Ya es uno más en la lucha por la salvación
Jesús Navas se lamenta tras uno de los goles de la Real Sociedad - efe/ juan herrero
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liga bbva | jornada 23 | real sociedad 2 - sevilla fc 0

Ya es uno más en la lucha por la salvación

El Sevilla mostró en el estreno de Míchel las mismas carencias que con Marcelino, lo cual deja a los de Nervión a sólo tres puntos del descenso

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Prácticamente la mayoría de los sevillistas, por no decir todos, coincidieron tras la derrota ante el Villarreal en que lo mejor era la destitución de Marcelino. Llegó Míchel como sustituto, y precisamente no lo hizo con la aprobación de la afición, que en diferentes foros de opinión dijo no estar de acuerdo con la elección del nuevo entrenador. Tenía por delante el madrileño la difícil misión de volver a hacer jugar bien al Sevilla y, sobre todo, conseguir que los de Nervión volvieran a ganar, pero el ex delGetafe no consiguió anoche ni una cosa ni la otra. El conjunto sevillista, que no gana desde el 5 de diciembre, volvió a cosechar una nueva derrota y, lo que es más preocupante, dio signos de seguir en caída libre. Las carencias de semanas atrás se vieron, incluso, acrecentadas en un partido en el que los sevillistas no optaron en ningún momento a la victoria. Sensaciones aparte, la única realidad es que el Sevilla, que tenía como objetivo luchar por el tercer puesto, está situado a tres puntos del descenso. Y lo que es peor, el calendario que se le avecina no es favorable. Eso sí, el nivel de la Liga le deja también a sólo cinco puntos de Europa.

El aficionado sevillista es capaz de decir, casi de memoria, cuáles son las carencias de su equipo: fragilidad defensiva, nula presencia en el centro del campo y ausencia de peligro arriba. Éstas eran las señas de identidad del Sevilla de Marcelino, aunque ayer volvieron apreciarse sobre Anoeta. Míchel, que desde su primera rueda de prensa señaló a los futbolistas como los posibles artífices de la remontada en Liga, dio un golpe de autoridad en la primera lista de convocados y dejó fuera dos pesos pesados por un encontronazo entre ambos. Nadie rebatió la medida adoptada para Spahic, pero no fueron pocos precisamente los que presintieron que más que castigar a Medel el daño sería para el equipo. Y así fue, porque ni mucho menos hubo revolución en la alineación del nuevo técnico sevillista, pero sí que aumentó el problema en el centro del campo. Apostó Míchel por el 4-3-3, pero al dejar al chileno en Sevilla las opciones para romper el juego ofensivo del rival se vieron reducidas a tirar de un inédito Guarente o contar con Campaña y Trochowski. Optó el entrenador por la segunda, pero ni el canterano ni el alemán fueron capaces de hacerse con el control del centro del campo. Una vez más el Sevilla tenía que afrontar un partido totalmente roto en dos partes. Y lo pagó, porque a los pocos minutos del encuentro la Real Sociedad ya se había hecho con el dominio del esférico. Cierto es que el cuadro local, de ahí su clasificación, no puso en demasiados apuros a los sevillistas, aunque Andrés Palop, que fue titular por la gripe repentina de Javi Varas, tuvo que hacer una de sus clásicas intervenciones salvadoras. Lo mejor al descanso fue que los de Nervión fueron capaces de aguantar el resultado inicial.

Errores defensivos

Pero la segunda parte comenzó como terminó la primera. Es decir, con dominio local y sólo algunos intentos de Navas y Reyes, más por dignidad que por convencimiento. El utrerano jugó demasiado retrasado, por lo que su indudable calidad quedó desaprovechada en las tres cuartas partes del campo. Arriba, Negredo y Manu del Moral continuaron deaparecidos y atrás, comenzaron los problemas.

Porque sólo tardó veinte minutos en adelantarse el equipo vasco debido, nuevamente, a un fallo defensivo. Coke no hizo el fuera de juego como sus compañeros de zaga y permitió que continuara una jugada que acabó con el gol de Vela. La mala imagen ya estaba acompañada por un mal resultado, pero lo peor estaba por llegar. El tanto dejó noqueado a los de Míchel que, tan sólo cuatro minutos después, recibieron el segundo gol en contra. En esta ocasión fue Rubén Pardo el que batió desde fuera del área con un fuerte disparo a un Palop que poco pudo hacer ante la pasividad de la defensa sevillista.

Los veinte minutos que quedaron por delante sólo sirvieron para que Míchel moviera el banquillo inúltimente —entraron Kanouté, Rakitic y Luna— y para apreciar que este equipo si no ha tocado fondo, está muy cerca de hacerlo. La falta de actitud, la parsimonia de algunos futbolistas y la nula capacidad para crear juego provocaron que lo mejor para el Sevilla fuera que el colegiado pitara el final de un partido que, para colmo, eligió el departamento de marketing del Sevilla para lanzar un mensaje a los franceses que acusan de dopaje a los deportistas españoles («liberté, egalité... superioridad»).

El lema de la camiseta fue lo más agresivo que hizo el conjunto nervionense que, con esta nueva derrota, enlaza ocho partidos sin conseguir la victoria (dos puntos de veinticuatro posibles) y se mete de lleno en la lucha por la permanencia, que ya sólo queda a tres puntos.

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