Huesca – Sevilla: Viaje a ninguna parte en El Alcoraz

El Sevilla, después de una pésima primera parte, cayó en el minuto 98 con el tanto de Chimy Ávila y el protagonismo del VAR

Por  9:43 h.

Pudo ganar. También empatar. Pero perdió y esa es la única realidad. Lo único que ahora importa. Más aún cuando este Sevilla lleva ya más de cinco meses paseándose por los estadios de media España (hasta diez encuentros) sin conocer el triunfo y vulgarizándose con acciones propias de conjuntos menores. Dícese en el Diccionario de la lengua española de la palabra crisis que es una «situación mala o difícil». El Sevilla está en crisis. No hay otra y reconocerlo es el primer paso para tratar de encontrar soluciones a una situación tan complicada como sorprendente. El equipo se ha caído y es capaz de perder, como ayer, contra un conjunto hecho con alfileres y metido en lo más bajo de la clasificación. El Sevilla se hace daño a sí mismo. Porque ayer no gana el Huesca (hay que felicitar al conjunto aragonés por los tres puntos); ayer, en El Alcoraz, el que pierde es un Sevilla que tiró la primera parte y que cuando quiso enmendarlo se encontró con una ruleta rusa que en nada le favoreció. Así fue. El gol inicial del cuadro local encontró respuesta por parte del Sevilla sólo al final, en el minuto 83 con el tanto de penalti de Ben Yedder, y cuando todo hacía presagiar que el cuadro de Machín podría dar la puntilla… terminaron los del Huesca marcando el tanto de la victoria en el 98.

Otra vez, lo mismo. El Sevilla salió dormido. Como en San Mamés. Como en Balaídos. Como en El Madrigal. Más de lo mismo: se le pidió activación a los jugadores y respondieron con pasividad y falta de brío. Una vez más, el conjunto nervionense se puso el traje de la inocencia como visitante y evidenció en el inicio del duelo una pachorra impropia de un equipo construido para estar arriba. Los locales mordían y los de Machín, miraban. Así, en Huesca y en cualquier lado, siempre será imposible. El fútbol hace mucho que es de los atletas y cualquier duda física o movimiento timorato termina afectando en el rendimiento. La calidad es una cosa, e incluso los movimientos técnico-tácticos, y otra bien distinta, con la que todo fluye, es la concentración. Para bien o para mal. Con la intensidad de unos y la parsimonia de otros, apenas necesitaría el Huesca seis minutos para desnudar al Sevilla. Galán se fue por la izquierda y puso el balón al hueco entre Sarabia y Mercado para que Juanpi marcara sin oposición. La desconexión del argentino, y también la de Kjaer, poco enérgico en una jugada tan peligrosa de los de Francisco, destronó muy pronto al Sevilla. Más de lo mismo. Tocaba otra vez viajar, esta vez en Huesca, con el marcador en contra.

El Sevilla se giró a la banda derecha con Navas a modo percutor y poniendo el balón una y otra vez dentro del área. Pero faltaba el rematador, y cuando alguno de los nervionenses apuntaban, aparecía la defensa rival para desbaratar cualquier ocasión. Por dos veces, y antes de que cayera lesionado, Miramón salvó a su equipo a disparos de Promes y Ben Yedder. Tampoco el Huesca se quedaba atrás y seguía mirando a la meta de Vaclik con alguna incursión con balones en largo y con jugadas a balón parado. El partido se puso donde quería el cuadro aragonés. Los minutos pasaban, la tensión se acumulaba, y el resultado no se movía.

La segunda parte cambiaría ligeramente, entre otras razones, porque el Huesca se metió atrás y el Sevilla tendría más facilidades para llegar a la meta de Santamaría. Los azulgranas unieron líneas y optarían por jugar sólo a la contra. Machín, con ello, metió a Wober y Munir por Kjaer y Promes, respectivamente, y cambió su sistema para tratar de ser más vertical. Munir, en el 66, tendría una ocasión clarísima para marcar, pero sería repelido por la defensa cuando ya se colaba. Poco después el que entraría al terreno de juego sería el Mudo Vázquez por Rog. A falta de quince minutos para el final, el Sevilla no encontraba la fórmula de abrir la defensa local y ya todo servía para buscar respuestas. El equipo metió una marcha más y presionó tan arriba que terminó por asfixiar al Huesca. Los de Francisco tenían dificultades para sacar el balón y los sevillistas aprovecharon para robar balones muy peligrosos. En uno de ellos, en el minuto 79, el colegiado terminaría pitando (con la decisión final del VAR) un penalti cometido por Herrera a Mercado. Ben Yedder pidió el balón y puso el 1-1 en el marcador.

A partir de ahí el duelo fue una autentica locura. Munir marcó apenas unos minutos después, pero el VAR terminó anulando su tanto por fuera de juego. Al Sevilla le dio igual y se estiró aún más para tratar de ganar. Pero lo único que encontró fue la respuesta del Huesca en una jugada perdida. Corría ya el minuto 98 y un balón suelto por la banda izquierda tras anular Banega un fuera de juego fue recogido por Chimy Ávila para rematar con toda alma a la escuadra y poner el definitivo 2-1 en el marcador. Ya no hubo tiempo para más.

Los lamentos sevillistas no cesan. Otro viaje a ninguna parte. Como en San Mamés, como en Balaídos, como en El Madrigal. El Alcoraz también se ha unido ahora a la crisis del Sevilla en una temporada atípica y en la que urgen respuestas cuanto antes para que la ansiedad no termine virando en pesadilla.

Roberto Arrocha

Roberto Arrocha

Redactor de Deportes en Diario ABC de Sevilla
Roberto Arrocha

@RarrochaR

Periodismo/Journalism (Jefe de Deportes de ABC Sevilla). Profesor/Doctor en Comunicación (Universidad Loyola). #ABP (SFC TV). Canario en Sevilla
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