Banega conduce el balón en el partido de Argentina contra Islandia (Foto: AFP)
Banega conduce el balón en el partido de Argentina contra Islandia (Foto: AFP)

Las opciones de Banega para entrar en el próximo once de Argentina

Ante Croacia y Nigeria, Sampaoli podría hacer cambios en el centro de campo de su selección

Por  11:22 h.

Más allá del penalti fallado por Leo Messi, el empate de la selección de Argentina ante Islandia en su primer compromiso del Grupo D se explica por su falta de soluciones ante la poblada defensa islandesa. El combinado dirigido por Jorge Sampaoli monopolizó el balón el 73 por ciento del tiempo, pero no halló el modo de demoler el muro islandés. Su juego fue ramplón y estuvo falto de profundidad y de finura. Completó 657 pases, pero muchos de ellos fueron horizontales cuando desde la verticalidad encontró su único gol. El central Marcos Rojo se internó en el campo rival y asistió, desde la zona de tres cuartos, a Sergio Agüero para que el atacante del Manchester City resolviese de forma magistral.

Sampaoli explicó en la previa del envite que la apuesta por el doble ‘5’, con Javier Mascherano y Lucas Biglia, respondía a su deseo de proteger al equipo de las rápidas transiciones de Islandia. La apuesta por dos jugadores de un perfil similar, de corte más defensivo que ofensivo, supuso un lastre: la Albiceleste acusó su ínfima creatividad. Messi debió ejercer en muchas ocasiones de volante ante la falta de lucidez de sus compañeros. Ante Croacia y Nigeria, el técnico de Casilda podría corregir su elección. Giovani Lo Celso y el futbolista del Sevilla Éver Banega, quien entró por Lucas Biglia en el minuto 54, se ofrecen como esos jugadores asociativos que la selección argentina necesita, toda vez que una grave lesión de rodilla apartó a Manuel Lanzini de la lista definitiva.

 

El portero Willy Caballero y los centrales Marcos Rojo y Nicolás Otamendi tienen también la misión de salir con la pelota jugada. En ellos nace el juego del equipo argentino, con el riesgo de dejar la línea defensiva desprotegida ante un error eventual. Así ocurrió ante la selección islandesa: cada pérdida derivó en una situación amenazante. La Albiceleste se llena de dudas cuando el rival logra arrebatarle el balón y lanzar su ataque.