Espanyol – Sevilla: Cuando la casa se construye desde los cimientos (0-1)

El Sevilla de Caparrós vuelve a dejar la portería a cero en LaLiga casi dos meses después y obtiene el equilibrio necesario para ganar en Barcelona

Por  9:29 h.

Sin tiempo para casi nada, menos aún para entender tan pronto de manera exacta la pizarra de Caparrós, los futbolistas del Sevilla sí que evidenciaron en la victoria ante el Espanyol en Barcelona que hay unos cánones e ideas de juego que son inalterables para el entrenador utrerano. Todo parte desde la seguridad atrás. Con tres centrales, o con dos, como estaba colocado ayer el conjunto nervionense, el éxito comienza con la solidez en la defensa. No se negocia otra idea. Desde hacía 169 días el Sevilla no ganaba lejos del Sánchez-Pizjuán y ayer lo consiguió con un patrón sencillo, las líneas juntitas y con el esfuerzo como bandera. Lo hizo fácil. En la primera parte, primero con Banega, después con Navas, y posteriormente con Promes y Ben Yedder, el Sevilla tuvo las ocasiones más claras. Avisó cuando apenas se llevaban unos minutos y siguió con la misma idea e intención buscando la meta de Diego López. El Espanyol estaba viéndolas venir, perplejo, seguramente, ante los movimientos del nuevo Sevilla. El cuadro nervionense asumió más campo, más músculo en el centro del campo. Había momentos, incluso, en los que parecía que había más jugadores rojos que blanquiazules. El Sevilla se multiplicaba y los del Español se diluían.

Sin embargo, el mejor juego de los de Caparrós en la primera parte no se tradujo en goles y hubo que esperar a la reanudación del encuentro para doblegar por fin al meta del cuadro barcelonés. Sería en un balón en largo para André Silva cómo el portugués sacaría petróleo al recortar a Hermoso y pitar el colegiado penalti. Ben Yedder, en el 52, asumiría la responsabilidad y marcaría el 0-1. El gol trajo cierta confianza en los sevillistas, faltos de ella durante tantos y tantos encuentros jugados fuera de Nervión, para jugar con inteligencia y darle al partido lo que necesitaba. De nuevo, saltaría el manual de Caparrós: «Ya no se juega más». Si bien el equipo daría un paso atrás, tampoco el Espanyol dio muestra real de poder ir a por el partido. Los minutos pasaban y nada, excepto alguna jugada individual de Wu Lei, sucedía en torno a la meta de Juan Soriano. El partido se ralentizó al modo que quiso el Sevilla por mucho que el cuadro de Rubi tratara de meterle fuerza. Carriço y Mercado, con la ayuda de los laterales (no subieron tanto como con Machín) y el centro del campo, encontraban la calma y sabían sobreponerse una y otra vez a los balones colgados al área sevillista. Faltaban 30 minutos y la seguridad se palpaba. El orden se manifestaba ante el mayúsculo enfado de los delanteros del Espanyol, incapaces de superar la barrera sevillista.

Oxígeno en la segunda parte
Caparrós metió a Munir por André Silva y poco después haría lo propio con Rog por Amadou. El fin era evidente, tratar de encontrar oxígeno en el terreno de juego para llevarse el balón lejos del área sevillista. El cuadro catalán optó por darle balones a Ferreyra, que entró por Hernán Pérez. Cualquier cosa le valía ya al Espanyol para tratar de ganar o, al menos, amarrar un punto que le sirviera para seguir haciéndose fuerte en su estadio. Hasta antes de llegar el Sevilla al RCDE Stadium, el Espanyol había ganado ocho de los trece encuentros que había disputado. El avance de Rubi pasaba por la estabilidad ante sus aficionados… hasta que llegó Caparrós con sus jugadores y sorprendió con un fútbol sencillo, sin necesidades tácticas muy grandilocuentes y con mucho oficio.

Una vez le preguntaron a un mítico jugador del Sevilla qué necesitaba un equipo para ganar y el exfutbolista, parco en palabras, dijo que «correr más y marcar un gol más». El Sevilla hizo precisamente eso. Por esfuerzo no quedó. El cansancio de días pasados apenas se notó; quizás, sólo en la recta final y justo cuando el Espanyol se echó en tromba a la meta de Soriano. Los 60 primeros minutos del partido fueron del Sevilla. El guión estaba pactado con la seguridad atrás y con la frescura y empuje de un Ben Yedder que está de cine (menos mal que el francés no se quiso ir este verano a pesar de que le dijeron que no contaban con él). Los defensas y Juan Soriano, que jugó como titular tras probarse sin éxito Vaclik en el calentamiento, cumplieron y dejaron la portería a cero casi dos meses después. El rigor empezó por ahí. Con la vuelta a los orígenes.

Roberto Arrocha

Roberto Arrocha

Redactor de Deportes en Diario ABC de Sevilla
Roberto Arrocha

@RarrochaR

Periodismo/Journalism (Jefe de Deportes de ABC Sevilla). Profesor/Doctor en Comunicación (Univ. Loyola Andalucía). #ABP (SFC TV). Canario en Sevilla
@AntonioKaiser5 @PapersSFC @SevillaFC @CanteraSFC Siempre estarás en tu casa, Antonio. Abrazo - 6 horas ago