Betis – Sevilla: Un derbi sin ninguna abstención

Otro enfrentamiento de máxima rivalidad vivido desde la cordialidad de las directivas a la pasión y el sentimiento de las aficiones con sus equipos

Por  10:51 h.

Gran jornada de derbi la vivida ayer en toda Sevilla. Era una fecha también marcada por la celebración de las Elecciones Generales, las cuartas en cuatro años, y béticos y sevillistas, sevillistas y béticos, volvieron a demostrar que el enfrentamiento de máxima rivalidad hispalense es el mejor que se puede vivir en el panorama futbolístico nacional. Muchos aficionados de uno y otro equipo acudieron a las urnas ataviados con sus respectivas camisetas. Incluso algún miembro de mesa fue a cumplir con su deber luciendo sus colores.

Pero con el derbi no se abstuvo nadie. La participación fue como este tipo de citas merecen. Todos cumplieron con su cometido: los jugadores durante las horas previas y también los aficionados, que desde primeras horas de la tarde tiñeron todos los rincones de la ciudad con el verde y el rojo, el rojo y el verde.

Mención aparte merecen las directivas de ambos. Atrás quedaron las semanas previas a estos partidos con declaraciones altisonantes y feos detalles de los que deben dar ejemplo. Pero los presidentes Ángel Haro y José Castro protagonizaron una comida de directivas desde la más absoluta cordialidad, acompañados por sus respectivos consejos de administración. Porque la «unidad» de los dirigentes siempre será positiva para el fútbol de nuestra ciudad de cara al exterior. Y así debe seguir siendo en el futuro.

Con los dos equipos velando armas en sus respectivos hoteles de concentración y Rubi y Lopetegui dando las últimas indicaciones a sus futbolistas antes de desplazarse al Benito Villamarín, la previa de las dos aficiones fue calentando la tarde. Las nubes se habían apoderado del cielo de Sevilla y un aire frío que comenzó a correr desde el mediodía hacía presagiar una noche fresca para los que acudieran a Heliópolis. Pero eso no fue problema en ninguno de los dos barrios. En los alrededores del Villamarín el ambiente comenzó pronto. Pese a que el choque daría comienzo a las nueve de la noche muchos aficionados béticos se dieron cita en las collaciones de su casa por unas horas incluso desde la hora del almuerzo. Todos los bares de la zona se abarrotaron de seguidores ataviados con sus banderas, bufandas y todo tipo de prendas con el escudo de las trece barras y la corona real. Como siempre, el epicentro fue la calle Tajo. Allí se concentraron los más animosos. Botes de humo de color verde, muchos cánticos, tanto en favor del Betis como contra el rival, bufandas y banderas al viento y muchísimo sentimiento entre los aficionados verdiblancos.

Mientras, en Nervión, la tarde también se caldeaba en las calles cercanas al Sánchez-Pizjuán, principalmente los 600 aficionados que tenían su localidad para presenciar el encuentro en el campo rival. Poco a poco, los agraciados con entrada fueron entrando en el cordón policial en el que se producía el intercambio del ticket por la entrada para el partido, habitual por seguridad cada vez que se disputa un choque de máxima rivalidad. A su vez, otro grupo se iba concentrando a las puertas del hotel habitual de concentración sevillista, cercano al estadio rojiblanco. A partir de las 19 horas la temperatura aumentó. Primero llegó al Villamarín el Betis, aunque antes de las 19.30 ambas expediciones estaban ya dentro del estadio. Antes, en Los Lebreros, el autobús del Sevilla con todos los jugadores dentro, los técnicos y dirigentes como José Castro y Monchi, salía hacia Heliópolis arropado por su afición. Colorido rojo en los metros iniciales de Luis de Morales, antes de que el autocar tomara algo de más velocidad.

Mientras, en terreno bético los aficionados esperaban a los dos vehículos oficiales. En el hotel de concentración del Betis también hubo un amplio grupo de aficionados que alentaba a sus jugadores, siguiendo con el gran ambiente que se vivió el sábado en los minutos en los que el último entrenamiento previo al partido fue abierto para los aficionados. Como la temporada pasada, una hilera de bengalas verdes recibió al vehículo oficial con las trece barras en la confluencia de las calles Iguazú y Avenida de Holanda -por la que llegó el vehículo oficial-, que avanzó lentamente delante de sus aficionados que los esperaban con todo tipo de cánticos y un «Betis, Betis» que retumbó como nunca. Una vez se adentró en la zona de la explanada aumentó la velocidad hasta llegar a la puerta de cristales. Pocos instantes después llegó el Sevilla, con la rapidez que suele caracterizar a este tipo de encuentros. Perfectamente protegido por las fuerzas del orden y con los jugadores y técnicos palmeando los cristales, también llegaron los profesionales sevillistas.

Después, los 600 seguidores nervionenses también se personaron en el encuentro. Todo ello sin ningún tipo de incidente y con total tranquilidad. «Sin carreras y con calma», les decían los policías. Dentro del estadio, una vez que el árbitro dio comienzo al encuentro, cada afición tiró para su lado, con alegría y festejos al final para el lado visitante.

Jesús Sevillano

Jesús Sevillano

Redactor de Deportes en Diario ABC de Sevilla
Jesús Sevillano

@JSevillano83

Periodista deportivo, escribo en http://t.co/ERTftMrtAv http://t.co/vdsWcQ6hNn y ABC de Sevilla
RT @RamonRomanR: Toda Andalucía pasa a la fase 3 de la desescalada este lunes https://t.co/BBPQwKAKgh vía @ManuelMoguer @abcdesevilla - 21 horas ago