Beto, antes de subir al avión con destino a Cardif. Foto: J. M. Serrano
Beto, antes de subir al avión con destino a Cardif. Foto: J. M. Serrano

Beto: «Ya le dije a Cristiano que si no lo ve claro, mejor que no juegue»

El meta sevillista, héroe de Turín, confía en repetir actuación ante el Real Madrid

Por  7:09 h.

Fue el nombre propio de la última final europea en clave sevillista. Como suele ocurrir en la tanda de penaltis, el portero es decisivo con su acierto, con su intuición. Beto lo fue en Turín y sus paradas propiciaron que el Sevilla FC levantara su tercera Liga Europa. Ahora, ante el Real Madrid, busca reeditar la gloria que saboreara hace escasos tres meses. Ante los Bale, Cristiano, Benzemá y James, su actuación será clave.

 

-¿Sabe cuántos días han pasado de la final de la Liga Europa?

 

-Pues… si fue el 14 de mayo, unos tres meses, ¿no?

 

-Noventa días exactamente.

 

-Parece que fue hace más.

 

-¿Ha vuelto a ver la final ante el Benfica?

 

-Sí. ¿Sabe cuándo? La noche antes de mi debut en el Mundial, en el partido que jugamos contra Estados Unidos.

 

-¿Y lo vio sólo?

 

-Sí, ¿por?

 

-Igual hubiera sido bueno que Cristiano Ronaldo lo hubiera visto, ¿no?

 

-¡Uff! Tengo varias copias en DVD. Igual le mando esta noche una para que lo vea antes del partido de mañana.

 

-¿Ha hablado con él sobre la Supercopa?

 

-Claro, claro. Durante el Mundial salió el tema varias veces. Bromeamos y nos picamos un poquito. Cristiano es mucho Cristiano y los que lo conocemos bien sabemos el hambre que tiene, las ganas que tiene precisamente de eso, de ganar.

 

-¿Jugará?

 

-Yo ya le mandé unas pautas.

 

-¿Unas pautas?

 

-Sí, sí, unas pautas en la que le comenté que si no lo veía muy claro que mejor no jugara (se ríe y termina suspirando). A mí, sinceramente, me extrañaría que no jugara. ¡Es un título!

 

-¿Qué siente usted al recordar su primer título con el Sevilla?

 

-Una alegría inmensa. También algo de nervios al recordar cómo fue. Había ganado otras títulos, pero nunca sentí algo igual. Supongo que fue porque en esta ocasión me sentí totalmente partícipe.

 

-Usted fue el héroe de aquella noche en Italia, ¿no?

 

-No, no. Todos. Mis compañeros aguantaron los 120 minutos ante un rival muy bueno y también la afición estuvo en todo momento ayudándonos. El título lo conseguimos todos. Así ganamos.

 

Beto para el penalti a Cardozo en la final de Turín

Beto para el penalti a Cardozo en la final de Turín

-¿Cómo se le puede ganar al Madrid?

 

-Ellos son los favoritos. No creo que esto que digo sea una novedad. Pero estamos preparados para ganarles. Sobre todo, necesitamos estar muy muy concentrados. Conocemos al rival. Conocemos sus mecanismos, sabemos cómo golpean y sabemos cómo piensan. Pero es necesario que tengamos un día muy bueno y que ellos no estén acertados. Si no, será muy complicado superarles.

 

-Por si acaso, ¿ha ensayado ya los penaltis?

 

-Igual que en la final de la Liga Europa.

 

-¿A qué se refiere?

 

-No, no, de eso no hablo.

 

-Me comentaron que una semana antes del partido ante el Benfica vio todos los penaltis que tiró el rival en las dos últimas temporadas. ¿Es algo de eso?

 

-Que no, que no. Que este es un tema que mejor no tocarlo.

 

-¿Por superstición?

 

-Se puede llamar así.

 

-¿Cuál es el éxito de este equipo?

 

-¿Para mí? El vestuario. Llevo desde los siete años jugando al fútbol, conociendo un montón de vestuarios, y le puedo asegurar que nunca vi un grupo como este.

 

-¿Eso cómo se logra?

 

-Supongo que el club cuando ficha a un futbolista tiene muy en cuenta la información que se tenga sobre la persona. Es decir, cómo se comporta en momentos de tensión, en situaciones complicadas, cuándo las cosas van bien, cuando no juega o cuando juega todos los encuentros. Este tipo de circunstancias son claves para que haya un muy buen vestuario.

 

Ganando es más fácil, ¿no?

 

-El año pasado también estuvimos perdiendo muchos partidos seguidos o, al menos, sin ganar, y el vestuario le aseguro que fue de 10. Todos íbamos a una. Y así nos recuperamos.

 

-Ahora falta Rakitic.

 

-El colectivo es tan fuerte que por muy bueno que sea Ivan no se puede caer. Ese, créame, es nuestro secreto.

 

-Me habló usted en alguna ocasión de la fuerza que le da visualizar antes de los encuentros lo que puede pasar. ¿Ya lo ha hecho?

 

-Sí. Claro.

 

-¿Y?

 

-Bueno, hay de todo. (Se ríe). Hay que esperar a mañana (por hoy).

 

-¿Cómo serán las horas previas al encuentro?

 

-Me despierto, hago una oración, desayuno, vuelvo a mi habitación, luego voy a la charla técnica, sigo tranquilo en mi cuarto. ¿Se refiere a todo esto?

 

-Sí, sí. ¿Con quién comparte habitación?

 

-No, yo es que estoy sólo. Tengo esa costumbre. Necesito estar sólo, tranquilo, controlando mi tiempo.

 

-¿Habla con sus familiares antes del partido?

 

-Siempre. Llamo a mi madre, a mi hijo, a mi padrino, a mi novia, a las personas que me quieren y quiero. A las personas que sufren conmigo. Me da mucha fuerza.

 

-¿Y hablan del partido o prefiere conversar sobre otras cuestiones ajenas al fútbol?

 

-¿Del partido? Claro. Por supuesto. De lo que puede pasar. Percibo su ilusión.

 

-Déjame que le pregunte algo. Usted cree en la energía, ¿verdad?

 

-Sin lugar a dudas. Por supuesto. Yo creo mucho en la energía. Me permite estar más fuerte psicológicamente, también físicamente. Yo lo noto.

 

-¿También nota el poderío que le puede aportar la afición?

 

-Claro. Es algo que no se puede explicar. Son sensaciones que hacen que estés más convencido de hacer una cosa u otra.

 

-¿Cómo logró entrar en esa dinámica?

 

-Tuve un entrenador que me regaló un par de libros. No tenían nada que ver con el fútbol, y sí con la vida. Me marcaron mucho.

 

-¿De qué son esos libros?

 

-De automotivación, autocontrol, en definitiva, de aspectos que me permiten vivir la vida de una manera más pletórica. Y esto también abarca mi vida deportiva.

 

-En Turín tuvo que ser el ser humano con más energía que había en el estadio.

 

-(Se ríe) Sí, salió muy bien.

 

-¿Y mañana?

 

-Pues llegaré con más energía todavía.

 

-¿Seguro?

 

-Convencido.