La expedición sevillista partió a Lituania esta mañana desde el aeropuerto de San Pablo (Foto: Sevilla FC)
La expedición sevillista partió a Lituania esta mañana desde el aeropuerto de San Pablo (Foto: Sevilla FC)

A Vilna, sin margen de error

El pase al play off se lo jugarán los de Machín sobre césped arificial

Por  12:54 h.

El Sevilla voló este miércoles rumbo a Lituania, donde afronta mañana en Vilna un partido en el que no tiene margen de error ni para la relajación, después de la victoria por la mínima (1-0) ante Zalgiris en la ida de la Q3 de la Liga Europa, si quiere seguir vivo en el torneo del que es pentacampeón. Con la lección aprendida, la formación que entrena Pablo Machín se ha desplazado con el dato a favor de que al menos no encajó en Nervión, lo que puede ser importante, sobre todo si el equipo es capaz de marcar.

El preparador soriano tiene ahora que gestionar bien la distribución de minutos en un calendario ya muy saturado de partidos oficiales, pues en Vilna será el quinto en este inicio de temporada. Después de comenzar el camino y superar al Ujpest de Budapest con mucha suficiencia (global de 7-1), la Q3, de las tres que debe pasar para estar en la fase de grupos, no se encarriló el pasado jueves, aunque el equipo no tuvo mucho tiempo para lamentarse. Machín y sus futbolistas se centraron al momento en la Supercopa de España que disputaron el domingo en Tánger (Marruecos) ante el Barcelona, un partido, como se preveía, muy exigente que el Sevilla perdió (2-1) pero en el que dio la cara.

Con esas sensaciones viaja ahora y en esta ocasión sin poder especular demasiado con el once titular pese a que el próximo domingo ya tiene el primer compromiso de LaLiga Santander, en el campo del Rayo Vallecano. A todas estas complicaciones se añade el que el que el terreno de juego del Estadio de la Federación Lituana de Fútbol (LFF), sede del partido, es de césped artificial, superficie a la que están poco acostumbrados en el fútbol profesional español y sí mucho más en los países bálticos.

El 1-0 con el que el equipo que entrena Valdas Urbonas acabó hace una semana en el Sánchez-Pizjuán fue considerado por el propio técnico como un logro y festejado por los jugadores a la conclusión del choque como si hubiera sido un triunfo. La ilusión de que como locales, y ante unos cinco mil espectadores que llenarán el estadio, puedan sorprender al pentacampeón de este torneo ha subido muchos enteros en todos los estamentos del Zalgiris.

 

Redacción

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