Javi Martínez golpea de espuela ante varios jugadores del Sevilla (Foto: Reuters).
Javi Martínez golpea de espuela ante varios jugadores del Sevilla (Foto: Reuters).

Bayern Múnich-Sevilla: se acabó el sueño (0-0)

El equipo de Montella hizo un muy buen partido ante el cuadro alemán y sólo le faltó el gol para creer en la remontada

Por  22:39 h.
Bayern de Múnich
0
Sevilla
0
La Ulreich, Kimmich, Boateng, Hummels, Rafinha (Sule, m. 86), Javi Martínez, James Rodríguez, Robben, Müller, Ribery (Thiago, m. 70) y Lewandowski (Wagner, m. 77).
Soria, Navas, Mercado, Lenglet, Escudero, Nzonzi, Banega, Sarabia (Sandro, m. 70), Franco Vázquez (Nolito, m. 80), Correa y Ben Yedder (Muriel, m. 65).
William Collum (Escocia). Amonestó a Wagner, Mercado, Nzonzi y Banega. Expulsó a Correa en el minuto 90.
Allianz Arena.

Se acabó. El sueño de la Champions 2017-18 entró a su fin con una jornada, la que firmó el Sevilla en el Allianz Arena, que devolvió el orgullo a los aficionados de Nervión. Claro que se podía caer. Como así ocurrió. Con el 1-2 en la ida, hacía falta un milagro. Era complicado. Pero el Sevilla, con el empate ante el cuadro de Heynckes, le enseñó al mundo que, cuando quiere, cuando los jugadores se unen, cuando cada futbolista corre por él y por otro…, cualquier cosa puede pasar. Hoy era muy difícil, si bien queda la duda de qué hubiera podido pasar si el Sevilla hubiera estado más certero en el ataque. Le faltó la chispa. El gol. Porque, por lo demás, estuvo de notable. Incluso, y teniendo en cuenta el escenario, de sobresaliente.  No son muchas las veces que el Bayern ha empatado en su estadio, detalle que sirve para valorar y despedir a un Sevilla de la manera menos dolorosa en la Champions.

Comenzó el partido con el Bayern de Múnich en modo rodillo. Primero James, en el lanzamiento de una falta; después Robben con un disparo lejano, y por último, Lewandoski en un remate de cabeza, dibujaron  muy pronto la pizarra de Heynckes: ataque y más ataque. El entrenador alemán sorprendió metiendo hasta cinco delanteros para tratar de sentenciar cuanto antes (seguro que Heynckes vio el partido del Barcelona ante la Roma e instó a los suyos a buscar soluciones desde el inicio). Sin embargo, y a medida de que iban pasando los minutos, el Sevilla comenzó a encontrar espacios y terminó haciéndose con el balón. Así, en apenas unos segundos, también el equipo de Montella tendría sus ocasiones, la más clara, en un disparo de Sarabia que terminó con las quejas de los locales pidiendo penalti al tocar Boateng con el brazo.
No pintaba del todo mal el partido para los de Nervión, apoyados y jaleados por los 3.000 aficionados del Sevilla que se situaron en el tercer anillo del bonito Allianz Arena. El terreno de juego, para los dos equipos, estaba muy largo con atletas de un lado para otro. Pero sin goles. Para la siguiente ocasión del Sevilla hubo de esperar al minuto 25, en un disparo de Escudero que se fue fuera por muy poco tras recibir un pase al hueco. La verdad, no estaba feo el encuentro para el Sevilla. Al menos, comparado con lo que se preveía días antes ante el todopoderoso conjunto alemán, entre elogios constantes y recién campeón de la Bundesliga. Porque en la primera parte la personalidad era cosa del Sevilla. Y el balón, también. Pero faltaba acertar arriba, ese mal endémico de los últimos tiempos. Faltaba el golito que levantara los ánimos y asustara a los locales. Tampoco el Bayern se dormía. Ribery, que estaba escondido, aprovechó su velocidad y disparó con toda su alma… hasta que encontró a David Soria, que hizo un paradón. Después el salvador sería Navas, al quitarle un balón a Ribery cuando el francés ya estaba sólo debajo de la meta. En un abrir y cerrar de ojos, el cuadro alemán se estiró y terminó apretando al Sevilla en una primera parte muy digna de los de Montella.

En la segunda parte, volvería a ser el Bayern el primero que avisaría. En un centro medido a Lewandoski, el polaco remataría fuera incomprensiblemente. No estaba cómodo el delantero. Pero al Bayern eso le daba igual. Si no era uno, era otro. Pocos minutos después fue Ribery el que volvería a aparecer por la meta de David Soria. El Sevilla trató de nivelar el juego con pases en largo para pasar la línea de presión de los locales. O con jugadas a balón parado. Cualquier acción era positiva para llevar la pelota lejos del área sevillista. De esta manera, en un córner lanzado por Banega, llegaría la ocasión más clara de los de Montella en la segunda mitad: Correa remataría de cabeza al larguero. Por poco. Otra vez, el Sevilla silenció el Allianz Arena. Era la manera de ganar en confianza y seguir atacando.

Banega, desde fuera del área, también lo intentaría con un disparo fuerte y abajo que se marchó fuera por poquísimo. De un lado para otro. Como en la primera parte. Pero con menos tiempo por delante para tratar de remontar. Montella metió a Muriel y Sandro por Ben Yedder y Sarabia, respectivamente, para pensar sólo en vertical: a la meta de Ulreich. Quedaban sólo 20 minutos y la gesta cada vez debía ser más gesta. Era el momento de los valientes. ¿Qué más daba ya caer goleados? Los riesgos estaban para ser tomados en una jornada histórica para los sevillistas y que necesitaba de la mejor versión. Montella ordenó a que adelantaran las líneas y la presión. También metió a Nolito por Mudo Vázquez. Pero nada. El sueño se fue esfumando en una noche de orgullo para el sevillismo a pesar de la eliminación y en una jornada en la que Correa, apesadumbrado y dolido por la oportunidad perdida, le dio una patada a Javi Martínez por la que fue expulsado. Ahí llegó el final. El fin del sueño.

Roberto Arrocha

Roberto Arrocha

Redactor de Deportes en Diario ABC de Sevilla
Roberto Arrocha

@RarrochaR

Periodismo/Journalism (ABC) Profesor/Doctor en Comunicación (Univ. Loyola Andalucía). ABP (SFC TV). Canario en Sevilla
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