Kevin Gameiro jugará mañana ante el Standard
Kevin Gameiro jugará mañana ante el Standard

El día que Gameiro se olvidó de lo imposible

El galo recuerda la final de Turín: «Me olvidé absolutamente de la rodilla; ¿el poder de la mente? supongo que algo tiene que ver»

Por  7:28 h.

Hacía sólo cinco días que había cumplido 27 años y Gameiro no podía disimular su malestar y decepción por una lesión de rodilla que le estaba atrapando en una importante ansiedad. El Sevilla se jugaba la Liga Europa y él, cabizbajo y acompañado de su mujer y sus dos hijos, optó por el silencio. En el avión con destino a Turín apenas balbuceó algo con Rakitic. Bajó de ese avión cojeando y se marchó con paso lento al autobús del equipo que ya esperaba en la puerta del aeropuerto italiano.

Era el camino, triste y desalentador, que le quedaba a un jugador al que la salud le iba prohibir jugar una final europea. Hasta que comenzó a amanecer aquel 14 de mayo. Gameiro comenzó a tener otras sensaciones y decidió saltar al terreno de juego con sus compañeros en el entrenamiento oficial. Emery se dirigió a él y le dijo: ¿Cómo estás? Gameiro miró abajo, sonrío, y soñó con hacer algo importante. «Yo estaba bastante mal. De hecho, hasta hace muy poquitos días he seguido teniendo molestias en la rodilla. Mire que ha pasado ya dos meses. Se puede imaginar cómo podía estar. Los médicos me comentaron sólo cuatro días antes de la final que tenía un esguince del ligamento interno de la rodilla. Pregunté si con eso se podía jugar la final y nada parecía claro. Tenía un dolor terrible. Yo creo que ese silencio era bastante delatador», explica Gameiro ahondando en las que fueron sus horas más difíciles desde que llegó al Sevilla. «Cuando llegamos a Turín era todo muy raro. Hasta que el míster me preguntó y le dije que estaba para 15 ó 20 minutos. No me podía perder la final», subraya.

Cualquier movimiento brusco podía desencadenar en una rotura y el riesgo no era grande. ¡Era mayúsculo! Con el devenir del partido, y cuando el Benfica comenzó a hacerse más grande aún y a agobiar literalmente al marco de Beto, Emery, desde la línea del banquillo, miró a Gameiro, que se encontraba calentando, y le hizo un gesto. Corría el minuto 104 de la prórroga, quedaban 16 minutos para que se llegara a los penaltis y era su momento. «Yo me olvidé absolutamente de la rodilla. En esos momentos no tenía ninguna molestia. ¿El poder de la mente? Supongo que algo tiene que ver». Los minutos pasaban y el colegiado terminó pitando el final del duelo. «Tenía claro que quería tirar el penalti. Luego, al saber que si marcaba ganábamos la Liga Europa pues es normal que algo de nervios me entraron. No hablé con nadie, no me acordé de nadie. Estaba muy centrado y sólo pensando en una cosa, que mi rodilla no me fallara», recuerda feliz.

Roberto Arrocha

Roberto Arrocha

Redactor de Deportes en Diario ABC de Sevilla
Roberto Arrocha

@RarrochaR

Periodismo/Journalism (Jefe de Deportes de ABC Sevilla). Profesor/Doctor en Comunicación (Universidad Loyola). #ABP (SFC TV). Canario en Sevilla
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