Míchel, durante su rueda de prensa de ayer en Nervión - JESÚS SPÍNOLA

Míchel se centra primero en la mente, antes que en el fútbol

El técnico sevillista prefiere recuperar psicológicamente a sus mejores hombres

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Cuando un nuevo técnico aterriza en un equipo, lo más normal es que instale sus métodos de trabajo, su estilo de juego, profesionales de confianza y hasta jugadores que conoce bien de etapas anteriores. Sin embargo, si llevas cinco días en el cargo y debes ajustarte a lo que tienes en la plantilla porque el mercado invernal acaba de cerrar, debes ajustarte a lo que tienes.

Míchel no se encuentra con un marrón considerable al hacerse cargo de este Sevilla, pues tiene una de las cinco o seis mejores plantillas de la Primera división, jugadores contrastados y de calidad, y otros jóvenes y con mucha proyección. Está a cuatro puntos del descenso, pero también a seis del objetivo inicial de la entidad. Muchos como Jiménez, Tejada, Abel Resino o Caparrós darían parte de un brazo, prácticamente, por encontrarse lo que trabaja el preparador madrileño a su llegada al club de Nervión. Un muy buen equipo, sin suerte o sin ideas a la hora de meter más goles que el rival.

Y es que Marcelino no terminó de hacerse entender entre los suyos o, al menos, eso se deduce de lo declarado por algunos de sus ya exfutbolistas en los días más recientes, o incluso de la cúpula directiva de Nervión. «Es uno de los entrenadores que más nos ha gustado entre semana, pero le ha matado lo que ocurría el fin de semana», decían en las altas esferas sevillistas. Sus propios futbolistas han coincidido, tras algunas de las últimas derrotas, en que «no llevaban a la práctica en el campo» lo que les pedía el entrenador.

Por este motivo Míchel ha llegado con una idea fija: recuperar mental, más que física o tácticamente, al plantel. Por ello estos días se le ha podido ver muy dialogante con todos y cada uno de sus nuevos pupilos. El propio entrenador aseguraba en la rueda de prensa previa al choque ante la Real Sociedad que «no voy a hacer una revolución. No es una cuestión de volverse loco, porque, además, eso tampoco sería justo con algunos jugadores. Matizaremos conceptos, ideas y detalles, pero la clave estará más bien en que los jugadores recuperen la confianza. Es una cuestión anímica. El sistema puede variar, pero al final no hay tantas diferencias entre un dibujo y otro; lo realmente importante es que los jugadores y las líneas estén bien integrados».

Y es que Míchel entiende que hacer una revolución en su primer partido no traería nada bueno para sus intereses. Primero por la falta de rodaje de algunos miembros del plantel y, segundo, por las primeras rencillas que podría crear hacer muchas variaciones con hombres que vienen actuando con asiduidad en los partidos del Sevilla. La mente es la que mueve las piernas, que diría un filósofo. Esa es la premisa del técnico. Recuperar la confianza en sí mismo de hombres como Navas, Rakitic o Negredo, para que ofrezcan el nivel que no hace tanto tiempo dieron. Asimismo, la integración de hombres dejados más de lado como Kanouté, Palop, Campaña o Alexis, intenta reflejar que nadie es intocable en su esquema.

Exigencia sin látigo

El hecho de que Míchel mime a los suyos para elevar la moral de la tropa no quiere decir que sea un hombre complaciente, que no exija nada a cambio. Para plasmar bien el campo ese esquema de 4-3-3 que desea instaurar en el Sevilla, el madrileño sabe que tiene que sacar lo mejor de hombres como Jesús Navas, Reyes o Rakitic, toda vez que Medel ya ha mostrado que era de los pocos que rendía al máximo nivel en la etapa anterior, pero que se veía desbordado en varias fases de los partidos, como ante el Villarreal, por la ruptura en dos líneas del equipo. Y es que no se para en mirar currículums el que fuera brillante jugador del Real Madrid. El pasado viernes se le pudo ver muy encima de Reyes, una de las figuras de este equipo, para que ofreciera el máximo en los ejercicios que habían planteado desde el cuerpo técnico. El utrerano es pieza clave por su calidad en el once sevillista, como ya lo fuera con Marcelino desde su llegada en el mercado invernal, hasta el punto que Míchel prefiere retrasar su posición a una demarcación más vinculada al centro del campo puro y duro, ala creación, donde evidentemente el Sevilla está teniendo problemas durante toda la temporada.

A otro a los que está marcando continuamente es a Jesús Navas. Su experiencia como exfutbolista, en la que ocupaba la misma demarcación que el palaciego, puede venirle de perlas al extremo de la cantera sevillista, que puede ofrecer mucho más de lo que ofrece y cuyo aspecto mental siempre hay que tener en cuenta para tenerle a un nivel excelso. Míchel quiere que uno de los capitanes del plantel asuma sus galones y tire del carro, se ofrezca, aproveche sus excelentes características y, sobre todo, aparezca más en facetas goleadoras.

Balón y más balón

Un equipo que quiera caracterizarse por su fútbol alegre, combinativo y de ataque, una vez superada la etapa de mejoría mental que dan las victorias, debe manejar el balón como a un amigo y no deshacerse de él a las primeras de cambio. Por este motivo el cuerpo técnico dirigido por Míchel, y complementado por su segundo, Víctor Sánchez, está basando sus sesiones con el esférico como protagonista. La posesión del mismo es la mejor manera de hacer correr al rival, evitar ocasiones y de crear opciones en el marco contrario, y por ello más del 70 por ciento del trabajo en el campo de entrenamiento se hace con la pelota como protagonista. El Athletic o el Barcelona, ejemplos de esta teoría.