, surante el Barcelona - Betis del pasado domingo
Ansu Fati, surante el Barcelona - Betis del pasado domingo - AFP

Ansu Fati, la perla culé que se crió en Marinaleda gracias a Sánchez Gordillo

Hijo de inmigrantes guineanos, su padre encontró trabajo como conductor gracias al alcalde comunista

SEVILLA Actualizado: Guardar
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Barcelona, 25 de agosto de 2019. Minuto 77 del partido entre el FC Barcelona y el Real Betis. Un menudo chaval de 16 años y piel negra que está empezando en el fútbol choca sus manos con un campeón del mundo, Antoine Griezzman, y pisa por primera vez un campo de primera división. Mientras toda España se queda con la boca abierta viendo lo que el chico hace en el césped, en un lugar concreto de España todo el mundo está pegado a la tele: Herrera.

Y es que este pueblo sevillano es el que ha visto crecer a Anssumane Fati, nacido el 31 de octubre de 2002, este extremo izquierda hijo de unos inmigrantes guineanos que hace 20 años decidieron que la vida en su país sólo les podría traer desgracias, y que si querían un futuro feliz tenía que ser en Europa.

El primero que llegó a España fue el padre. Había escuchado hablar de un pueblo de Sevilla donde podía tener alguna oportunidad laboral, y con esa idea se plantó en Marinaleda. Llegó allí pidiendo algo de comer, hasta que conoció al alcalde, Juan Manuel Sánchez Gordillo. Como tenía carné de conducir en regla, le consiguió trabajo como conductor de un camión de la basura en el consorcio de la basura en Herrera, el pueblo más cercano. Las obras del AVE también vieron trabajar a este hombre, que una vez asentado gestionó que su mujer viajase junto a él. Cuatro años después de llegar a España, nació Anssumane. Luego su hermano.

Empezó a jugar en Peloteros

Al niño no había cosa que más le gustase que darle patadas a un balón. Con cinco años se mudó a Herrera, y su padre lo llevó a la escuela Peloteros, donde no tardaron en darse en cuenta de que el chico sobresalía por encima de los demás.

Su padre ha contado al diario AS que, no obstante, no todo ha sido fácil. De Peloteros pasó al Sevilla FC, donde el padre sólo firmó un año, pensando en que el futuro del chico podía pasar por otros clubes. No tardaron en llegar a Herrera representantes del Real Madrid y el FC Barcelona. Los madridistas le pusieron sobre la mesa mejores condiciones económicas, pero un día llegó a su casa un emisario del club catalán con el contrato en la mano. Le convencieron y firmó.

Según cuenta, al Sevilla no le gustó nada. El propio Monchi le dijo al padre que cuánto le ofrecían, que querían que se quedase en Nervión. Como no le convencieron, le apartaron del grupo y lo tuvieron un año sin jugar, explica el padre. Ahora, eso ha quedado olvidado.

Concebido como extremo zurdo, en realidad su contrato es para el juvenil del Barça. Pero esta semana, Valverde necesitaba reforzar el entrenamiento del miércoles ante la baja de jugadores como Messi, y llamó al chaval. Contra todo pronóstico lo incluyó en la convocatoria ante el Betis, y anoche debutó.

Por veinte días

Tiene 16 años y 300 días, y es el segundo jugador más joven en debutar en primera división con el FC Barcelona tras Vicenç Martínez Alama (1925-2018), que debutó con 16 años y 280 días.

Por delante le queda todo lo que él quiera, pero siempre con la vista puesta en Herrera, el pueblo que, por encima de otros colores, este lunes se ha levantado un poco más barcelonista para apoyar a su vecino, el chico que un día quiso ser futbolista.