Espanyol – Sevilla (0-1): Caparrós pone orden

Ben Yedder selló el triunfo de penalti en un partido muy serio de los de Nervión

Por  18:09 h.
Espanyol
0
Sevilla
1
RCD Espanyol: Diego López; Rosales, Naldo (Javi Puado, m. 84), Hermoso, Dídac; Granero (Melendo, m. 59), Marc Roca, Sergi Darder; Wu Lei, Hernán Pérez (Ferreyra, m. 68) y Borja Iglesias.
Sevilla FC: Juan Soriano; Navas, Mercado, Carriço, Wöber; Banega (Franco Vázquez, m. 78), Gonalons, Amadou (Rog, m. 73), Promes; Ben Yedder y André Silva (Munir, m. 62).
Goles: 0-1, m. 52: Ben Yedder, de penalti.
Árbitro: Cuadra Fernández (Comité Balear). Mostró cartulina amarilla a Wöber. Expulsó a Darder y a Juan Soriano por doble amonestación tras el pitido final por encararse el portero sevillista con la grada y enfrentarse a algunos jugadores del Espanyol.
RCDE Stadium. 20.000 espectadores. Terreno de juego en buenas condiciones. Cielo despejado y 16ºC. Partido de la 28ª jornada de LaLiga Santander 2018-19.

Inyección de personalidad y, sobre todo, de tremendo sentido común la que le ha aplicado Joaquín Caparrós al Sevilla, que vuelve a ganar fuera de casa en LaLiga casi medio año después. La fórmula, muy sencilla: el orden. En todas las líneas del equipo y demostrando que hay piezas y recursos de sobra en el plantel para pelear por el objetivo de la cuarta plaza. El gol de Ben Yedder, de penalti cometido sobre André Silva, no llegó hasta el comienzo de la segunda parte, si bien en la primera ya habían acumulado méritos suficientes los de Nervión para haberse puesto por delante frente a un Espanyol que navegó a remolque. ¿Tan difícil era? El Sevilla no brilló en el RCDE Stadium ni cuajó uno de sus mejores partidos del lustro… pero fue el Sevilla respetable y competitivo que su gente quiere ver siempre por los campos de España. Caparrós empieza ordenando la casa. Se empeña en que el proyecto de Monchi sea para la Champions.

Antes del choque, Caparrós se iba a encontrar con el primer contratiempo. Su guardameta titular, Tomas Vaclik, se lesionó en el calentamiento y tuvo que cederle los guantes a Juan Soriano. Prueba importante para el de Benacazón en un día señalado. Y como se esperaba, hubo cambio de sistema. La línea defensiva de tres que utilizaba Machín pasó a mejor vida. El Sevilla salió con un 4-4-2 clásico, con Mercado y Carriço de centrales, acompañados por dos laterales (Wöber y Navas) y en el que llamó la atención la titularidad de Gonalons y Amadou para edificar un centro del campo muy físico.

Así, el Sevilla arrancó el encuentro enchufadísimo, abarcando mucho campo y buscando con ahínco la portería de Diego López. El nuevo esquema, con Banega basculando desde la derecha hacia el centro, acercaba más al argentino hacia el área contraria. Y eso siempre es una buena noticia. Los hispalenses sorprendían a su adversario con el dibujo elegido por Caparrós. El propio Banega, tras una rápida combinación con Promes, disfrutó de la primera ocasión del partido con un peligroso disparo desde la frontal ante el que respondió bien el meta del Espanyol.

Los de Caparrós tomaban claramente la iniciativa. Entre los aspectos más novedosos, se veía a un Sevilla fuera de casa que dominaba la posesión. También fueron suyas las mejores acciones del primer acto. Pasado el cuarto de hora, los visitantes volvieron a morder. André Silva habilitó a Navas y el de Los Palacios chutó con tremenda intención al lateral de la red de Diego López. El capitán sevillista pidió córner. Y llevaba toda la razón del mundo, porque su lanzamiento fue desviado por un defensa local. Sin embargo, el colegiado Cuadra Fernández no lo vio y señaló saque de puerta ante los aspavientos justificados del canterano nervionense. La verdad es que el trencilla balear no estuvo nada afortunado con los sevillistas en la primera parte.

Apretaba el Sevilla arriba. Acto seguido llegó otro disparo de Banega desde el vértice derecho que se marchó muy cerca del palo de Diego López. Y luego fue Promes el que elaboró con velocidad en la izquierda para buscar a Ben Yedder en el área de pequeña… no llegó de milagro el franco-tunecino, que casi consigue inaugurar el marcador. Se lo impido la zaga perica desviando a saque de esquina. Antes del descanso, el propio Ben Yedder tendría otra clarísima, pero esta vez su chut envenenado, tras un excelente recorte, tampoco encontró portería por centímetros. Dominador y merecedor de mucho más el Sevilla en una primera mitad de claro color rojo, el que hoy vestían los de Caparrós. El Espanyol apenas inquietó a la contra, encomendándose casi exclusivamente a la calidad del chino Wu Lei. Muy poquito más.

Sin firmar una actuación extraordinaria, el cambio de imagen del Sevilla en 45 minutos era palpable. Nada que ver con el equipo ramplón y débil de las nefastas tardes de Vigo, Villarreal, Huesca o Praga. Se veía a un Sevilla mucho más ordenado, de mayor intensidad y sólido en defensa. Faltaba acertar arriba. Más clarividencia en el último tercio. Con todo, el premio para los de Caparrós iba a llegar al poco de reanudarse el choque. Merecido. Hermoso derribó a André Silva dentro del área y en esta ocasión Cuadra Fernández no dudó. Penalti. Ben Yedder se encargó de ejectutar a Diego López desde los once metros para establecer el 0-1 en el marcador. Golpeaba, por fin, la escuadra de Caparrós en el RCDE Stadium. Felicidad.

A partir de ese momento, atendiendo a las directrices de su mandamás en el banquillo, el Sevilla rebajó su ímpetu ofensivo y retó a su oponente a coger la manija del partido. Tocaba recuperar, ser inteligentes. Y, sobre todo, defender como oro un triunfo fuera de casa en LaLiga que no se lograba desde hace muchísimos meses. Demasiados. Por momentos, el Espanyol embotelló al Sevilla en su área en busca de la igualada. Pero la defensa y el portero nunca perdieron la concentración. Excelente noticia. Juan Soriano, por cierto, estuvo de notable, pero manchó su nota final por un feo gesto que le dedicó a la grada cuando el partido ya había concluido. Le costó la doble amarilla. Por lo demás, siempre bien colocado, seguro y con personalidad. Evitó el gol de Wu Lei con una buena intervención tras una excepcional jugada del chino, con caño incluido a Carriço. El marcador no se movió más. Como quiso Caparrós. Y el Sevilla consiguió su objetivo, el de levantarse, el de mirar al futuro con una sonrisa. El epílogo sólo se vio empañado por la referida expulsión de Juan Soriano tras el pitido final. Se encaró con la grada y terminó enfrentándose a algunos jugadores del Espanyol.

Fran Montes de Oca

Fran Montes de Oca

Redactor de Deportes en ABC de Sevilla
Fran Montes de Oca

@MontesdeOcaFran

ABC de Sevilla. 18 años informando y disfrutando en sus medios (TV, radio, papel y web). https://t.co/OKGmn3p4dA https://t.co/2J9VfuERRI
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