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Guillén, el hombre de la cordura

El presidente, un hombre prudente, destaca por sus acertados mensajes

SEVILLA Actualizado:

Como aquel que dice, Miguel Guillén está recién llegado al mundo del fútbol, aunque esta inexperiencia en un sector tan peculiar y diferente a cualquier otra industria la está sabiendo paliar con altas dosis de sentido común, la más preciada de las virtudes que debe tener un alto directivo. Puede que no sea el que realmente mande en la planta noble del Benito Villamarín, pues ese rol quizá corresponda a José Antonio Bosch, el administrador judicial del paquete accionarial mayoritario, aunque la coherencia que transmite en su condición de presidente y máximo representante institucional del Betis hace mucho bien a una entidad que hasta hace no demasiado tiempo carecía de ello y ofrecía repetidamente una imagen lastimosa. Experto en márketing —fue consejero de esta área en la etapa de Rafael Gordillo como presidente—, en Heliópolis hay quien realmente sabe cómo hay que vender el producto. Y eso es muy, muy importante.

En menos de una temporada, y al margen de contribuir muy activamente en el proceso de profesionalización que está experimentando el club en pos de explotar todas sus posibilidades en los diferentes ámbitos, Guillén, un hombre prudente, está mostrando el saber estar que se le debe requerir a quien tiene la responsabilidad que conlleva el cargo que desempeña. Ha puesto de su parte para que las relaciones con el Sevilla alcancen un ilusionante estado de normalidad y en cada situación a nivel interno ha sabido medir milimétricamente sus palabras, teniendo siempre muy claro qué decir y qué callar en cada preciso momento con tal de evitar problemas o malentendidos que puedan desestabilizar el día a día de una sociedad que ya tiene suficiente con los severísimos problemas económicos que le ahogan.

Pese a su poca experiencia en el fútbol, demuestra tener claro lo que decir en cada momento

El momento más crítico que vivió desde que es presidente se produjo tras la derrota en Pamplona contra el Osasuna. El Betis acumulaba un muy preocupante balance de un punto de 30 posibles en sus últimos diez partidos y casi todos los dedos apuntaban claramente a Pepe Mel. Guillén no se escondió; es más, dio un paso al frente para cortar de raíz las especulaciones que pudieran aparecer y garantizó la continuidad del entrenador, como mínimo, hasta el final de la temporada. Seguramente, si la caída en picado del equipo se hubiera prolongado más tiempo y el Betis hubiera dado con sus huesos en los siempre intimidatorios puestos de descenso, Guillén y Bosch no habrían tenido más remedio que tomar alguna medida para reconducir la trayectoria del equipo, caso que no llegó a producirse gracias a la agónica y vital victoria cosechada en la jornada siguiente frente al Valencia, partido que supuso el punto de inflexión que relanzó al conjunto verdiblanco y que le devolvió todo el aire que había perdido.

Oportuna intervención

Ayer, Guillén volvió a aparecer en público para poner cordura. Zanjó definitivamente la polémica hasta cierto punto sobredimensionada que se ha reavivado esta semana sobre la falta de empatía o sintonía que parece haber entre Mel y el director deportivo, Vlada Stosic. El temple del que uno y otro carecen para esconder de puertas para afuera las evidentes diferencias que tienen sí lo puso el presidente con la naturalidad y la lógica que requería la situación: «Este tema me cansa ya. Somos muy conscientes de cuál es la realidad de este asunto. Stosic y Mel conviven día a día y tienen una relación profesional excelente, muy cordial. Son dos profesionales magníficos que están profundamente implicados en este proyecto, y, desde luego, nadie desde el consejo le va a pedir a ninguno de sus trabajadores que en sus ratos libres se vayan a tomar una cerveza juntos».

En materia deportiva, su mensaje está igualmente cargado de sensatez. No será él precisamente quien caiga en la tentación de insinuar siquiera que hay otra meta no que no sea la permanencia en Primera división. «El mes de marzo va a ser muy importante para ir asegurando puntos y avanzar hacia la permanencia. Hay que seguir yendo partido a partido, y ahora no pensamos en otra cosa que no sea ganarle al Levante. Si alguien nos garantiza que se puedan conseguir plazas europeas antes que la permanencia estaríamos más tranquilos, pero como eso no puede ser, vamos a seguir pasito a pasito», señaló Guillén.

«No puedo pretender que dos trabajadores se tomen una cerveza juntos»

Por último, el presidente se refirió al alto nivel de satisfacción que, hasta la fecha, hay con Paulao, sobre el que, si las cosas marchan igual, se ejecutará la opción de compra que tiene el Betis para hacerse con los servicios del central verdiblanco: «Todos somos conscientes del rendimiento que nos viene dando desde que llegó. Su llegada ha sido una magnífica gestión de la dirección deportiva, que está atenta a cualquier movimiento u oportunidad que pueda haber».

Un club más ecológico

El club, por otro lado, firmó ayer un convenio con la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía a través del cual se suma a las iniciativas para adaptar su actividad al Plan Andaluz de Acción ante el Clima. «Tenemos una responsabilidad social y medioambiental ineludibles», comentó Guillén, quien prometió un Betis comprometido en materia de sostenibilidad.