Reyes celebra un gol en la final de la Copa de la Liga de Portugal de 2009 (Foto: Reuters)
Reyes celebra un gol en la final de la Copa de la Liga de Portugal de 2009 (Foto: Reuters)

José Antonio Reyes, un recuerdo muy vivo en el museo del Benfica

La leyenda sevillista tiene su sitio en el museo del histórico club portugués, donde militó una temporada y consiguió la Copa de la Liga

Por  20:17 h.

La ‘Perla’ seguirá brillando en el cielo de los corazones sevillistas mientras haya quien la recuerde. Ya sea en Sevilla o en Lisboa. Escribía José Saramago, escritor portugués y Premio Nobel de Literatura en 1998, que “somos la memoria que tenemos y la responsabilidad que asumimos, sin memoria no existimos y sin responsabilidad quizá no merezcamos existir”. Es una de sus citas más célebres y recordadas. Palabras que bien podrían aplicarse a esa responsabilidad asumida y a esa memoria merecida que mantiene el Benfica con la leyenda del Sevilla FC, José Antonio Reyes, al disponer en su museo de un pequeño registro digital sobre su paso por el equipo portugués del que fuera canterano, emblema y ahora historia que contar mañana a los jóvenes sevillistas en el equipo de Nervión.

El futbolista sevillano fallecido en un accidente el 1 de junio que retiñó los corazones blanquirrojos en un luto nunca merecido, dejó vacías las almas de los sevillistas y llenos los corazones de desconsuelo en todo el mundo del fútbol, que guardó un silencio sepulcral en el mayor día de fiesta europea a nivel de clubes, en la pasada final de la Liga de Campeones. En ese recuerdo presente y vivo, que sigue hoy y pervivirá mañana, ha querido participar el Benfica, que mantiene en el estadio Da Luz, el recinto futbolístico más grande de Portugal, un museo dedicado al club portugués que preside, a su entrada, la mayor estrella que tuvo en su historia: un monumento a Eusébio.

El museo del equipo cuyo lema en latín es E Pluribus Unum (de muchos, uno), consiste en una sucesión de más de 30 expositores y stands entre los que se encuentra la historia del club, su palmarés, así como otras secciones más especializadas, como un cine en el que se repasa la evolución histórica del equipo lisboeta; o un ascensor 360 que reproduce vídeos panorámicos. Hay además, una distinguida hemeroteca digital en la que se incluyen todos los futbolistas que han vestido su camiseta, permitiendo la búsqueda por nombre y apellidos del jugador en cuestión. Al llegar a la letra R en dicha plataforma, rápidamente se divisa la participación de José Antonio Reyes, que, como centrocampista ya internacional, formó parte de la disciplina del conjunto portugués durante la temporada 2008/2009.

Reyes, en el monitor de la hemeroteca digital del museo del Benfica

Reyes, en el monitor de la hemeroteca digital del museo del Benfica

Un utrerano en Lisboa

José Antonio Reyes, que salió del Sevilla dejando una importante cantidad de dinero, suponiendo probablemente el fichaje más importante del siglo XXI en el club nervionense, destacó en las máximas competiciones europeas pasando por las lustrosas plantillas del Arsenal, Real Madrid y Atlético de Madrid, y fue cedido al equipo benfiquista en agosto de 2008. Allí disputó 37 partidos con la camiseta de las águilas, donde logró marcar seis goles, el mismo número que llevó en su dorsal, en un equipo en el que también destacaron jugadores de la talla de Pablo Aimar, Luisao, o Nuno Gomes, entre otros, y que fue dirigido por el entrenador español Quique Sánchez Flores, con el que ganó, ya en el Atlético de Madrid, una Europa League y una Supercopa de Europa.

Llevando en Portugal ese rojo que siempre le ha dado alegrías a él y a los suyos, el sevillano consiguió levantar la Copa de la Liga, anotando en la final de Faro un gol vital para los intereses del Benfica, ya que fue el tanto definitivo que precipitó los penaltis ante el Sporting de Portugal (1-1). En el minuto 75, Reyes fue el encargado de convertir una pena máxima y le dio las alas necesarias al Glorioso, cual águila de cabeza blanca que sobrevuela Da Luz cada dos domingos, para enseñarle el camino a la Vitória, alzándose como campeón en aquel marzo de 2009.

Dos fotos y un lanzador que no chutó

Casualidades del fútbol o no, dos años después de volver a Sevilla, como un regalo nacido en plena Epifanía, José Antonio Reyes vivió en primera persona uno de esos caprichos del fútbol que quizá se entiendan mejor ahora. En la lucha por la consecución de la que finalmente sería la tercera Europa League nervionense, la levantada en el Juventus Stadium en 2014, el Sevilla pudo alinear a Reyes en sus filas, midiéndose ante su exequipo: un Benfica en el que sólo quedaba, de aquella victoriosa época copera, el brasileño Luisao. Aquella final, tal y como recordarán los sevillistas, también se resolvió en los penaltis.

El Benfica, que guarda un mal recuerdo y un peor récord de aquel partido, muestra en su exposición permanente, de forma anecdótica, dos imágenes muy representativas que acompañan a sus trofeos más preciados, entre los que se incluyen dos Champions Leagues, pero no aquella Europa League, que descansa en las vitrinas del Sevilla. En dichas fotografías de aquella olvidable final para el cuadro lisboeta, se rememora cómo fueron derrotados por aquel Sevilla de Emery en Turín, haciendo especial hincapié en que el partido terminó en empate hasta que llegaron los decisivos penaltis. Otra vez los once metros. No hizo falta que hubiese un quinto lanzador en las filas del Sevilla, tras una magistral actuación de Beto, pero quizá pudo haber sido la Perla’. Lo que sí sabe con certeza es que por mucho que pase el tiempo, las generaciones sevillistas y benfiquistas seguirán puliendo el brillo de su memoria en la historia de la nostalgia. Es cuestión de recordarlo siempre, como diría Saramago, con justa y plena responsabilidad.