Nolito celebra su gol en el Espanyol-Sevilla (EFE)
Nolito celebra su gol en el Espanyol-Sevilla (EFE)

De Federico García Lorca al Sevilla de Lopetegui

Fueron sólo tres puntos, pero la constatación de que el Sevilla está mutando a un equipo sólido, rocoso, con ambición y oficio

Por  9:54 h.

Fue el de ayer un día de exaltación de uno de los personajes más emblemáticos de España en el siglo XX. Como cada 18 de agosto, era el momento de glosar a Federico García Lorca, santo y seña de la poesía y dramaturgia nacional. Pero fue el momento también de subir el telón de la obra teatral que ha compuesto Julen Lopetegui en el renovadísimo Sevilla. El destino le hizo un guiño envenenado, colocándole como primer partido un Espanyol – Sevilla con un conjunto perico muy rodado pero que sigue siendo el rival al que más veces le ha ganado el Sevilla en su extensa historia. Y ganó.

Recordando otra efeméride de actualidad, podemos decir que fue un pequeño paso para el Sevilla pero un gran paso para Lopetegui. Porque fueron sólo tres puntos, pero la constatación de que el equipo de Nervión está mutando a un equipo sólido, rocoso, con ambición y oficio. Un ADN que nunca debió perder y que más le vale mantener en el tiempo, pues ya sabemos cómo se desmoronó hace sólo unos meses el aparente proyecto de Machín.

Se puede ganar de muchas maneras, pero la elegida por el Sevilla transmite más que tres puntos a su afición, de jolgorio ayer en la novena provincia andaluza. Pero volvamos a Lorca. El universal andaluz describió una vez a Nueva York, donde residió un tiempo antes de regresar desgraciadamente a Granada, como una gran ciudad donde se mezclaba la arquitectura extrahumana y un ritmo furioso.

Angustia y geometría. Las que transmite este Sevilla para recuperar el balón perdido y cuando no lo recupera, enlazando coordinadamente sus líneas para hacerse impenetrable.

Javier Santos

Javier Santos