Pablo Machín, tras su destitución como entrenador del Sevilla , volvió a Girona, donde vive con su familia (Marc Martí/Diari de Girona)
Pablo Machín, tras su destitución como entrenador del Sevilla , volvió a Girona, donde vive con su familia (Marc Martí/Diari de Girona)

Machín: «Sé que hice un buen trabajo en el Sevilla»

El técnico soriano, dos meses después de su destitución, hace un balance de su etapa en el club nervionense

Por  3:55 h.

Acaba de llegar de llevar a sus niñas al colegio. Parece tranquilo. Feliz, pero, quizás, con la idea de que pudo hacer más en Sevilla. Cuestión de tiempo, sostiene. Habla Pablo Machín para ABC de Sevilla. «Mi hija pequeña, la de ocho años, tiene un tráfico de cromos espectacular. A ella y su hermana les da vergüenza que yo vaya al colegio, pero luego no hay día en el que no me pida que le firme un cromo. Se lo lleva y lo cambia por otros que le interesa».

—¿Habrá pronto cromos nuevos de Machín con otro equipo?

—Eso ya es trabajo de los representantes. Sí que hay algunos ofrecimientos, intercambio de información. Pero nada más.

—Me comentaron que había descartado una oferta para entrenar en un país exótico.

—Sí, bueno. No me llamó la atención y creo que donde más puedo rendir es en LaLiga o, si no, en alguna otra liga europea.

—¿Entrenaría al Betis?

—A ver. Yo nunca me voy a cerrar puertas; eso lo tengo claro. Yo, evidentemente, tengo una vinculación con el Sevilla por esta etapa, pero entiendo que los entrenadores somos profesionales abiertos a entrenar donde nos quieran. Creo, si no me equivoco, que Juande Ramos entrenó a los dos equipos. Y Luis Aragonés, ¿no?

—¿Pero le ha llamado el Betis?

—Si te soy sincero, a mí no me ha llamado el Betis.

—¿Y a su agente?

—Pues… La labor de todos los agentes es hablar con todos los clubes, como con los futbolistas.

—¿Cómo se concretó su fichaje por el Sevilla?

—Se venía hablando y un día me llamó Álvaro (Torres, agente). O no, creo que fue Loren (también agente del mismo grupo de representación, YouFirst Sports). Y me dijo: «Lo del Sevilla parece que va hacia delante». Me comentó luego que Caparrós quería hablar conmigo. Poco después volvió a sonar el teléfono y era Joaquín. Recuerdo que le dije: «Ya tienes entrenador». No hablamos nada del tema económico, tampoco de los años, tampoco del equipo que podría tener. En diez minutos me explicó. Lo que me transmitió fue suficiente para decirle que sí, que aceptaba.

—¿Es normal eso?

—Hay muy pocos entrenadores que le pueden decir que no al Sevilla.

—¿Por qué?

—El tener detrás el Sánchez-Pizjuán es un plus. Una de las cosas que me llevo para siempre del Sevilla es vivir el estadio en ebullición. Las sensaciones son indescriptibles. Supera lo que yo había podido intuir desde el banquillo rival. El Sánchez-Pizjuán, cuando se pone a animar, arrastra al equipo. Amedrentra al rival. Ha habido fases de partidos en los que yo tenía claro que la fuerza del estadio nos iba a ganar un partido, a remontar un encuentro que se nos puso complicado.

—Hábleme del final. ¿Cómo se concretó su destitución?

—Habíamos perdido en Praga. Llegamos muy tarde a Sevilla y apenas tuvimos tiempo para dormir. El presidente me escribe un mensaje y me dice que quería verme, que si podía venir a mi casa. Poco después llegó con Paco Gallardo. De una forma muy natural, muy normal, me dice que el equipo se ha caído, que tienen que destituirme. Lo primero que hago es preguntarle si es un toque de atención o si está la decisión tomada. Me dice que es una decisión tomada. Y se acabó. No puedo decir más. Es la primera vez en mi vida que me destituyen.

—¿Le sorprendió?

—Yo tengo la conciencia totalmente tranquila. Yo creo, sinceramente, que si somos objetivos, tampoco estábamos tan mal.

—¿Qué nota se pondría?

