Diego Carlos celebra con sus compañeros su gol en el Mallorca-Sevilla (EFE)
Diego Carlos celebra con sus compañeros su gol en el Mallorca-Sevilla (EFE)

Diego Carlos: «Este tramo que queda de LaLiga va a decidir mi futuro»

El brasileño se muestra «tranquilo» con las noticias que le vinculan con Barça o Real Madrid

Por  3:45 h.

Hablábamos ayer en estas mismas páginas de que el Sevilla se iba a enfrentar (como todos los clubes) a un mercado muy condicionado por el coronavirus, que ha dejado una crisis económica que va a afectar también al fútbol, y todos los expertos prevén un próximo período de fichajes austero y con pocos movimientos en los clubes. El conjunto de Nervión se está preparando para este escenario en el que los recursos económicos a no ser que llegue una oferta importante por alguno de sus hombres más importantes. Y uno de ellos bien podría ser Diego Carlos, el central brasileño que en su primera temporada ha irrumpido en LaLiga como un zaguero contundente, ágil y efectivo. Ya son varios los cantos de sirena que le vinculan a agendas de equipos como el FC Barcelona o el Real Madrid, y el precio de mercado del futbolista ronda los 50-60 millones de euros, una cantidad con la que, sin duda, el Sevilla podría seguir ajustando su plantel, aunque deberá valorar si le merecería la pena perder ese baluarte en una campaña con previsible participación en la Liga de Campeones, siempre que el buen hacer del conjunto de Julen Lopetegui no se tuerza en las 11 jornadas restantes.

El protagonista, el propio Diego Carlos, reconocía en ABC de Sevilla que es una lástima para él que se detuviera la competición en un año en el que estaba en su mejor momento. «Me da mucha rabia por cómo se paró todo, sí. Pero yo creo que todos los jugadores sentimos lo mismo. Estamos enfadados con esto. Es un año que estaba siendo espectacular para mí. Estoy muy contento con todo lo que estoy viviendo en el Sevilla. Es un momento maravilloso. Pero tenemos que seguir adelante. Ser consciente de todo lo que está ocurriendo. Somos profesionales. Somos grandes. Tenemos que seguir con la cabeza levantada y siempre con pensamientos positivos», afirma el jugador en este periódico.

Cuestionado por esos halagos que ha ido recibiendo y por el interés que pueda estar despertando en los grandes del fútbol español, Diego Carlos comentaba que «estoy muy tranquilo, sinceramente. Estoy muy concentrado en la situación que atravesamos ahora. Lo más importante es eso. Tengo que pensar en los entrenamientos, en mi equipo y en la seguridad. Quedan once partidos, mucha liga. Creo que va a decidir mi futuro este tramo de liga que queda para terminar la competición». Unas declaraciones en la línea de las de su compañero Ocampos cuando fue cuestionado también por futuros grandes destinos, agradeciendo el interés pero dejándolo todo para final de temporada. Es lo normal, nadie sabe cómo se va a desarrollar un mercado afectado por la crisis y si los grandes clubes van a realizar desembolsos importantes. Tendrá que conjugar el Sevilla con su deseo de competir en lo más alto con el mantenimiento de su modelo de negocio, que siempre ha sido vender para subir un escalón más.

Diego Carlos llegó el pasado verano procedente del Nantes por un importe de 15 millones, y su adaptación al conjunto de Julen Lopetegui, que lo conocía cuando era muy joven de su etapa en el Oporto, ha sido mucho mejor de lo que todos esperaban. Hasta el punto de que ahora mismo el brasileño está valorado en cerca de 40 millones de euros, teniendo en cuenta que la cotización de todos los jugadores ha disminuido por culpa del Covid-19. Crece exponencialmente su valor, como también lo hacen sus opciones de jugar en la selección de Brasil, un «sueño» para el sevillista que «pelearé hasta el final por lograrlo, todos quieren jugar para su país y espero poder vestir algún esa camiseta».

Sea como fuere, el mayor reto de Diego Carlos está en terminar de la mejor manera su primera temporada en el Sevilla y la mejor de su carrera. Después llegará el momento de saber si alguien de verdad acude al mercado a por él y si pone el dinero sobre la mesa que el conjunto de Nervión puede exigir por un jugador que solo tiene 27 años. El jugador es feliz en el club y en la ciudad, y su mente está centrado en lograr su primer título como profesional. La Liga Europa es su vía.