Fernando marca el segundo gol del Sevilla ante el Getafe (Foto: EFE)
Fernando marca el segundo gol del Sevilla ante el Getafe (Foto: EFE)

Getafe – Sevilla FC (0-3): Se disfrazó de Getafe para poner fin a su racha

El Sevilla logró un solvente triunfo ante un rival directo gracias a un gran trabajo colectivo que anuló al equipo de moda empleando sus propias armas

Por  9:36 h.

En plena celebración del carnaval en muchas ciudades de España, en Getafe muchos temían que la careta que escogiera el Sevilla era la que venían viendo los sevillistas en los últimos partidos, triste y contemplativa, lejana a la casta y al coraje que suele abanderar el conjunto de Nervión. Pero nada más lejos de la realidad, como un baile de máscaras celebrado en el Coliseum Alfonso Pérez, en la casa del «dentista», como lo calificábamos ayer en estas mismas páginas, el Sevilla escogió aparecer con un disfraz de Bordalás que anuló por completo la identidad del propio equipo madrileño, equipo de autor del técnico alicantino. Se mimetizó en el césped, anuló por completo la fiereza local y aprovechó como nunca las acciones a balón parado y los errores del rival para, en una actuación de gran mérito, llevarse un 0-3 que le sirve para recuperar la posición en plazas de Liga de Campeones y, de paso, ganarle con mucha claridad el goal average particular al Getafe, algo muy importante de cara a la clasificación final. Espantó el Sevilla de un plumazo su crisis de resultados que le había llevado a sumar un dos de nueve y una imagen preocupante de cara a la recta más importante del campeonato. Y quizás lo más importante, ese disfraz que usó ayer, que era lo que el partido requería, demuestra que el Sevilla es capaz de adoptar otras formas de juego, algo que debe poner más en práctica, especialmente en su estadio, donde le cuesta más elaborar.

Apostó Lopetegui para este duelo con el mismo once que ante el Cluj, con la salvedad de Reguilón en el lateral izquierdo. Arriesgado ante un Getafe que te exprime las fuerzas al máximo. Pero pronto demostró el conjunto de Nervión que tenía un plan y que el mismo era no arrugarse y jugar al cara a cara con su rival. Tres centrales (Gudelj se incrustaba habitualmente entre Koundé y Diego Carlos) y jugadores de corte más trabajador y menos creativo en la medular. Si había que meterse en el barro, allí iban con todo los sevillistas. La primera acción clara cayó del lado de los de Lopetegui, en un remate de Fernando que sacó con apuros David Soria. Eran los primeros minutos de juego en los que no ocurría mucho en ambas áreas, pero en el que el Sevilla tenía más presencia en la ajena. La presión del Getafe provocaba que no se encontrasen cómodos los sevillistas, pero el equipo de Lopetegui respondía aplicando la misma medicina. Un triste tiro a portería sin complicaciones para Vaclik contabilizaron los azulones en los primeros 45 minutos. El partido se ponía más tosco, llovían amarillas, hasta que un error de Etebo llegó como agua de mayo para el Sevilla. El nigeriano se resbalaba cerca de su área y Reguilón, atento, centraba a placer a la llegada de Ocampos que solo tuvo que empujarla. 0-1 y al descanso a los dos minutos. Posición ideal para el segundo acto si no se bajaba la intensidad.

Bono tuvo que reemplazar al lesionado Vaclik y Damián probó fortuna con un lanzamiento que se marchó alto. Como en el arranque del primer acto, era difícil ver más de tres pases seguidos, el duelo no permitía otra cosa. Sin embargo, una falta botada por Suso llegaba al segundo palo para la aparición en escorzo de De Jong que tocaba el balón con la puntera para meterla en el área chica y que Fernando la empujase al fondo de la portería. El VAR ratificó que había posición legal del holandés.

El gol le dio aún más enjundia al Sevilla, que transitaba sin mayores apuros ante un Getafe más centrado en disputas dialécticas y protestas que en poner en riesgo a Bono. Lopetegui, con el resultado tan favorable, apuntalaba aún más a su equipo y daba entrada a Sergi Gómez por Suso, situando a Koundé de lateral y subiendo a Navas a la demarcación que ocupaba el gaditano. Le salió que ni pintado. En el minuto 75 Koundé iniciaba una acción en la derecha en la que jugaba a Fernando en profundidad para que el brasileño viera después su llegada desde atrás y el francés batiera a David Soria con un disparo raso cruzado. Golpe de autoridad encima de la mesa. Silencio en las gradas salvo por la fiel parroquia sevillista presente en el Coliseum, que casi se frotaba los ojos para creer lo que estaba viendo. Su equipo había «vuelto», de la mejor manera y en el mejor escenario. Ahora solo resta darle continuidad en las próximas citas. La primer de ellas, el jueves ante el Cluj.