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La Brasil de Neymar decepciona

Ni el delantero del Barcelona ni el resto de su equipo estuvieron acertados durante el arranque oficioso de los Juegos

La Brasil de Neymar decepciona

Iniciaba la selección brasileña sub-23 su andadura en estos Juegos en los que ejerce como local por anticipado sin si quiera esperar a que se inaugurasen de manera oficial las hostilidades. Es la muestra de que para el equipo de fútbol brasilero, este torneo va más allá de una medalla olímpica. Lo que Brasil se juega estos días es recuperar, al menos en parte, el aura de supremacía que acostumbraba a desprender cuando de dar patadas a un balón se trataba.

Olvidada la hecatombe de Maracaná en 2014 y la práctica incomparecencia en Copa América estos últimos años, Neymar, que ni si quiera participó en la edición centenario del torneo sudamericano, levitaba sobre el encuentro con el aire que le aporta ser una de las estrellas de estos Juegos Olímpicos. Pero eran casi tres meses los que llevaba sin pisar un terreno de juego, y si no se notaba en su cabeza, si lo hacía en sus piernas.

El partido era descontrolado, fruto de la escasez técnica de los sudafricanos y de lo endeble del colectivo carioca. Los pitos de la hinchada no tardaron en hacerse escuchar. No es que Brasil no intimidase: es que no tocaba la pelota. Y encima, no exhibía ahinco por recuperarla. Apenas los toques de Gabigol y las carreras de Gabriel Jesús aportaban algo de brillo a las tímidas y escasas intentonas locales. Sudáfrica tuvo un mano a mano cuando el partido aún no había terminado de despegar.

Se desperezaba Neymar al filo de la media hora de encuentro con un disparo que el portero Khune disfrazó de latigazo. Minutos después repetía la acometida, con el mismo resultado. El detalle que decidiera el envite podía llegar en cualquier momento, pero sus piernas no le iban a permitir dominar el encuentro como acostumbra.

Repitió diferentes tiros a puerta con la misma suerte, ninguna. Tampoco mejoró su botín tras la expulsión de Evala. Ni el jugador del Barcelona ni ninguno de sus compañeros fueron capaces de anotar el tanto que les daba los tres puntos para iniciar, con buen pie, el camino hacia el olvido de una época irreconocible.

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