Promes tira a portería durante el Krasnodar-Sevilla
Promes tira a portería durante el Krasnodar-Sevilla

Krasnodar-Sevilla: A la ruleta rusa es muy complicado acertar

El Sevilla no supo aprovechar la ventaja que obtuvo con el gol de Nolito y cierra ante el Krasnodar la racha de cuatro partidos consecutivos ganando

Por  9:47 h.

Golpe de realidad. De la otra verdad. De la que se presenta cuando tu fórmula, esa que le sirvió al equipo para ganar hasta cuatro partidos seguidos, concentración atrás, presión en el centro y chispa arriba, ya sea por una razón o por otra, no queda plasmada en el césped. El Sevilla puede ser una máquina engrasada, la que se vio ante el Standard de Lieja, el Levante, el Madrid y el Eibar, o una ruleta rusa, a la que jugó ayer en Krasnodar. El encuentro fue malo y el resultado, previsible visto lo visto. Porque, aunque fue de menos a más y en la segunda parte, curiosamente en la que los locales hicieron los dos goles, mejoró algo, la balanza del juego fue favorable para los hombres de Murad Musayev. ¿Por qué? Seguramente, hubo varias razones, pero una de ellas radica en la ausencia en el once de jugadores como Mudo Vázquez, Sarabia, André Silva y Ben Yedder, futbolistas todos ellos que parecen haber encontrado los mecanismos de juego que quiere Machín. El entrenador hizo hasta cinco cambios y se notó, incluso, y eso es lo peor, cuando el equipo se había puesto por delante en el marcador con el gol de Nolito. Estaba la pizarra del técnico sevillista pintada con el mejor escenario, con el de la necesidad de los locales de abrirse y de buscar la meta de Vaclik, pero los sevillistas no encontraron los espacios de otro momento.

Decía el entrenador Lotina, maestro de Machín en el Numancia, en estas mismas páginas que le gustaba enseñar a sus jugadores a mirar cerca y mirar lejos. A pasar en corto o en largo. Anoche, ni una cosa ni otra hizo el Sevilla. Las líneas estuvieron separadas y Muriel, como en una isla, sólo se dedicó a pelearse con los defensas del cuadro ruso. La plasticidad de días atrás no se vio y el juego excelso de otros momentos pasó a un fútbol ramplón y demasiado presumible.

El inicio del partido fue el claro ejemplo de que algo no iba bien. Apenas habían pasado unos segundos y un error de Gnagnon al darle el balón a Banega en una situación muy delicada casi provoca el primer gol. El Sevilla podía esperar el asedio inicial de los locales y seguramente las ocasiones de un equipo más metido con el apoyo de su afición. Pero no que en apenas unos minutos, del 20 al 24, el rival disparara dos veces al palo. Primero fue Mamaev, de cabeza en el lanzamiento de un córner, y después le tocaría a Kaboré con un fuerte golpeo desde fuera del área. El balón era de los rusos. Pero eso, con el manual de Machín al frente, tampoco debía importar. El problema venía por la falta de precisión cuando le tocaba al Sevilla ser protagonista. Sufría y en la cara de los jugadores se podía notar que no estaban a gusto. Sin embargo, cuando parecía que ya no había tiempo para más en la primera parte y que los aficionados locales se estarían mentalizando para buscar en la segunda el tanto que les adelantara en el marcador, una jugada a balón parado (manual de Machín) llegaría el tanto de Nolito. El jugador gaditano amagó y se fue al punto de penalti para rematar con toda su alma y hacer el primer gol de la noche tras tocar el balón en Kaboré. La dinámica ganadora del Sevilla estaba haciendo efecto. Todo lo contrario para el Krasnodar, que a los diez minutos de iniciarse la segunda parte volvería a tirar al larguero, en esta ocasión por mediación de Claesson. La desesperación de Murad Musayev era la imagen de un duelo extraño. Y es que, justo cuando el Sevilla mejoró sus prestaciones e incluso fue a por el segundo tanto con la entrada de André Silva por Muriel, llegaría la fiesta de los locales.

En una buena jugada y tras una triangulación de pases que enseñó que este Krasnodar, segundo en la liga rusa, hay que tomárselo en serio, llegaría el tanto del empate. Pereyra, que había entrado tres minutos antes, haría el 1-1 en el 72. Los dos entrenadores movieron el banquillo. Machín le dio protagonismo al Mudo Vázquez y Ben Yedder y el del Krasnodar esperaría a los últimos minutos para meter en el terreno de juego a Okriashvili. Lo hizo en el 83 y cuatro después marcaría de chilena. Otro mazazo. Del banquillo a la red de la portería de un Vaclik impotente y poco acostumbrado a los momentos de agobios. Ahí se acabó el partido. Aunque el Sevilla trató de acelerar el juego e irse a la meta de Kritsyuk, las prisas nublaron de ideas a los de Machín. El partido se había perdido mucho antes, un encuentro en el que los sevillistas ponen punto y final a una racha de cuatro partidos seguidos ganando. Ahora llega el Celta…

Roberto Arrocha

Roberto Arrocha

Redactor de Deportes en Diario ABC de Sevilla
Roberto Arrocha

@RarrochaR

Periodismo/Journalism (ABC) Profesor/Doctor en Comunicación (Univ. Loyola Andalucía). ABP (SFC TV). Canario en Sevilla
@PosadaCortegana @lfc18alberto Jejejjeje Eso es porque somos amigos ☺️ - 2 horas ago