Suso y Brais Méndez luchan por un balón durante el Celta-Sevilla (Foto: AFP).
Suso y Brais Méndez luchan por un balón durante el Celta-Sevilla (Foto: AFP).

Celta – Sevilla: Cuando tú eres tu peor enemigo (2-1)

El Sevilla cae en Balaídos y entra en un bucle de malos resultados que lleva a épocas pasadas

Por  9:25 h.

El Sevilla se está cayendo. Punto. Falta saber si se levanta pronto. Interrogante. El Sevilla no puede hacer lo que ayer protagonizó ante un equipo que no ganaba en su estadio desde el 6 de octubre. Otro punto. El Sevilla se busca. Más puntos, y con signos de exclamación. De dolor, e incluso, de sorpresa. Porque el Sevilla, este Sevilla, ha entrado en un bucle peligroso de malos resultados que recuerda épocas pasadas que no trajeron nada bueno. Es lo que pasa cuando perdonas; cuando, usando el símil de un estudiante, decides no estudiar más porque estás convencido de que con lo hecho ya basta. Y no. No basta. Jamás bastará. La gloria sólo está al alcance de los que siempre querrán más.
El Sevilla, tras adelantarse en el marcado con el gol de En-Nesyri en el minuto 22, se escondió. Ya no hubo más Sevilla, salvo en alguna jugada aislada. Con lo fácil que lo tenía para doblegar a un Celta moribundo. Bastaba con seguir buscando la meta de Rubén como al principio. Como con el 0-0. Pero, no. Llegó el gol de En-Nesyri y los sevillistas jugaron a otra cosa. Los buenos no perdonan nunca. Los locales apenas podían dar dos pases seguidos y su entrenador, Óscar García, parecía hablar para nadie. Estaba el encuentro para mirar pronto a Nervión, al encuentro del domingo ante el Espanyol. En definitiva, para sentenciar cuanto antes. Pero nada de eso se hizo y lo que acontenció fue lo que tantas y tantas veces pasa en el deporte como en la vida. Mazazo duro.

 

El Sevilla cuajó una primera parte inteligente. Hizo correr al rival, lo ahogó en su campo y marcó con En-Nesyri vestido de «9». Pintaba bien. Los nuevos en la alineación de Lopetegui, como Suso o el propio marroquí, mostraron arrojo y hambre. Pero el tiempo pasaba, y salvo alguna jugada individual de Ocampos o del propio En-Nesyri, el Sevilla seguía a lo mismo, sin profundidad y sin ánimo de matar el encuentro. El gol en el minuto 22, lejos de darle confianza a los de Lopetegui, metió a los sevillistas en un letargo reconocido en los últimos encuentros. Malas noticias. El Celta cogió el balón y empezó a mirar a la meta de Vaclik. Tras el descanso, el técnico del Sevilla decidió meter a Banega y De Jong por Suso y En-Nesyri, respectivamente, para recuperar la pelota y encontrar con los pases del argentino al hueco alguna contra letal.

 

Apareció Aspas
Pero sería al revés. En una jugada suelta, y sin la consistencia defensiva adecuada, Iago Aspas se inventó una jugada por la banda derecha que acabaría con el gol del empate tras tocar en Diego Carlos en el minuto 77. El Celta, sin nada, ponía las tablas y era invitado a ser el rey en una fiesta pagada por el Sevilla. Del todo al casi nada. El Sevilla era su peor ememigo y Lopetegui, para buscar el segundo tanto, metería a Nolito por el Mudo Vázquez cuando sólo faltaban cinco minutos para acabar. El Celta tiró de corazón, y el Sevilla, mirando, ahora sí, el reloj, se quedó con el balón. Ocampos, demasiado revolucionado, trató de ir rápido con la pelota al área del Celta; también Nolito, con la ayuda de Jordán, le puso empeño.
El punto era decepcionante para quien tanto llevaba gobernando en Balaídos, mientras que el Celta, con Pione Sisto, Bradaric y Santi Mina en el terreno de juego por Brais Mendes, Beltrán y Smolov, respectivamente, trataba tímidamente de encontrar algo de verticalidad. Básicamente, a ninguno le valía el empate, pero, al menos, los locales llegaban a la recta final del encuentro con la moral alta y con la esperanza de romper aún más al Sevilla. Otra vez, en un error del equipo sevillista, y en esta ocasión por la banda izquierda, sería Pione Sisto el que le pondría descaro y batiría a un Vaclik que no podía creerse lo que estaba viviendo. En el tiempo de descuento, el cuadro celeste le daba la vuelta al marcador ante un Sevilla cabizbajo y apesadumbrado. Normal. Desde el minuto 22 jugó (por decir algo) a otra cosa. Así fue, es y será siempre imposible. Cuando tú eres tu peor enemigo.

Roberto Arrocha

Roberto Arrocha

Redactor de Deportes en Diario ABC de Sevilla
Roberto Arrocha

@RarrochaR

Periodismo/Journalism (Jefe de Sección de ABC Sevilla). Profesor/Doctor en Comunicación (Universidad Loyola). #ABP (SFC TV). Canario en Sevilla
El mundo se tuvo que parar para vivir momentos así. Aprendamos de lo que es importante; aprendamos de las esencias,… https://t.co/LFfH3dHxkE - 10 horas ago