Jorge Sampaoli, en el Alavés-Sevilla (Foto: EFE)
Jorge Sampaoli, en el Alavés-Sevilla (Foto: EFE)

Alavés-Sevilla: entre la mala gestión y el exceso de suficiencia

El Sevilla se adelantó pronto con gol de Ben Yedder y pudo sentenciar, pero se relajó en demasía y sufrió al final; el Barça, a cuatro puntos

Por  12:18 h.

Traspié. Inesperado. El caminar del Sevilla en LaLiga está rozando la matrícula, de hecho, está luchando por el título, de ahí que un empate a estas alturas sepa a derrota. Los de Nervión llevaban cuatro victorias consecutivas y, tras pinchar en Mendizorroza, ven cómo el Real Madrid (con un partido menos) y el Barcelona se alejan en la clasificación. Pocos pensaban que los de Sampaoli no saldrían con los tres puntos de Vitoria, aunque lo cierto es que los sevillistas llevaban demasiado tiempo jugando con fuego. Ganando, sí, pero dando la sensación de que, poco a poco, el fuelle se les está acabando. Y el ejemplo más cercano fue el encuentro ante el Athletic de Bilbao, donde se adelantaron pronto pero luego sufrieron hasta el último instante para poder seguir con la racha de victorias. Lo de anoche fue un calco, aunque el desenlace varió. Ben Yedder adelantó al Sevilla mediada la primera mitad y la sensación entonces fue que, a medio gas, a los de Sampaoli les iba a dar para sentenciar y pensar en lo que les viene por delante (Leganés y, sobre todo, Leicester). Pero todo se torció en la segunda parte. El Alavés creyó en el empate y empujó para ello, a lo que se unió la mala gestión de los cambios por parte del técnico argentino y el exceso de suficiencia de los sevillistas. Los locales fueron mereciendo el empate y terminaron consiguiéndolo, pero es que el Sevilla se tuvo que dar hasta por satisfecho con el punto sumado, ya que en la recta final tuvo en Sergio Rico a su salvador. El guardameta había fallado en el tanto local, pero luego realizó dos paradones para que, al menos, un punto se fuera de vuelta a Nervión. Quizás tenga su importancia en el futuro, aunque la realidad es que el sevillista se acostó anoche muy enfadado al ver cómo los suyos habían tropezado en el día menos esperado. Porque, aunque desde todos los estamentos del club se hable de LaLiga como un sueño, lo cierto es que ya se ha convertido en una realidad. Y por méritos propios. La situación en la clasificación y la dinámica ganadora del equipo ha convertido a los de Sampaoli en un claro competidor de Barcelona y Real Madrid. Pero claro, luchar con los dos grandes provoca que apenas se pueda fallar. Y el Sevilla llevaba tiempo en el alambre. Pasó por su peor racha en los encuentros ante el Español y el Villareal, algo que remendó con cuatro triunfos consecutivos contra Las Palmas, Eibar, Betis y Athletic de Bilbao, aunque las sensaciones no fueron buenas. Al menos, no las mejores. El equipo está cansado, mide sus fuerzas y tiene muchas de sus miras puestas en el partido de vuelta con el Leicester. De lo que ocurra en Inglaterra y luego en el Vicente Calderón dependerá en gran medida la nota de la temporada, la cual ahora roza el cum laude. Lo de ayer es un frenazo, claro está, pero el Sevilla tiene todavía mucho que decir. En el cara a cara con los de arriba se verá si pelea por LaLiga hasta el final o no.

De más a menos

Porque lo que está claro es que los de Nervión no se quieren bajar de esa lucha. Han llegado hasta la jornada 26ª metidos en lo alto de la clasificación y ahora no quieren bajar brazos. De ahí que los de Sampaoli, a pesar de algunas rotaciones del técnico, salieran enchufados en Mendizorroza. El Alavés se mostró animado desde el principio, pero el Sevilla controló el encuentro en la primera fase y lo redondeó con el gol de Ben Yedder. El delantero no perdonó en el minuto 22 tras la asistencia de Sarabia, quien sigue marcando las diferencias a pesar de que los focos se centren en otros jugadores. El 0-1 reforzaba la idea de los de Nervión, quienes entonces pudieron sentenciar pero decidieron bajar el pie del acelerador. Jugaron a medio gas, lo justo y necesario para controlar el partido e intentar matarlo en una contra. Pero esta vez les salió mal la jugada. Pecaron de suficiencia. Porque una cosa es bajar las revoluciones y otra llegar siempre tarde. Y eso es lo que ocurrió en la segunda mitad. El Alavés, que no tiene malos jugadores, dio un paso hacia adelante aprovechando el bajón de los sevillistas y pronto comenzaron a llegar las ocasiones. Los locales se fueron creciendo y Sampaoli tardó en reaccionar. Mucho. Demasiado. Es una de las virtudes del argentino, pero anoche no estuvo acertado y el Sevilla lo terminó pagando. Porque el cuadro local no sólo empató en el minuto 74 gracias al tanto de Katai y el fallo de Sergio Rico, sino que luego mereció más. La victoria. Pero entonces apareció el meta sevillista en plan salvador para que el 1-1 no se moviera del electrónico de Mendizorroza.

El empate, a pesar de las circunstancias, sabe a poco pensando a largo plazo. Perder dos puntos en Vitoria no entraba en los planes de casi nadie, sobre todo después de ver cómo el Real Madrid y el Barcelona goleaban a sus rivales en sus respectivos encuentros. El segundo puesto queda ahora a tres puntos, aunque los blancos tienen un partido menos, mientras que los de Luis Enrique están ya a cuatro. Hay tiempo suficiente para remontar, aunque ahora los esfuerzos se van a centrar en la Liga de Campeones, por más que el próximo partido sea de LaLiga y contra el Leganés. El Sevilla también quiere hacer historia en esta competición y eso pasa por no fallar el 14 de marzo ante el Leicester en Inglaterra.

Ramón Román

Ramón Román

Redactor Jefe de Deportes en ABC de Sevilla
Ramón Román
@jmtc13 Se puede contestar con más respeto y, sobre todo, con más coherencia. Si no he visto jugar, más allá de alg… https://t.co/sFMABSfdBI - 11 horas ago