Historias del Sevilla en el Trofeo Carranza

Por  12:09 h.
El Sevilla regresa este fin de semana al Trofeo de más solera de cuantos se disputan (o se disputaban) en la pretemporada española: el Ramón de Carranza. Lo hará en un momento delicado y aceptando la invitación del Cádiz, lo cual nos retrotrae a los orígenes del campeonato, allá por 1955. Hace 58 años, el club blanco inauguró el torneo junto al Atlético de Portugal, empezando así un idilio con el Carranza que le hace ser uno de los equipos que más veces lo ganó, pese a estar oficiosamente vetado (o autovetado) durante décadas. El Sevilla se impuso en las tres primeras ediciones y acumula seis trofeos. Ahora, la brutal crisis que asola al país, en especial al fútbol y en concreto al Cádiz, ha propiciado que los sevillistas acudan desinteresadamente a la Tacita de Plata en un triangular junto al equipo amarillo y el Tetuán marroquí.
Un torneo, el Carranza, que resiste casi cualquier tipo de tempestad: odiseas del Cádiz, obras en el estadio (como en 2010) o las apreturas del calendario. Pocos trofeos han originado tantas leyendas e historias como el Ramón de Carranza. Es sabido, por ejemplo, que en 1962 fue allí donde primero se usaron los lanzamientos de penaltis como forma de desempate. Pero en el caso del Sevilla hay un sinfín de recuerdos: desde la maldita lesión del prometedor Enrique Montero en 1981 hasta la tángana con el Nápoles a mediado de los 90, pasando por la propia creación del trofeo, fruto de la colaboración de los hermanos José León y Ramón de Carranza, alcalde de Cádiz y vicepresidente sevillista (respectivamente) y el impulso de Sánchez Pizjuán, muy unido a la capital gaditana.

Pero también hay polémica, como aquella final de 1958 en la que el Madrid de Santiago Bernabéu amenazó con retirarse en plena final si Campanal seguía jugando aquel bronco encuentro. No siguió jugando (Campanal, claro). El Sevilla se retiró como protesta, lo que le sirvió para que al menos la organización accediera a que metiera un sustituto del asturiano y seguir con 11 hombres. El partido acabó con victoria merengue, pero el Sevilla ya no volvería a aparecer por el Carranza hasta principio de los 80. Más de 20 años de divorcio con un trofeo muy especial para el sevillismo. Ya en el siglo XXI, el Sevilla lo ha disputado en las ediciones de 2004 (campeón), 2005, 2008 (campeón), 2009 (campeón) y 2010. Son las historias sevillistas en el Trofeo Carranza, el trofeo de los trofeos, el que hace décadas puso en marcha y que ahora resiste contra viento y marea. Este fin de semana, otra más. Y con el Sevilla de nuevo en la Tacita de Plata.