José Antonio Reyes y Paco Gallardo, en un entrenamiento del Sevilla (Foto: Raúl Doblado)
José Antonio Reyes y Paco Gallardo, en un entrenamiento del Sevilla (Foto: Raúl Doblado)

La anécdota de Gallardo sobre Reyes: un duelo con Navas y Alves y un tetrabrik

"Por aquel entonces, Reyes ya tenía ese gen competitivo con el que siempre quería ganar", cuenta el técnico del filial sevillista a ABC

Por  19:15 h.

“La verdad que…”, la lengua de Paco Gallardo dejó de latir al igual que se paró el tiempo en Varsovia. El exfutbolista del Sevilla, que comentó aquella inolvidable final europea del Sevilla ante el Dnipro, se quedó sin palabras cuando vio aparecer de la nada, como siempre, la zurda de José Antonio Reyes, impregnada de calidad, para susurrar un balón que terminaría llegando a las botas de Carlos Bacca. El delantero cafetero la aprovecharía para poner la sentencia final y recolocar la corona al justo campeón: ya eran cuatro las Europa League que relucían en las vitrinas del estadio Ramón Sánchez-Pizjuán y todavía quedaba una por llegar. Por entonces, Reyes había levantado plata y vellos a partes iguales en casi todos los templos del fútbol europeo. Ninguna de aquellas copas, sin embargo, ha llegado a brillar tanto en el cielo sevillista como la estrella que sigue marcando su ausencia cada dos domingos en Nervión.

Paco Gallardo y José Antonio Reyes, en un partido con el Sevilla (Foto: Díaz Japón)

Paco Gallardo y José Antonio Reyes, en un partido con el Sevilla (Foto: Díaz Japón)

“El niño determinante”

Casi un año después en el que Reyes pasó de futbolista a leyenda de este deporte, el vídeo de aquella asistencia volvió a palpitar en la sien de las redes sociales: “Qué pase de Reyes, cómo se gira y ve el hueco”, rubricaba Axel Torres, analista deportivo, antes de que fuera el primer entrenador del Sevilla Atlético el que recogiera el megáfono nervionense para buscar el comentario de la mesura y el acierto ante tanta emoción incontenible: “Es impresionante, ese es el niño que yo estaba acostumbrado a ver. Ese es el niño que nosotros echábamos de menos. Ese es el niño determinante. Se merece ser el capitán de este equipo”, apostillaba Gallardo, uno de los más íntimos compañeros que ha tenido Reyes en su historia como jugador del Sevilla.

El técnico del segundo plantel nervionense recuerda en orgullodenervion una de las desternillantes experiencias que vivió junto al talentoso utrerano, reconocido además por su afabilidad, bonhomía y sobre todo por su sonrisa, que seguirá contagiando el día de mañana por muchas pandemias que pasen. “Reyes era la alegría del vestuario, y aun así era competitivo”, recalca Gallardo antes de ventilar uno de los recuerdos más nítidos que mantiene el preparador sevillano en el cobertizo de su alma.

Una prueba exigente

La cosa iba de tetra, que en griego significa cuatro. Porque era un póquer de Europa League el que oscilaba entonces en el aire sevillista. Y porque de aquel mismo prefijo nacería el nombre del curioso objeto protagonista de esta historia, pese a ser Reyes quien la ilustrara. En la primera etapa de Joaquín Caparrós como entrenador en el Sevilla (2000-2005), Gallardo recuerda un extenuante test físico en el que había que recorrer uno o dos kilómetros en un tiempo concreto: “Nos avisaron de que nos lo harían un día antes. Yo comí pasta y descansé el día anterior. Cuando íbamos a empezar el entrenamiento y llegamos al vestuario, Reyes nos dijo que se le había olvidado que teníamos ese test. Cuando empezó, tanto Jesús Navas como Dani Alves, que eran superdotados, iban por delante de nosotros. Cuando hacíamos esos test físicos siempre nos doblaban”, relata el canterano.

Y prosigue: “Por aquel entonces, Reyes ya tenía ese gen competitivo con el que siempre quería ganar. Además, en esa fecha aún lo llevaba el padre a entrenar. Pues resulta que tras haber finalizado el test, todos estábamos ya en medio del campo porque no podíamos seguir corriendo. Pero allí seguían corriendo los tres fenómenos: Dani, Jesús y él. Cuando terminaron los tres, José Antonio Reyes vino al centro del campo y comenzó a devolver”. Todos estaban expectantes por saber cuál era el motivo. Y Gallardo lo desvela: “Una vez recuperado, nos contó qué es lo que estaba pasando: “Es que venía con mi padre bebiéndome un tetrabrik de leche y no me ha dado tiempo a recuperarme””, se justificó el utrerano.

Reyes encara a Gallardo en un entrenamiento nervionense (Foto: Raúl Doblado)

Reyes encara a Gallardo en un entrenamiento nervionense (Foto: Raúl Doblado)