—La nota se la ponen los profesores a los alumnos.

—Usted estudió magisterio, ¿no? Atrévase.

—Sé, a ciencia cierta, que he hecho un buen trabajo. Puse el 110% de lo que puedo en beneficio del Sevilla. Estuve las 24 horas pensando en el Sevilla y un ejemplo de ello es que no me llevé a mi familia. Sólo, el Sevilla Fútbol Club. Seguro que la nota no es el sobresaliente. No pude acabar la temporada y eso significa que alguien no estaba contento. Pero un suspenso tampoco me pondría. Tener a un equipo casi el 90% de las jornadas en puestos de la Liga de Campeones es meritorio. Tenerlo en tres jornadas como líder, la última fue la trece, también. Cuando me destituyeron el Sevilla estaba en posiciones europeas, que era uno de los objetivos.

—Pero no me negará que el rendimiento fue de más a menos…

—Tuvimos una serie de resultados que no fueron lógicos y lastraron. Empezamos la temporada en julio. Es imposible que a nivel físico y a nivel mental no tengas ningún bajón. De hecho, si se fija, todos los equipos han pasado por alguno. Teníamos que superar las previas. No seríamos los primeros que quedábamos eliminados, y hubo que empezar con mucha fuerza y concentración.

—Lo de Praga no tiene explicación.

—Y en Huesca, que pasamos de ganar a perder en el último minuto; o el Celta, que te mete un gol que no sabes cómo… El fútbol es un juego. Hay situaciones que quedan al azar. Me estoy acordando del gol del Lugo en el último minuto y que evitó el ascenso del Girona; o lo que le pasó al Ajax frente al Tottenham. Y también, claro, el partido de Praga…

—¿Le hablaron en el club de la idoneidad, visto lo visto, de cambiar al 4-4-2?

—Ni Joaquín Caparrós, que era la persona más cercana, ni nadie, se metieron en una decisión deportiva. A mí me ficharon porque me había ido bien con mi sistema, lo cual no significa que yo estuviera cerrado a cambiar el juego con tres centrales.

—¿Le faltó un 9 de referencia?

—Una de mis peticiones, además de la de reforzar la defensa, era tener un 9 rematador, que tuviera presencia física. Se estuvo buscando, sé que el club lo intentó y lo más parecido fue André Silva.

—¿Usted no quería a Ben Yedder en verano?

—¿Usted cree que yo soy tan tonto de que no voy a querer al que era máximo goleador del Sevilla?

—Al principio no lo ponía.

—Pero eso no significa que no cuente con él. Si somos objetivos me reconocerá que el Ben Yedder de esta temporada es más completo que el de las anteriores. Juega más en relación al equipo, no es tan intermitente, tiene más llegada al área. Un entrenador debe tener sus estrategias para tratar de sacar el mayor rendimiento a sus jugadores. Le tuve que hacer ver que si no hacía lo que el entrenador pretendía no podía tener la misma continuidad. Es mi obligación, siempre, teniendo en cuanta las posibilidades que puede tener un determinado futbolista.

—Por ejemplo, con Portu.

—Portu estaba convencido de que iba a jugar en el Sevilla. Si por él fuera habría venido andando. Pero el Girona, ejerciendo sus derechos, no le dejó salir. A última hora se encareció mucho el precio. Yo entendí al Sevilla. Así lo asumí. Hay que poner unos límites y el Sevilla lo puso.

—¿Dónde está el límite del Sevilla?

—Donde el Sevilla quiera.

—Ahora están buscando entrenador.

—Yo lo que quiero, sinceramente, es que le vaya bien. Me quedo para siempre lo que viví en Sevilla.

Roberto Arrocha

Roberto Arrocha

Redactor de Deportes en Diario ABC de Sevilla
Roberto Arrocha

@RarrochaR

Periodismo/Journalism (Jefe de Deportes de ABC Sevilla). Profesor/Doctor en Comunicación (Universidad Loyola). #ABP (SFC TV). Canario en Sevilla
@MayteCarrera @AndresPedrosa @josemrrj @avazper @abcdesevilla Hola!!! Fue culpa mía. Perdón. 🤷🏼‍♂️🤦🏻‍♂️Abrazos - 14 horas ago