La mejoría en el sistema arroja una duda, ¿qué hacer con Marin?

Por  2:30 h.

Todo análisis que se precie de ser mínimamente fiable no debe ceñirse a una única muestra en la que basarse. Por eso, sacar conclusiones definitivas respecto a la disposición táctica y las prestaciones ofrecidas por el Sevilla en San Sebastián ante la Real Sociedad se antoja cuanto menos aventurado. Sin embargo, hay un asunto que empieza a tornarse en preocupante dentro del vestuario y que Unai Emery intenta atajar: el rendimiento de Marko Marin. El alemán llegó al Sevilla este verano como la apuesta más fuerte del proyecto, como el futbolista referencia que tendría que liderar a este renovado proyecto, a esta jóven plantilla a cotas hasta hace bien poco cercanas.

Sus excepcionales cualidades ofensivas encadilaron al sevillismo. Velocidad, buen regate y verticalidad hicieron ver a la grada que estaban ante un enorme futbolista que sólo podía durar este año de cesión que tiene procedente del Chelsea. Pero el paso de las jornadas y los malos resultados han terminado por señalarle como uno de los posibles sacrificados en la escalada progresiva hacia un sistema sólido y estable que garantice resultados más positivos para el conjunto sevillista. En el vestuario le achacaron que, tanto en Valencia como el pasado sábado en Anoeta, su actitud defensiva no era la más conveniente. No se fajó en ayudar a los demás cuando peor lo pasaba el equipo, y eso era algo que ya se le había advertido que debía mejorar. Jugó poco más de un cuarto de hora y pecó de individualismo y cierta actitud indolente respecto al trabajo para el grupo.

Emery, en su trabajo mental con el jugador, intenta convencerle de que debe sacrificarse más, y no ceñirse únicamente a las excelentes cualidades que tiene cuando toma el balón en sus pies. Trabajar más sin balón es su gran talón de Aquiles. Si no lo hace puede correr el riesgo de perder el sitio como titular definitivamente, algo que ya vivió en San Sebastián. Ése es su principal problema.

Esquema más estable

La imagen ofrecida por el equipo en Anoeta fue la de un conjunto más aguerrido, con las líneas más juntas, en la que Rakitic «ejerció de Marin». El resultado fue un ejemplo para el alemán. El croata dio un excepcional pase en el gol de Jairo, apareció con peligro en ataque y, sobre todo, se fajó en tareas defensivas cuando lo necesitó el equipo. Además, los dos mediocentros defensivos que Emery alineó de inicio solventaron un problema que venía siendo un quebradero de cabeza para la criticada defensa sevillista: que el equipo se partiera en dos, como si no existiera el centro del campo.

Una de los motivos de esa ruptura en dos se debía al hecho de que Marin obviara sus obligaciones defensivas y, también, a sus pérdidas de balón cuando el equipo se incoporaba al ataque, dejando en muchas ocasiones a sus compañeros en situaciones de peligro. En este aspecto, la irrupción de Trochowski es una nueva «mala» noticia para Marin, ya que, aunque venga actuando desplazado a la banda izquierda, el alemán de origen polaco da más empaque defensivo, tapa líneas de pase y, encima, aunque tenga un error como el del otro día, se suma con peligro al ataque.

Cristóforo está sorprendiendo por sus prestaciones como mediocentro defensivo. Si sigue funcionando a buen nivel, y la pareja de baile del uruguayo (ya sea Mbia cuando se recupere, Carriço o Iborra) le acompaña, Rakitic seguirá siendo indiscutible como mediapunta, y Marin verá cómo las posibilidades de ser titular fijo disminuirán considerablemente.

Eso sí, Emery no le da por perdido, trabaja y habla con él consciente de que tiene una joya en su plantilla que no puede guardar en un cajón por tener una mancha que hace que hoy en día no luzca como debiera. Sabe que puliendo ese defecto tendrá a una figura importante en los futuros éxitos del Sevilla. Pero también sabe que pulir esos defectos está en las ganas que ponga el jugador en solucionarlas. En sacrificar muchas veces el lucimiento personal por el bien del grupo. El Mundial está cerca y Marin llegó al Sevilla para intentar coger un billete para Brasil, pero debe comprender que no lo logrará haciendo sólo que sus jugadas salgan en los resúmenes de la televisión. Entre otras cosas, porque si sus compañeros, y el propio Sevilla, no rinden al nivel que todos esperan de un conjunto que se ha gastado más de 30 millones de euros en fichajes, eso repercutirá en su ansiado deseo de formar parte de Alemania en Brasil.